Entrevista con Sidney Brenner | Letras Libres
artículo no publicado

Entrevista con Sidney Brenner

Los duendes existen

Uno de ellos es Sidney Brenner. No sólo porque sus espesas cejas rojas, sus encendidos ojos azules y su corta estatura delatan al espíritu astuto que conoce el camino. Brenner es, además, un recio paladín de la ciencia contemporánea, un artífice de la genética molecular en el Reino Unido y una figura controvertida. El día que la reina Isabel inauguró las nuevas instalaciones del Medical Research Council, una "meca" de esta ciencia en Cambridge, Brenner se ausentó; por otra parte, logró encantar a la primera ministra Thatcher para que destinara millonarios recursos a la investigación sobre el genoma humano en la Gran Bretaña, que se estaba quedando a la zaga de los Estados Unidos, en particular en la producción de cromosomas artificiales y en el uso de cierta técnica de electroforesis, lo cual afectaría seriamente la industria farmacéutica de la isla.

¿Puede resumirnos brevemente la propuesta sobre la que actualmente trabaja?
Casi el 90% del ADN no parece desempeñar ningún papel en la especificación de proteínas. No es activo y por lo tanto, debido a la escasez de recursos, decidimos dedicarnos a analizar la parte activa, la que se expresa y se convierte en proteína. En vez de echarnos un clavado en la hojarasca, nos dedicamos a trabajar sobre el ADNc , llamado complementario. Cuando una célula fabrica una proteína, primero transcribe el gene pertinente en el ARN mensajero, el cual lleva la información genética fuera del núcleo hacia el citoplasma, donde la maquinaria manufactura las proteínas ordenadas. El ARN se divide para desechar aquellas secuencias de información irrelevante que intervienen en el proceso antes de que dé inicio la síntesis proteica. La idea era sacar el ARN mensajero una vez dividido y utilizar la enzima transcriptasa reversa para crear una copia complementaria de la secuencia en el ADNc.
No creo que haya sido muy fácil obtener la secuencia útil que codifica a cada proteína, ¿o me equivoco?
Desde luego, hay miles de mensajeros dentro de una sola célula y eso representaba una dificultad técnica, pues la que buscábamos era muy escasa. Además, no estábamos seguros de que el resto del ADN no tuviera realmente una utilidad que nosotros no habíamos descubierto.
¿Una utilidad evolutiva?
Así es.
¿Cuál es el motivo de hacer mapas genéticos?, ¿qué es lo fascinante del proyecto del genoma humano?
Secuenciar el ADN humano no es importante en sí mismo. Para mí es anónimo. Lo importante de esto no es una especie sino la diversidad; de hecho, lo único valioso del género humano es su diversidad. Su éxito radica en su enorme capacidad de crear, adaptar y descubrir jerarquías. Nuestros propios genes presentan una enorme diferenciación en diversas partes de su estructura. La gente habla mucho en abstracto de la genética de nuestros días... ¡Hay algo de abstracto, sin duda! Algo que puede abstraerse en fórmulas, como las que se desprenden de los genes humanos, lo cual nos hace diferentes de los chimpancés y de las aves, y a ellos entre sí. Esa es nuestra ciencia.
Hay quienes piensan que el presupuesto para estas investigaciones es excesivo y que se acerca a la "megaciencia".
No, no, ¡esto no es megaciencia! Los físicos de altas energías, por ejemplo, están confinados a enormes instalaciones y todos tienen que trabajar apiñados. Uno no puede construir un gran acelerador y una docena de aceleradores pequeños; tampoco puede construirse telescopios como caleidoscopios en una feria. En cambio la genética molecular puede hacerse en cien laboratorios distintos, sobre todo ahora que contamos con la Web. Los que hacemos ciencia "chiquita", si así quiere llamarle, tenemos nuestros aliados.
Sin embargo, no deja de haber un debate al respecto.
Innecesario, a todas luces. Se hace la ciencia que se necesita porque tenemos que saber cómo es el mundo que nos rodea, es una cuestión de supervivencia, ¿comprende? Nosotros manejamos grandes sumas de dinero, e intentamos manejar grandes ideas sobre el mundo real que tenemos enfrente y dentro de nosotros mismos.
¿Cree que la manipulación genética está desviando a la biología molecular de su propósito general?
No lo creo, es simplemente algo que viene naturalmente debido a la gran cantidad de investigación y experimentos que han tenido que realizarse, así como a la variedad de técnicas que se han ensayado para comprender todo el fenómeno, quiero decir, la vida. En diez años hemos aumentado exponencialmente nuestra capacidad de análisis gracias a estas técnicas de secuenciación y manipulación genética, y eso ha provocado algunas respuestas alentadoras, por ejemplo, en el campo de las enfermedades neurodegenerativas. Qué lejos nos parece estar de los días en que la tecnología se limitaba a técnicas de purificación. Nada podríamos hacer en biomedicina hoy sin esas técnicas.
¿Qué le están dejando ustedes, creadores de esta ciencia, a las nuevas generaciones de biólogos moleculares y genetistas?
Bueno, el problema fundamental es cómo se pasa del material genético a los órganos acabados. El plan está ahí, pero ¿cómo se ejecuta? Eso es lo que hay que responder, por una parte. Por otra, hay que dilucidar el papel de la evolución. ¿Podremos rescatar las reliquias genéticas de los antepasados no sólo del hombre y reconstruir el registro fósil de las especies vivas? Ese es el reto.
Usted ha sido acusado de "ensuciar" el mundo.
Una vez, un reportero se acercó a mí y me inquirió por la cantidad excesiva de sustancias químicas que los científicos estábamos inventando. Yo le respondí al reportero que quienes estaban realmente contaminando el mundo eran quienes lavaban su ropa en máquinas con detergentes contaminantes. Creen que los científicos no pensamos en las consecuencias, y eso es injusto. Somos instrumentos de la sociedad, nada más. Por lo demás, creo que el conocimiento es inevitable y que no puede detenerse. Si los científicos tenemos ese privilegio, esa capacidad de plantear preguntas y ofrecer respuestas creíbles, debemos usarlo sin restricciones, es decir, con absoluta responsabilidad sobre lo que pensamos de lo que es aplicable o no, de lo que es correcto construir o no. Nosotros no somos responsables de las aplicaciones industriales de los descubrimientos científicos; son los políticos y las instituciones sociales las que tienen que asumir su parte.
Pero el trato con los políticos no es siempre fácil.
Bueno, usted sabe que los científicos queremos, sobre todo, descubrir la verdad, de preferencia ser los primeros en descubrirla, ese es un buen estímulo para progresar, es humano; los políticos, en cambio, contienden por la próxima reelección o cargo oficial, lo cual también es humano. Es cuestión de personalidades. Yo he tenido que visitar docenas de oficinas y lidiar con ellos; no quieren una promesa de salud eterna, pero en el fondo la buscan. Ahora, si uno se fija bien, puede obtener lo que desea si elige plantear el problema adecuado en el momento justo. Siempre hay prioridades, hay que aprender a reconocerlas. Conocernos es una prioridad natural. -