La vida sin Google podría llegar pronto a Australia | Letras Libres
artículo no publicado

La vida sin Google podría llegar pronto a Australia

Debido a una nueva legislación que podría entrar en vigor en Australia, Google amenaza con retirar su buscador de ese país. El resultado de este forcejeo tendrá consecuencias que otros gobiernos que buscan regular a ciertas empresas tecnológicas seguirán con atención.

Utilicé Google varias veces para escribir este artículo. Primero hice una búsqueda rápida para leer las últimas novedades de esta historia y luego una más extensa para reunir tanto contexto como me fuera posible. Busqué en Google para encontrar la última pieza que Slate publicó sobre el tema y poder vincularla, y también recurrí a Google para confirmar con exactitud lo que Google había dicho recientemente al respecto. No tengo idea de cómo haría mi trabajo sin Google y, francamente, no quiero averiguarlo. Pero es posible que pronto tenga que hacerlo.

Durante más de dos años, el gobierno australiano ha trabajado con miras a implementar un News Media Bargaining Code (código de negociación de medios noticiosos), el cual regularía las relaciones entre los gigantes digitales y los medios de comunicación, y obligaría a los primeros a negociar con los segundos un pago a cambio de mostrar vistas previas de sus artículos. En la versión propuesta del código, si las partes no pueden llegar a un acuerdo, el caso pasaría a un árbitro, quien eligiría y haría cumplir una de las ofertas. El código obligatorio, que la Comisión Australiana de la Competencia y del Consumidor (ACCC, por sus siglas en inglés) desarrolló después de que se estancaron las negociaciones voluntarias, también requeriría que las empresas de tecnología informen a los editories de noticias sobre cambios significativos en sus algoritmos de búsqueda y suministro de noticias, así como decirles qué datos recopilan de sus usuarios.

Hasta ahora, el código ha encontrado una feroz resistencia de parte de Facebook y Google, que afirman que en realidad le hacen un favor a los medios de comunicación al darle publicidad a sus artículos. Desde finales del año pasado, Facebook le declaró la guerra al gobierno de Australia por el código. Amenazó con prohibir a los usuarios compartir noticias en su plataforma si el código se convierte en ley, antes que verse obligada a pagar. Y el 18 de febrero, Facebook cumplió la amenaza. Google ha tomado medidas mucho más extremas.

El 22 de enero, en una investigación parlamentaria, Google afirmó que, si el gobierno seguía adelante con la versión actual del código, “no tendría más remedio que retirar el buscador de Google en Australia”. Eso abarca no solo las noticias, que representan únicamente el 1.25% de las búsquedas en la plataforma, sino todas las búsquedas. La directora general de Google Australia y Nueva Zelanda, Mel Silva, dijo en una audiencia que el código propuesto era “insostenible” para ellos, ya que presenta “niveles irracionales e inmanejables de riesgo financiero y operativo”. Silva dijo que Google todavía quiere encontrar un resultado que sea “viable para todas las partes”, y consideró su partida como “el peor escenario”. Un senador comentó que “esa sí es una amenaza de verdad”.

(Google Australia también está jugando con un “experimento” escalofriante, en el cual bloquea intermitentemente al uno por ciento de los usuarios australianos para que no vean noticias locales en sus búsquedas, con el fin de “medir el impacto que las empresas de noticias y el buscador de Google tienen el uno sobre el otro”. En el experimento, Google no vincula a las páginas de inicio de las principales publicaciones, ni siquiera cuando se buscan directamente por nombre, y ofrece en su lugar vínculos a sus cuentas de Twitter, Instagram, Facebook y Wikipedia.)

Australia se ha mantenido relativamente firme en lo que al código respecta, y el primer ministro Scott Morrison ha dicho que “no respondemos a las amenazas” (o al cabildeo personal de Mark Zuckerberg). El gobierno no está dispuesto a parpadear ni a ceder ante una megacorporación que se niega a negociar de buena fe con las autoridades o con las publicaciones. El Council of Small Business Organisations, que reúne a pequeñas empresas, afirma que Australia debe de ignorar las amenazas y seguir adelante con el código, a pesar del golpe que supondría la pérdida del buscador tanto para las empresas como para los consumidores, y que Google necesita una regulación “fuerte y estricta” debido a su monopolio.

