Yoani y la policía | Letras Libres
artículo no publicado

Yoani y la policía

Las líneas que van a continuación (de esta mera nota de alarma y de alerta) fueron escritas el martes 2 de diciembre de 2008, a las 21:22 horas, por la filóloga y periodista cubana Yoani Sánchez en su blog Generación Y, donde no lanza proclamas antirrevolucionarias ni hace oposición política, sino que suele llevar la crónica y hacer la crítica de la realidad de Cuba de día en día, con aguda capacidad de observación y hasta con sentido del humor. No se sabe por qué la cita esa cosa disparatadamente llamada Policía Nacional Revolucionaria (vaya “contradicción en los términos”), pero es de temer que los cobardes hermanos Castro, ubús temerosos, como otras veces, de una mujer que dice lo que ve y lo que siente y piensa en Castrolandia, se hayan cansado de estorbar todo lo posible su blog, que es el de una de las pocas voces libres que salen de Cuba al mundo, y hayan decidido, de una vez, cancelar el blog y acallar la voz. (Ya en un discurso en honor de su fraterno ubú venezolano, Hugo Chávez, el (in)Fidel había calumniado y “veladamente” amenazado a Yoani.

Cito textual e íntegramente esta página de Yoani y, por mi parte, solicito la solidaridad del bloguerío internacional con la lúcida muchacha, más valiente, desde luego, que los dos hermanitos tiranosaurios.

- José de la Colina

Primer round

(Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y)

Juro que no me he llevado la luz verde, que no compro queso en el mercado negro desde hace más de dos meses y no me he ido de ninguna tienda sin pagar. No recuerdo haber violado las leyes –demasiado– por estos días, ni siquiera me he hecho pasar por extranjera para usar el Internet de algún hotel.

Tengo, no obstante, una citación junto a Reinaldo para mañana en la estación de policía de 21 y C en el Vedado. Me pregunto si debo llevar el cepillo de dientes o será un breve halón de orejas lo que recibiré.

Les dejo el documento oficial que recibí hoy de un sudoroso oficial, que subió los catorce pisos por la escalera –no tengo ascensor desde hace un mes–.

A las nueve de la mañana sabré de qué se trata, esperen noticias mías después de las dos.