Biografías: Faulkner, Nabokov | Letras Libres
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Biografías: Faulkner, Nabokov

"Fue un bebé con cólicos". Con esta frase tan notable, importante y significativa empieza Joseph Blotner su biografía sobre William Faulkner. Este bebé nació, por un accidente, en Riley, pueblo cercano al Oxford donde se desarrollan la mayor parte de las novelas de Faulkner y a donde sus padres regresaron muy pronto, a pesar de las malas condiciones de los caminos en el Sur Profundo en esa época, 1897.
La población de Oxford estaba configurada por una mayoría de negros, pero la esclavitud, si bien no la discriminación, ya estaba abolida en ese tiempo. Hay que agregar de inmediato que la discriminación nunca fue practicada por Faulkner, aunque como niño tenía que adaptarse a las reglas. ¡Qué uso hizo más adelante en sus novelas de esta diferencia entre blancos y negros! Para los artistas cuán benéficos son los contrastes. Pero Faulkner estaba muy lejos de saber que algún día sería artista. Fue un niño estudioso, un joven elegante después. Tuvo varias novias, entre ellas Estelle Oldhan, con la que se casaría cuando ella regresó al pueblo habiéndose casado antes con Cornell Franklin, que se la llevó hasta China y con el que tuvo tres hijos. Mientras, William Faulkner intentó ser piloto de guerra antes de que Estados Unidos entrase a la Primera Guerra Mundial, alistándose en Toronto para servir en la RFA y donde no querían admitirlo dada su corta estatura. Faulkner comentó que si no lo admitían se iba a alistar en la fuerza aérea alemana. Lo que él quería era volar y combatir. Acabada la guerra vagó por Europa un tiempo y luego se inscribió en la Universidad de Mississippi, dentro de la cual un grupo editaba una revista en la que se conservan varios dibujos de Faulkner de esa época. Fue poeta, un poeta decadentista con influencia de Housman. Editó un libro: El fauno de mármol, pero su verdadera enseñanza es su encuentro en Nueva Orleans con Sherwood Anderson, autor de Winesburg Ohio, bajo cuya influencia Faulkner decide ser novelista, cuando hasta entonces sólo hacía poesía. Anderson dedicaba sus mañanas a escribir y después bebía. Faulkner sólo bebía con él. Pero muy pronto escribe La paga de los soldados y Mosquitos y luego, a su regreso a Oxford, donde a pesar del supuesto retraso del Sur ya hasta había un periódico, The Eagle, decide que sólo con inspirarse en la vida de su pueblo puede crear para la literatura todo un mundo. Es el principio del nacimiento del condado de Yoknapatawpha, cuyo propietario absoluto, se nos dice en ¡Absalón, Absalón! —donde se hace un minucioso mapa de ese condado en el cual aparecen los nombres de los personajes y los lugares en los que se desarrollan muchas de las novelas de William Faulkner y donde está el pueblo de Jefferson, exacto equivalente de Oxford—, es el propio William Faulkner. Es maravilloso cómo los personajes de Faulkner se repiten una y otra vez. Los Compson son descendientes del general Compson, que participa en la Guerra de Secesión; Sartoris es coronel en la misma guerra, ahí también es coronel Thomas Sutpen, y así sucesivamente. Joseph Blotner describe con mayor o menor fortuna casi todas esas novelas. La tentación de imitarlo es grande, pero por una vez no caeremos en ella. Sólo mencionaremos algunos de los títulos de Faulkner: Sartoris (dedicada a Sherwood Anderson), El sonido y la furia, Mientras agonizo, Luz de agosto, ¡Absalón, Absalón!, Santuario y muchos más, para formar la historia ficticia, por auténtica, del ficticio condado de Yoknapatawpha, cuyo auténtico nombre es Lafayette. Ahí, en Oxford, Faulkner, casado ya y dueño de Rowan Oak, cultiva algodón. Su vieja pasión por la aviación lo lleva a comprar un avión. En ese avión, en compañía de su hermano Dean, llega a México sin que el cuidadoso biógrafo se ocupe de aclarar si es a algún lugar de la República o a la capital; ahí tienen que quedarse varios días, porque Faulkner se emborracha como de costumbre. Para evitar sufrir demoras semejantes, sus hermanos y Johncy aprenden a volar. William, el mayor de los hermanos, bebe siempre y por varios días. Sus borracheras son legendarias y envidiables. Faulkner bebía hasta cuando escribía. Dicen que por eso sus frases se hacían cada vez más largas. Ese es un signo de su estilo, lo cual demuestra la virtud de los vicios para la literatura. Pero volando el que se mata es Dean, por accidente. Es una época en la cual se celebran muchos espectáculos acrobáticos en avión. Pero Dean, casado ya también, cuando se mata estaba decidido a dejar de volar. La vida en Oxford es difícil, más bien triste, aunque Faulkner no se dé cuenta. Tanto él como Estelle beben mucho. A él le gusta estar descalzo, mal vestido y con los pantalones amarrados con una cuerda. Pero escribe frenéticamente y muy bien a mano, pasando después los originales a máquina con dos dedos. La primera hija de Faulkner y Estelle sólo vive nueve días. Iba a llamarse Alabama. Faulkner se encarga de enterrarla a solas en el cementerio de Oxford. Tienen otra hija a la que llaman Jill.
