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artículo no publicado

Vocabulario musical

Los diccionarios son insuficientes al momento de explicar algunos conceptos, en especial aquellos propios de la música. Las palabras no alcanzan para describir con exactitud qué es un acorde o una tesitura. La web ofrece herramientas para subsanar esas limitaciones.

En tabletas cuneiformes de hace más de 5,000 años se han encontrado listas de palabras sumerias que no dicen nada: no forman frases con sentido. Se supone que servían de modelo para que los escribas aprendieran a escribir. También se encontró un diccionario bilingüe sumerio-acadio de hace 4,300 años. En ambos casos, las listas se agrupan por temas: nombres de plantas, de animales, de alimentos (Samuel Noah Kramer, History begins at Sumer. Thirty-nine firsts in recorded history). En sánscrito también hubo listas de palabras agrupadas temáticamente, como el Nighantu de hace 3,000 años (Wikipedia en inglés).

Suele distinguirse entre diccionarios (centrados en las palabras mismas) y enciclopedias (centradas en aquello a lo cual se refieren las palabras). Un buen ejemplo es el Pequeño Larousse Ilustrado que tiene dos secciones: una léxica y otra enciclopédica. También existen los diccionarios enciclopédicos, como el de Grijalbo, que integran las entradas léxicas y las enciclopédicas en una sola ordenación alfabética. De hecho, todos los diccionarios tienen algo de enciclopedias porque es difícil definir una palabra sin explicar a qué se refiere.

Ningún diccionario impreso puede ser exhaustivo: incluir todas las palabras usadas por todos los hablantes. Tradicionalmente, no se incluyen los plurales ni las variantes consideradas obvias o erróneas, aunque muchas serían de agradecerse. Por ejemplo: voy (forma irregular del verbo ir) y habemos (forma incorrecta del verbo haber). Los diccionarios en línea pueden superar estas limitaciones.

En los diccionarios de la lengua inglesa es común que se incluya la pronunciación correcta de cada palabra, indicada con símbolos fonéticos o indicaciones como: rima con esta otra palabra. En los de español no hace falta, fuera de los mexicanismos que se escriben con equis, consonante que en México tiene cuatro pronunciaciones: | cs |, | sh |, | j | y | s |. Por ejemplo: Pémex (pémecs), Xola (shola), México (méjico) y Xochimilco (sochimilco).

Los mejores diccionarios incluyen ejemplos del uso de cada palabra por escritores reconocidos. Así fue el primero de la Real Academia Española, por eso llamado Diccionario de autoridades. También incluyen información sobre el origen de cada palabra. Pero no todos traen ilustraciones (como el de Samuel Gili Gaya) y orientaciones sobre el uso (como el de María Moliner), que son muy útiles. Las ilustraciones visuales (no meramente ornamentales) son de tipo enciclopédico: sirven para definir a qué se refiere la palabra. Son admirables las de artes y oficios de la Enciclopedia francesa. Pero el papel no se presta a las ilustraciones audibles, ya no se diga a la ilustración de acciones como el salto con garrocha.

Cuando Casio lanzó en 1981 un traductor electrónico de bolsillo inglés-japonés se abrió un nuevo horizonte lexicográfico; y más aún cuando aparecieron versiones que permiten escuchar la pronunciación. Después surgieron el traductor de Google con pronunciación, la Wikipedia, el Wiktionary, YouTube y los teléfonos celulares.

No es fácil describir con palabras la pinta de un cenzontle, su canto, su imitación de otras voces, su reposo, sus movimientos, su vuelo. Sucede lo mismo con la pinta y el timbre de un laúd. Tampoco es fácil describir lo que en la música significa timbre. El Diccionario de la Real Academia Española (edición 23) lo define así: “Cualidad de los sonidos determinada por el efecto perceptivo que produce en los oyentes.” Se supone que esta nueva definición supera la anterior (edición 22): “Calidad de los sonidos que diferencia a los del mismo tono y depende de la forma y naturaleza de los elementos que entran en vibración.” Sería más informativo escuchar la misma nota en el mismo tono tocada por varios instrumentos, para apreciar el timbre de cada uno.

Cabe decir lo mismo de acorde (“Conjunto de tres o más sonidos diferentes combinados armónicamente”); barítono (“Voz media entre la del tenor y la del bajo”); contrapunto (“Concordancia armoniosa de voces contrapuestas”); disonancia (“Acorde no consonante”); falsete (“Voz más aguda que la natural, que se produce haciendo vibrar las cuerdas superiores de la laringe”); melisma (“Grupo de notas sucesivas que forman un neuma o adorno sobre una misma vocal”); neuma (“Grupo de notas de adorno con que solían concluir las composiciones musicales de canto llano, y que se vocalizaba con solo la última sílaba de la palabra final”); tesitura (“Altura propia de cada voz o de cada instrumento”); vibrato (“Ondulación del sonido producida por una vibración ligera del tono”) y rubato, que no viene.

Un principio fundamental de las ilustraciones sería el contraste. ¿Cómo suena el mismo pasaje tocado en clave de sol y en clave de fa? ¿Cómo suena la misma melodía tocada sucesivamente por varios instrumentos? Hay música de Messiaen basada en su transcripción del canto de distintos pájaros. Sería interesante escuchar ese canto y los pasajes correspondientes de Messiaen. De todos los instrumentos musicales es fácil encontrar descripciones verbales e ilustraciones visuales. Pero tener videos que permitan escucharlos y muestren cómo se tocan sería más ilustrativo. Los hay dispersos en YouTube, por ejemplo: bajo laúd solo.

En la Wikipedia hay un “Portal: música” y un “Glosario de terminología musical” con medio millar de términos, aprovechables en combinación con los videos de YouTube. En otros casos, habría que encargar la producción de música ilustrativa del significado de un término.

El músico australiano George H. Brodbeck ha creado un centro de difusión en línea para el desarrollo del oído musical (www.eartraining-online.com). Tiene material audiovisual aprovechable para ilustrar el significado de términos musicales. Habría que hacer algo semejante para el vocabulario musical.

Observación aparte: los músicos saben más de su técnica que los escritores de la suya. ~