Yeinsbóng | Letras Libres
artículo no publicado

Yeinsbóng

Dentro del desastre que está confeccionando el Querido Líder, no deja de ser divertido ver aquí la cara del máximo idiota latinoamericano este, el tal Maradona, en su avatar de edecán de relaciones públicas totalitarias, mientras “con una lágrima en el corazón” el luminoso camarada Hugo Chávez rompe relaciones con Colombia. (Eso de la “lágrima en el corazón” es chistoso, tanto como un infarto en el ojo, pero no deja de atemorizar… ¿Se estará haciendo poeta?)

Veamos a Maradona, el héroe que logró cruzar al futbol con el volibol… ¡Qué rostro enhiesto de prócer, de estatuario guerrero bolivariano, de estadista adusto que, con sus aretitos de diamante, mira con viril aplomo no ya la portería adversaria ni la apetitosa línea de coca, sino el horizonte de la historia que le señala, ni más ni menos, el Líder Supremo de la Rebolucióng Bolibarián! ¡Él, el pequeño Pelusa, que aún recuerda la breve estepa de una cancha de fúrbol, parece vislumbrar ahora, general enorme, los anchos llanos que conducen a Bogotá, que serán recorridos por el ejército libertador! ¡Y entonces su rostro se convierte en mármol, y siente que por el área chica de su cuerpo de taquete, por las bandas, la media luna, el centro y los extremos, le corre la sangre de Bolívar, de San Martín, de Artigas y de Belgrano!

En fin...

Hay que tener paciencia y llegar al minuto 2:28 del video. Una vez ahí, favor de observar la sonrisita de sabelotodo pomposo cuando el comandante supremo compara –con genialidad de estadista consumado-- a “los yanquis” con Yeinsbóng, el famoso agente secreto 007 que, explica el Gran Líder, mata a quien se le pega la gana porque goza de inmunidad...

¡El Amado Líder acaba de proferir senda estupidez de alto octanaje! Y como hasta el tragabolas Maradona se da cuenta de que no se refiere a inmunidad, sino a impunidad, la sonrisita se le avinagra, y entonces -al fin coach- corrige discretamente a su Amado Líder, con una vocesita tímida: “impunidad”.

Pero, claro, como el Supremo Jefe está feliz rompiendo el buñuelo a martillazos, como siempre que perora, pues no lo escucha y tarda en reaccionar...