     Como escritor Faulkner gana dinero escribiendo argumentos para Hollywood, en especial para Howard Hawks, y ahí durante quince años tiene por amante a la muy bella Meta Carpenter. Pero asimismo le gustan mucho las jovencitas, como Temple Drake en Santuario. Es amante de Joan Williams y Jean Stein, pero en épocas muy distantes. La primera quiere ser escritora y Faulkner usa como pretexto con ella su colaboración literaria. La que no cree en eso es Estelle, quien le pregunta directamente a Joan Williams si lo que quiere es casarse con su marido. Joan contesta horrorizada que no y efectivamente llega a ganar mucho después un premio como novelista. William Faulkner está presente en la ceremonia en la que la premian porque es miembro de la Academia, pero cuando ella recibe el premio, Faulkner no lo advierte y Joan comenta después que seguramente estaba dormido. Jean Stein provoca varios de los viajes de Faulkner a Europa. Ella es una especie de ayudante de director en diferentes teatros, y muy bella. No obstante todas estas actividades ilegítimas, Faulkner no cree más que en tener una sola mujer y atribuye, por ejemplo, el suicidio de Hemingway a la costumbre de casarse varias veces. Uno debe ser un ciudadano correcto. No obstante, cuando visita Nueva York siempre está borracho. Y hay que consignar que uno de sus compañeros de borrachera es el ilustre autor de novelas policiacas Dashiell Hammett. Faulkner es siempre esa mezcla de fidelidad al Sur y a la Guerra de Secesión, de refinamiento como escritor y hombre de campo. En tanto esto último hasta es un entusiasta cazador. Va a campamentos para cazar venados y osos. ¡Qué lejana nos suena esa posibilidad y cuánto despierta nuestra nostalgia! Hay que recordar que cuando iba a un lago con Jill y algunos de sus amigos se sentía y se hacía llamar Capitán Ahab. Triunfo de la imaginación sobre la realidad.
     En la mera realidad, no obstante, se debe admitir el carácter como novelista de William Faulkner hasta entonces: tiene mucho prestigio entre algunos; su representante Bennett Cerf siempre subraya la voluntad de Random House de tenerlo entre sus autores; pero nunca tiene éxito comercial. Muchos de sus libros escritos entre 1920 y 1930 están agotados y fuera de circulación. Malcom Cowley llama la atención sobre su literatura publicando un masivo Faulkner Reader. La situación cambia radicalmente. En 1949 Faulkner recibe el Premio Nobel de Literatura. Su primera reacción es no aceptarlo, es un premio otorgado a autores como Pearl Buck y Sinclair Lewis. En cambio no lo han recibido Theodore Dreiser o Sherwood Anderson. Bennett Cerf es quien lo convence de aceptarlo. Faulkner confiesa entonces que ni por asomo tiene un frac. Random House le alquila uno. Al ir a recibir el premio en 1950 junto con Bertrand Russell, ganador del premio ese año, los dos tienen un éxito absoluto. Faulkner, quien nunca había hablado en público, le pregunta a una amiga sueca, Else Jonsson, si estuvo bien. "Oh Bill, estuviste maravilloso", contesta ella. A su regreso le confiesa a Random House su deseo de conservar el frac. Random House lo compra y se lo regala. La vida de Faulkner tiene que cambiar asumiéndose como escritor. Aparece hasta en la portada de Times. Su libro Una fábula, nueva versión de la vida de Cristo con la Primera Guerra Mundial como escenario y un cabo como protagonista, típicamente gana el National Book Award. Es un libro muy malo que no se desarrolla en el Sur Profundo. ¿No debemos suponer que el premio se le da tardíamente y sólo por el nombre del autor? La Universidad de Virginia lo invita a dar una serie de conferencias. Tiene un éxito absoluto. De ahí en adelante, visita muy frecuentemente Virginia, donde además monta mucho a caballo. Participa hasta en la caza del zorro y es nombrado miembro del Club de Cazadores. Hay un retrato de William Faulkner vestido orgullosamente con el uniforme del Club. Pero el hábito de montar a caballo tiene un resultado desastroso. Faulkner monta muy seguido en Rowan Oak. En una ocasión su cabalgadura regresa sola. Salen en su busca y encuentran a William Faulkner tirado de espaldas, incapaz de