Antídoto | Letras Libres
artículo no publicado

Antídoto

     Cómo el amor, cuchillo, lenguaje del arrimo,
     diente oculto en una encía de niebla. Para decir,
     cómo, mordedura, singladura en la planicie
     interna de tu muslo. Es ahí, cuchillo, la encarnada
     estrella que ramifica, la reviniente mutación
     de su corola. Cómo, amor, la mansedumbre
     ofrecida sin más, cuchillo, el yo transfigurado.
     Pero tu raíz en vilo, tu respiración en una nada
     de aire, dora del cielo, rizo de luz enrojecida —ah,
     cómo anima este mendrugo sin un cómo de palabra.
     Dime cuchillo, arrima tu labia de sangre en el oído,
     oye lo que suena en el índice del miedo, lo que se
     decanta en la cutícula y dispara en tu centro la voz
     sin voz, la quebradiza nube del no saber, amor,
     en que te incendias. Lame tu hoja. Irisa los pistilos
     de tu flor-mordedura, pero vuelve, pero quédate
     y venga tu reino. Ah gobierno de oros contra espadas,
     ah, tu política de racional advenimiento. Cómo decir
     de ti, cuchillo, cómo de tanto, amor, la voz trastoca
     el fiel de la balanza. Dime lo nevado en la piel del tú
     o dime nada. Cállame con ti, disuélvete conmigo.
     Alguien pisa esta zona de tolvaneras. Alguien dice.
     Guárdame cuchillo, en el filo de ti, iluminado. -