Al igual que Facebook, Google ha intentado convencer a los usuarios de que es la víctima y que es el “malvado” gobierno australiano el que estaría obligando a la empresa a partir. El buscador ha insertado una ventana en sus resultados de búsqueda que dice: “Es posible que hayas oído hablar de una propuesta de ley. Estamos dispuestos a pagar para apoyar al periodismo”, con un enlace en el que se lee: “Escucha nuestra propuesta”. El enlace dirige a un video de YouTube, un tanto orwelliano, en el que Silva, con un tono amigable y preocupado, sentada en un escritorio con el logo de Google tenuemente dibujado detrás de ella, advierte que el nuevo código “romperá el funcionamiento del buscador de Google en Australia... Sé que suena extremo, pero es cierto”, agrega.

El video, a su vez, enlaza al usuario con la propuesta alternativa de Google de un “código de noticias viable”: Google News Showcase, un producto de noticias anunciado en 2020 que actualmente funciona en Alemania y Brasil, en el que Google le paga a publicaciones por un contenido seleccionado, pero bajo sus propios términos. Google ya ha llegado a acuerdos con editores de noticias locales más pequeños para crear una versión australiana y planea acelerar su lanzamiento para el próximo mes, para demostrar que esta es una forma más efectiva de compensar al gremio.

No está claro si Google cumplirá con su ultimátum o si simplemente está haciendo una movida política arriesgada, en un intento desesperado por ver derrotado al código. Google sugiere quitarle el buscador a una población de 25 millones de personas, que representa un valor para la empresa de alrededor de 4,800 millones de dólares australianos (3,700 millones de dólares estadounidenses) en ingresos anuales: una cantidad que no es demasiado para una empresa que vale un billón de dólares, pero que no obstante causa algún daño. Y no olvidemos esos datos personales tan valiosos a los que renunciaría. No sería la primera vez que Google retira sus servicios de ciertos mercados, ni la primera vez que lo hace por este mismo problema. En 2014, la compañía cerró Google News en España en respuesta a una ley que obligaba a los agregadores de contenido a pagar a los editores de noticias por mostrar su contenido; mientras que Francia esquivó recientemente una amenaza similar cuando obligó a Google a negociar un acuerdo con los editores franceses. Google había intentado evitar los pagos al no mostrar más fragmentos en Francia, pero un órgano de control de competencia francés lo obligó a revocar esa política. Pero la decisión de eliminar el motor de búsqueda por completo es enorme y, francamente, aterradora.

¿Qué significaría para las búsquedas de Maps y YouTube? ¿Para los usuarios de Android? ¿Para conocer la capital de Georgia? (Tiflis es la capital actual y Kutaisi, la capital histórica del Reino de Georgia; si uno se refiere al estado, es Atlanta.) Google actualmente representa el 94% del tráfico de búsquedas en Australia, lo que significa que tendríamos que encontrar herramientas alternativas, y aunque nadie está del todo seguro de cuáles serían, ya se están empezando a discutir. ¿Bing, Yahoo, DuckDuckGo? En las 24 horas posteriores a la aparición de su alarmante mensaje, los propios resultados de búsqueda de Google mostraron que la cantidad de personas que buscan alternativas ante este escenario aumentó un 400 por ciento.

Puede que haya más en juego aquí para Alphabet (la empresa matriz de Google) que los 4,800 millones de dólares australianos. Se cree que Google ataca con tanta dureza al código de Australia para evitar que se siente un precedente global: en momentos en que muchos gobiernos buscan modelos para hacer cumplir los pagos por noticias, la propuesta de Australia va más allá y busca obligar a Google a pagar por enlaces a sitios de noticias, no solo por las vistas previas o fragmentos. Google está poniendo a Australia como ejemplo para evitar medidas similares en otros lugares. Por otro lado, dejar el mercado australiano también podría crear un precedente peligroso, ya que generaría una oportunidad para que otro motor de búsqueda ocupe su lugar. Morrison ya ha tenido conversaciones con los líderes de Microsoft, que posee el buscador Bing; incluso el tesorero, Josh Frydenberg, le dijo a los medios que Microsoft “seguía el tema muy de cerca”. Si otros países vieran a Australia alejarse con éxito de Google y encontrar una alternativa adecuada, ¿qué amenaza les quedaría?

Por ahora, los australianos sienten que están atrapados en medio de una batalla cada vez mayor entre su página de inicio y su gobierno. Este es un juego de la gallina, o quizá es simplemente un juego de DuckDuckGo.

 

 

Este artículo es publicado gracias a la colaboración de Letras Libres con Future Tense, un proyecto de Slate, New America y Arizona State University.

ft logo