Blog: la vida en pantalla | Letras Libres
artículo no publicado

Blog: la vida en pantalla

El origen de internet, en tanto que red civil, se debió a puñados de hackers que reciclaron un medio de comunicación, originalmente destinado al uso científico y militar, para volverlo un sistema de correo e intercambio de archivos digitalizados con el cual la gente podía compartir sus ideas, aficiones, manías, fobias y obsesiones. Muy pronto fueron apareciendo grupos con intereses o estilos de vida comunes. Con la creación de la World Wide Web en 1990, el acceso a la red se simplificó y de pronto estuvo al alcance de casi todos. No obstante la inicial vitalidad y la enorme promesa de la red, comenzó a debilitarse hacia mediados de la década de los noventa, cuando las grandes corporaciones comenzaron a invadir internet, y la fiebre de los dot coms creó la voraz ilusión de que la red era una máquina de dinero que únicamente servía para hacerse inmensamente rico en un parpadeo.
     Al tiempo que esto sucedía, apareció una pequeña empresa que no logró subirse en la cresta de la ola digital, Pyra, la cual creó una aplicación llamada Blogger (www.Blogger.com), una herramienta gratuita para publicar de manera automática en la web, que se usa principalmente para crear weblogs o blogs, que son páginas web actualizadas regular y constantemente, las cuales contienen en general textos más o menos breves ordenados cronológicamente como si se tratara de un diario o una bitácora.
     Los blogs se pueden utilizar con cualquier fin. En su gran mayoría se usan como sitios personales en los que hay enlaces con otras páginas o con fotos, música, comentarios y reflexiones. En algunos hay poesía, cuentos y otras expresiones artísticas, que muy posiblemente no encontrarían otro foro de no ser por estos singulares espacios. Blogger está en un servidor centralizado, por lo que el usuario no requiere cargar programas en su computadora; a esto se debe que uno pueda actualizar un blog desde cualquier computadora conectada a internet. Los creadores de Blogger, Evan Williams (www.evhead.com) y Meg Hourihan (www.megnut.com), pensaron hacer de este programa una herramienta que permitiría a las corporaciones intercambiar información interna de manera dinámica y eficiente, ya que es más fácil de seguir y más versátil que un diálogo por correo electrónico o un foro de discusión. Sin embargo, Blogger siguió el dogma de William Gibson: "La calle tiene sus propios usos para las cosas" y adquirió una especie de vida propia.
     En el verano de 1999 Pyra lanzó la primera versión del programa, y de inmediato numerosos cibernautas comenzaron a usarlo y a correr la voz. Pyra no reconoció el potencial de Blogger hasta que miles de usuarios lo habían adoptado y convertido en el eje vital de una nueva comunidad con su propia cultura, rituales, groupies, rivalidades y normas de etiqueta. Hace un par de años no había ni cincuenta blogs, casi todos de programadores, y hoy el número se estima en cerca del medio millón, algunos de los cuales reciben unas mil visitas diarias. Blogger no es el primero ni el único programa de su tipo. Aunque Williams y Hourihan no inventaron el blog, tuvieron la suerte de ofrecer la tecnología adecuada en el momento preciso para provocar una revolución que los ha convertido en celebridades de la web.
     Al penetrar el mundo del blog uno tiene la impresión de convertirse en voyeur, de ser testigo de algo personal e íntimo, un confesionario privado que paradójicamente está expuesto a los ojos del mundo con la intención de ser visto por el mayor número de curiosos posible. El blog invita a la interacción, y en él converge la obsesión contemporánea de los reality shows televisivos (desde los talk shows hasta programas como Big Brother y Survivor), y ello con la posibilidad que ofrece internet de poderse transformar cada visitante, y adoptar una variedad de personalidades, mientras está en la línea. Los foros de chat cuentan con el atractivo del anonimato: bajo un nom d'internet, cualquiera puede reinventarse ante un grupo. El blog no ofrece esa posibilidad, pero a cambio invita a establecer vínculos personales y a ser parte de un movimiento que, en cierta forma, está apropiándose de la web.
     El 11 de septiembre también fue un parteaguas en la historia del blog. A partir de los ataques, muchos usuarios (a razón de mil nuevos visitantes al día), que tuvieron la necesidad de expresar su miedo, tristeza, indignación e incertidumbre, encontraron el medio ideal en el blog y en esta forma de periodismo personal. De esa manera, se podía participar en la recuperación de los ánimos al compartir numerosos testimonios. Hasta las expresiones más frívolas adquirieron, ante la tragedia, una cierta dimensión moral, al reafirmar la vida a través de la celebración de lo cotidiano y al establecer lazos entre desconocidos y sobrevivientes.
     Queda claro que la visión de la red como un Moloch deshumanizador es obsoleta. En cambio, debemos considerarla como un medio que ha dado lugar a entornos que estimulan la confesión franca de las emociones, y que ha creado espacios virtuales  donde se pueden exponer angustias y deseos. La "vida en la pantalla", como la denomina Sherry Turkle, se ha vuelto un concepto tan real como la vida en el carnespacio. Además, el metablog, que es la red de blogs interconectados, será una prodigiosa herramienta para los antropólogos del futuro, cuando traten de entender la mentalidad del hombre de los albores del siglo XXI. -