Vueltas de tuerca al título de Henry James | Letras Libres
artículo no publicado

Vueltas de tuerca al título de Henry James

Una nueva traducción del clásico de Henry James deja de lado el título Otra vuelca de tuerca y lo sustituye por La vuelta del torno. Argumentos a favor y en contra y, sobre todo, la gran pregunta: ¿era necesario?

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Hace algunas semanas, la editorial Libros del Asteroide, con sede en Barcelona, lanzó una nueva edición del clásico de Henry James The Turn of the Screw, conocido desde siempre en castellano con el título de su primera traducción: Otra vuelta de tuerca. Bueno, no desde siempre, claro: desde la publicación de esa primera versión en nuestro idioma, realizada por José Blanco y editada en 1945 (la obra original data de 1898).

La principal noticia, en este caso, es que los traductores optaron por otro título: La vuelta del torno. Y ante ese nuevo título uno no puede más que arrugar la nariz, o la cara entera. Y sabiendo que puede ganarse enemigos entre los amantes de la literalidad y la hipercorrección, preguntarse: ¿La vuelta del torno? ¿De verdad? ¿Era necesario?

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Fui a buscar explicaciones a la web de la editorial. Dice allí que se trata de una “ambiciosa traducción colectiva”, realizada por tres personas: Alejandra Devoto, Jackie DeMartino y Carlos Manzano, quienes “han dedicado diez años de trabajo” a esta tarea. Dice también que esta edición ofrece “un texto significativamente distinto respecto a los hasta ahora disponibles” del relato de James. Y que esta traducción “aspira a convertirse en canónica”.

Apunta después:

El texto de James, uno de los mayores estilistas de la lengua inglesa de todos los tiempos, se caracteriza tanto por su ambigüedad como por su sintaxis inusualmente compleja a la par que elegante. Se trata, pues, de ofrecer en esta nueva traducción un texto estilísticamente sólido, el que habría podido desarrollar James si hubiera escrito en español.

Suelen hacer falta nuevas traducciones de los clásicos, así que sobre eso no tengo nada que decir. Mucho más cuando no he leído a Henry James en versión original. Tal vez parezca muy ambicioso aspirar a que tu traducción se convierta en canónica, pero pongamos que esa expresión no sea más que una estrategia comercial. Acaso diez años y tres personas suenen a demasiado trabajo para traducir un libro de 184 páginas. Pero no soy traductor ni conozco las rutinas ni los tiempos del oficio, de modo que tampoco puedo decir nada al respecto.

Lo que me seguía causando impresión, escozor, repelús, grima, era el cambio de título. ¿Era necesario?

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Borges, en un texto sobre José Bianco, escribió: “Recuerdo ahora su admirable versión del más famoso de los cuentos de Henry James. El título es, literalmente, La vuelta de tuerca; Bianco, fiel a la complejidad de su artífice, nos da Otra vuelta de tuerca”.

Augusto Monterroso, por su parte, en un artículo titulado “Sobre la traducción de algunos títulos” (incluido en su libro La palabra mágica, de 1983), ofrece una explicación detallada sobre el título del relato de James:

Según mi Oxford Advanced Learner’s Dictionary of Current English, “to give somebody another turn of the screw” significa “to force somebody to do something”: “forzar a alguien a hacer algo”, coaccionarlo, conminarlo, pues.

Por tal motivo, dice Monterroso, “si Bianco hubiera querido dar el equivalente exacto habría puesto algo tan vulgar como La coacción, lo que convertiría el título de una novela de fantasmas en algo vagamente gansteril o forense”. Y completa su idea de esta manera:

¿Pero quién iba a ser tan poco sutil o poético como para poner en español La conminación a una novela de Henry James? […] En lugar de La vuelta del tornillo, que no quiere decir nada en español, Bianco cambió sabiamente “la” por “otra” y “tornillo” (screw) por “tuerca”, con lo que Otra vuelta de tuerca quiere decir aún mucho menos, pero suena tan bien que nuestros intelectuales usan ya esa extraña expresión como si todo el mundo (y ellos mismos) supieran su significado. […] Aunque no diga nada en nuestro idioma, Otra vuelta de tuerca y se acabó. Y uno se lo agradece a Bianco.

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¿Quién iba a ser tan poco sutil o poético como para cambiar el título por La vuelta del torno? Ya existía un antecedente: en 1980, la editorial Fontamara, también de Barcelona, lo había hecho (aunque en ese caso fue La vuelta de torno, sin el artículo).

Libros del Asteroide ofrece su explicación:

La traducción literal de The Turn of the Screw sería La vuelta del tornillo, un título que hasta la fecha nadie ha empleado, pero que al contrario que Otra vuelta de tuerca (“otra” es un añadido de difícil justificación) sí guardaría algo de la connotación sexual reprimida de la época victoriana que se puede adivinar en el título original. El sentido del título original tiene claramente que ver con la violencia, “screw” significaría tanto extorsionador como extorsionar o aplicar violencia sobre algo o alguien. Ambos sentidos difícilmente los puede transmitir una tuerca, pero sí un torno o potro de tortura. El título de esta edición busca transmitir con precisión el lento movimiento del mecanismo que puede acabar descoyuntando al torturado que es lo que, en definitiva, le sucede a lo largo del libro a su protagonista.

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Podría aducir que las dos veces que la expresión turn of the screw aparece en el texto original (en el capítulo introductorio, sin número, y en el XXII, además de en el título) es antecedida por la palabra another (“otra”). Por lo cual no parece tan difícil, como lo ven en Libros del Asteroide, la justificación del añadido “Otra” en el título.

También que, en nuestros días, la palabra “torno” remite sobre todo a un artefacto industrial o a una herramienta de los dentistas, y salvo que se piense en esta última como un instrumento de tortura (cosa que, hay que admitirlo, le sigue ocurriendo a mucha gente) tampoco parece muy justificado el cambio de tuerca o tornillo a torno para transmitir la idea del tormento.

Incluso podría decir que la pérdida del adjetivo “otra” hace que “la vuelta” se asocie más a la idea de “regreso” que a la de “giro”. La vuelta del torno me suena a la secuela de la historia de cuando el torno se marchó.

Pero en realidad el motivo por el que este nuevo título no me gusta nada es más elemental: no me gusta porque no era necesario. Porque el título Otra vuelta de tuerca ya es parte de nuestra cultura y no comete ningún error flagrante como para que tenga que venir alguien a decirnos que lo llamemos de otra manera.

Sí se puede justificar el cambio de La metamorfosis por La transformación en el título del relato de Kafka, que —según los expertos— es bastante más exacto y fiel al original. Y de todos modos tendrán que pasar muchos años para que una persona le pregunte a otra: “¿Leíste La transformación, de Kafka?”. Si es que eso ha de ocurrir alguna vez.

Pero me parece que La vuelta del torno, lo mismo que La señora Bovary (tal la traducción de Madame Bovary publicada en 2012 por la editorial Alba, oh casualidad, también de Barcelona), no viene a cuento de nada. Para mí, igual que para Monterroso y, me animo a arriesgar, para la mayoría de los lectores en castellano, es Otra vuelta de tuerca y se acabó. Y uno se lo agradece a Bianco.