Yo, policía | Letras Libres
artículo no publicado

Yo, policía

¿Cómo entender las respuestas que dos funcionarios de la UNAM dieron cuando se les preguntó si los egresados deberían formar parte de las filas de la policía?

Las siete iniciativas que delinearon el proyecto del Sistema Nacional de Seguridad Pública, contemplaban profesionalizar policías a través de la educación, contratar nuevos y “educados” cuadros policiales que pudieran poner fin a viejos vicios y corruptelas. Una nueva generación de policías profesionales habría de suplir a los polis a los que tememos y de los que desconfiamos.   (Según datos de la SSP el nivel escolar del 65% de los perfiles policiacos a nivel estatal y municipal es de primaria y secundaria. Solo 5.44% cuenta con una licenciatura concluida.)

El 2 de enero de 2009 se publicó la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y en el artículo 88 se estableció que los aspirantes a ingresar a las instituciones policiales deberían acreditar los siguientes estudios:

a) En el caso de aspirantes a las áreas de investigación: Enseñanza superior o equivalente.

b) Tratándose de aspirantes a las áreas de prevención: Enseñanza media superior o equivalente.

c) En caso de aspirantes a las áreas de reacción: Los estudios correspondientes a la enseñanza media básica.

Posiblemente la única preocupación que despertó el requisito de estudios superiores para los candidatos a la carrera policial fue la que el Instituto Ciudadanos de Estudios sobre la Inseguridad (ICECI)  señaló en el estudio Para profesionalizar a nuestras policías: “Si el requisito para los aspirantes a policías de investigación —enseñanza superior o equivalente— se entiende como que deben tener ya un título profesional previamente a la etapa de formación, entonces es muy probable que quienes se inscriban mayoritariamente sean profesionistas (abogados, médicos, ingenieros…) frustrados o insatisfechos con el ejercicio de su profesión; y no podrían hacerlo personas con estudios de bachillerato solamente aunque tuvieran vocación y aptitud para la función policiaca”.  Se temía que pasáramos del poli al licenciado resentido y con macana. Un temor bastante válido.

El 6 de mayo de 2011 el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Juan Manuel Alcántara Soria, dio a conocer el programa “Se buscan jóvenes que quieran proteger a su gente. Convocatoria y reclutamiento para el primer módulo de la Policía Estatal Acreditable”  con el que busca reclutar a 14 mil policías estatales.  Alcántara Soria se dijo confiado en alcanzar ese número porque “no ofrecemos sólo un empleo, sino un proyecto de vida digno para los policías y sus familias”  La población objetivo para esta convocatoria son jóvenes de educación superior (para la Unidad de Análisis Táctico); de preparatoria o instituciones de educación media superior (Unidad de Investigación) y de Conalep y bachilleratos técnicos (Unidad de Operaciones).

Seis días después de que Se buscan jóvenes que quieran proteger a su gente fuera lanzado, Héctor Hernández Bringas,  coordinador de estudios de posgrado de la UNAM opinaba sobre la posibilidad de llevar a los universitarios a ser parte de las filas de la policía:  “A mí me parece que incorporar a los egresados de las licenciaturas o de las maestrías y los doctorados a la policía, me parece en lo personal que sería un desperdicio porque realmente no estaríamos formando gente para este propósito”.

Días más tarde al ser cuestionado sobre la convocatoria,  José Narro, el rector de la UNAM, dijo que a pesar de que esas son tareas que pueden "desempeñarse con enorme dignidad, sé también que son tareas que se requieren en la sociedad, pero soy de los que piensan que a los jóvenes hay que abrirles muchísimas más opciones y posibilidades de trabajo".

Y tras pensarlo varios días no me queda todavía claro el mensaje que pretendían mandar estos dos funcionarios, pero, tengo algunas hipótesis:

a)  Desprecian profundamente a los policías y no les importa ningunear su labor.

b)  Consideran que a las filas policiales solo se suman parias sin estudios superiores.

c)  Para ser policía basta con ser ser digno y humilde. No es necesario ir a la universidad.

d)  ¿Por qué desperdiciar tan poquitos y caros titulados en la labor policial?  A la UNAM, que solo logra titular al 8% de su matrícula, cada titulado le cuesta unos 650 mil pesos.

e) Es mejor ser un licenciado desempleado que policía.

f) No tienen ni idea de en qué consiste la labor policial.

g) Todas las anteriores.