levantarse. Muchas veces ha estado en hospitales por su hábito de beber y siempre se recupera. No ocurre así en esta ocasión. William Faulkner muere de un ataque al corazón el 6 de julio de 1962. Su familia pide velarlo en absoluta privacía. Ahí está el cuerpo de William Faulkner en un modesto ataúd que permanece abierto. Después son admitidos en la casa los periodistas llegados de todo el mundo. El cortejo atraviesa Oxford con los familiares e íntimos amigos de Faulkner cargando el ataúd. Ante la tumba, Duncan Gray dice una oración final. No hay nada más que agregar biográficamente. La literatura de William Faulkner le pertenece al mundo. El progreso ha hecho cada vez más irreconocible el Oxford original de William Faulkner. Con el nombre de Jefferson permanece inmutable en sus libros al igual que las costumbres antiguas del Sur Profundo. *La verdadera vida de Sebastian Knight es la primera novela escrita en inglés por Vladimir Nabokov. ¿Cuál es la verdadera vida de Vladimir Nabokov? Su biógrafo, Brian Boyd, nos proporciona una abrumadora biografía con los datos "verdaderos" de su vida y una muy mala interpretación de su arte. Esta gigantesca biografía está dividida en dos volúmenes. Uno, titulado The Russian Years, abarca no sólo los años en que Nabokov vivió en Rusia, sino también los años en que escribió en ruso con el seudónimo V. Sirin habitando en distintos lugares de Europa, a partir del triunfo bolchevique, cuando él y su familia optaron por emigrar, abandonando su principesca vida en la amada Rusia para convertirse en unos cada vez más constreñidos refugiados; el segundo, titulado The American Years, abarca los años en que Nabokov escribió en inglés, cuando su condición de apasionado cazador de mariposas le permitió ser un erudito investigador como lepidopterista en Harvard y un personal y correctamente arbitrario profesor de literatura en Cornell, para terminar, apenas tuvo el necesario éxito económico con Lolita, Pnin y Pale Fire, regresando a Europa, donde se instaló en todo un piso del hotel Montreux Palace, en Montreux, Suiza, y donde escribió sus últimas novelas y está enterrado. Su mujer permaneció también ahí hasta su muerte para poder ver su tumba y está enterrada junto a él. Su hijo Dimitri se fue a vivir a Florida a pesar de que Nabokov siempre declaró no haber abandonado Estados Unidos, "al que amaba tanto", más que por motivos familiares, dado que su hijo Dimitri cantaba como bajo en la Scala de Milán. Este hijo, en cambio, dejó a su madre sola en Montreux y se fue a Estados Unidos donde, suponemos, ayudó, de acuerdo con su particular visión de los hechos, a Brian Boyd a escribir esta monumental biografía. Para los hechos reales de los años en Rusia contamos con el bello libro, escrito maravillosamente por el propio Nabokov, llamado Speak, Memory, en el cual tal vez se tergiversan algunos hechos pero todo es real en el sentido literario de la palabra. Como datos sociales, ahí se cuenta que su familia tenía 53 sirvientes en su casa de campo en Vyra, que su madre nunca bajó a la cocina y otros detalles de riqueza muy abundante. ¡Con razón hubo una revolución bolchevique! Sin embargo, el padre de Nabokov era liberal, estaba contra el zar, y fue miembro de la primera Duma (Parlamento), de la cual otro de los diputados fue León Trotski y que fue disuelta por el zar. El capítulo dedicado en Speak, Memory a fijar la vida de su padre es bello y terrible. Su padre era víctima de sus contradicciones. Por su condición social debería haber sido un "conservador"; no obstante, fue un "liberal". Un liberal antibolchevique. Cuando los bolcheviques toman el poder, abandona Rusia con toda su familia. Muere asesinado durante un mitin de los rusos blancos pero de izquierdas, por otro ruso blanco, pero de derechas, al tratar de escudar frente a su asesino a su mejor amigo. Una de sus tías decía: "Están luchando contra ustedes mismos". Es una historia dolorosa. También hay que hablar de la parte bucólica de Speak, Memory, mucho más larga y que sólo señala momentos felices. El niño Vladimir Nabokov, hijo mayor de la pareja formada por Vladimir Dimitrievich Nabokov y Elena