Borges potencial | Letras Libres
artículo no publicado

Borges potencial

Que en las casi 1,600 páginas del diario de Bioy está el mejor Borges: chispeante y lucidísimo. Que está el peor Borges: complaciente y arbitrario. Están ambos Borges y un tercero: el Borges potencial, artífice de proyectos imposibles, inconclusos, malogrados –el Borges que ya no fue.

Resignadamente inéditas quedarán, al menos, estas obras:

 

•Un soneto enumerativo y aliterante en “cuyos tercetos –apunta Bioy– no recuerdo cómo justificamos el verso los molinos, los ángeles, los eles”.

 

•Un cuento policial que trataría sobre un doctor Preetorius, “un alemán vasto y suave, director de un colegio, donde por medios hedónicos (juegos obligatorios, música a toda hora) torturaba y mataba a niños”.

 

•Un comedia también policiaca, infectada de comunistas y comisarios, cuyo primer acto fatigó a Borges y a Bioy a finales de 1966, principios de 1967, y que llevó al primero a dictaminar: “Hemos evitado la literatura. Para no cometer errores, evitamos también los aciertos.”

 

•Una traducción inconclusa, en endecasílabos, de Macbeth, que ambos abandonaron cuando Borges consideró que, en vez de traducir, sería mejor parafrasear, y cuyo trabajo hipnotizó al autor de Ficciones a tal grado que, cuando Bioy le platicaba de una amiga de cara flaca y caderas macizas, él respondió con un endecasílabo fulminante: “Lo que la cara pierde, el culo gana.” ~