Ivanovna Rukavishnikov, tuvo dos hermanos y dos hermanas. Fue un niño excepcionalmente dotado. Aprendió a hablar inglés antes que ruso, tenía un notable sentido del color y un claro poder descriptivo. Son cualidades de escritor. Se debe tener en cuenta que es el escritor Vladimir Nabokov quien habla de ese niño en Speak, Memory. Cada uno de los detalles de la fauna, la flora alrededor de Vyra y cada uno de los detalles de los objetos en la casa y la casa misma, así como sus gobernantes y preceptores, nos son mostrados con singularidad y poder evocativo. Vladimir Nabokov tiene una memoria visual casi absoluta desde los cuatro años y ponemos el casi porque no se debe emplear la palabra absoluto en un mundo donde nada es absoluto; la prueba es que Vyra, al cumplir 18 años el autor, ya sólo es recuerdo junto con San Petersburgo y Rusia en general, que cambia hasta de nombre. Y aquí entra nuestra propia imaginación. ¿Por qué no pensar que Ada or Ardor es una novela autobiográfica en parte, donde se nos narra a través de las figuras de Van Veen y Ada Veen el amor de Vladimir Nabokov y Olga Nabokov? Brian Boyd se quedaría horrorizado ante esta suposición, tan horrorizado como nosotros ante algunas de sus descripciones de las novelas de Nabokov. Pero la imaginación tiene sus derechos. Nabokov se ocupa muchas veces de niñas en sus novelas. El ejemplo de Lolita viene en seguida a cuento y, sin embargo, todavía se puede recordar a Julia Moore en Transparent Things, a Belle, la hija del segundo matrimonio del protagonista de Look at the Harlequins!, a quien su padre, ante el furor de ella, llama distraídamente Lo, y hasta en menor medida a la protagonista de Laughter in the Dark, sin que por eso lleguemos a la conclusión de la atracción personal del Nabokov adulto por las niñas. El incesto no es uno de los temas favoritos de Nabokov, como lo es el de dos de sus muchas "bestias negras": Thomas Mann y William Faulkner. Y no obstante, ante el retrato familiar donde están Vladimir guapo, delgado, bien vestido, orgulloso hasta la presunción, y Olga con el pelo negro muy largo, bella y atractiva, con facciones perfectas, vestida de marinero, y las múltiples declaraciones de Vladimir Nabokov en el sentido de que siempre fue su hermana favorita, lo que se advierte hasta en una fotografía de 1908 en la que el niño Vladimir le toma la mano a su hermana con una posesión total, ¿cómo no dejar libre a nuestra perversa imaginación? Punto y aparte. Volvamos a Nabokov todavía en Vyra y San Petersburgo. Ya es un consumado cazador de mariposas, es un muy buen lector, es un niño consentido, es muy rico hasta personalmente, porque un tío homosexual que acostumbraba tener juegos medio eróticos con él y en cambio ignoraba a su hermano Sergei, quien sí fue homosexual, lo nombra su heredero. Después la despedida de todo eso. Una temporada en Yalta antes de que también los bolcheviques lleguen hasta ahí; su vida como estudiante en Cambridge, donde se gradúa con honores; el traslado a Berlín con la trágica muerte de su padre y el feliz conocimiento de Vera, con la que tiene un hijo y a la que están dedicados sus libros; Francia y el viaje a Estados Unidos con Vera y su pequeño hijo. Como cazador de mariposas conoce a la perfección Estados Unidos, pues él y Vera, con ella siempre manejando, lo recorren de un lado a otro. Ese conocimiento le será muy útil a Nabokov al describir la huida por toda la Unión Americana de Humbert Humbert con Lolita. El regreso a Europa, el continuo amor por Vera, la caza de mariposas por un ya gordo Vladimir Nabokov, la realización de la muy larga Ada or Ardor, de la muy corta y maravillosa Transparent Things, la de Look at the Harlequins! y la muerte provocada por un virus desconocido el 2 de julio de 1977. El valor de Nabokov como novelista es puesto en duda más adelante por notas encabezadas por la de Mary McCarthy, quien habla del supremo egoísmo mostrado en Ada or Ardor y todavía más en duda por los ridículos elogios de Brian Boyd, quien quiere convertirlo en un personaje inmaculado en el mal sentido de la palabra; pero el encanto del magistral narrador permanecerá a pesar de todo. -