Un sueño invernal | Letras Libres
artículo no publicado

Un sueño invernal

A menudo en las noches de invierno la luz de media luna ve por un ventanal

de frondas y pestañas a los hombres rascando deslizando en la tumba

una infancia con lengua de lechuza donde hay aves y árboles fríos,

o ahogados agua abajo en las iglesias de los durmientes visitadas por peces

observando el gritar de los mares mientras la nieve vuela y cabalga entre chispas,

el hielo centellea y los granos de arena patinan en las hayas.

Y a menudo por las ventanas de medianoche ve a los hombres con ojos invernales,

la noche conjurada de la lluvia del norte en un diluvio de fuegos de artificio,

la Osa Mayor levantando las nieves de su voz para quemar los cielos.

Y así los hombres duermen un camino lechoso por entre el frío, inmovilizan las olas

o pisan trueno y aire en un bosque sin pájaros, helado,

sobre el párpado del norte donde solo el silencio se mueve,

o dormidos acechan entre relámpagos y oyen hablar a las estatuas,

la lengua oculta en el jardín fundido cantar igual que un tordo

y la blanda nevada extraer un repique del pómulo de mármol,

ahogados que ya duermen agua y sonido abajo raspan la calle, espectros

sumergidos en lagos donde la pesadilla de mejillas rosadas se mueve como un pez,

sobre los adoquines va el Arca a la deriva, la oscuridad navega en una flota

o, quedándose quieta, trepa por la colina volada por la nieve

cuyas cavernas guardan la astilla de marfil del toro de la nieve,

vértebra fósil de la foca de esqueleto marino, huella helada del pterodáctilo.

Pájaros, árboles, osa y pez, estatuas que cantan, diluvios y focas

se escabullen del durmiente despierto que espera en la mañana

de invierno, a solas en su mundo, viendo pasar el tráfico de Londres. ~

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Versión de Jordi Doce.

Nota sobre el poema

Este poema, recuperado por pn Review, vio la luz en el número de la revista Lilliput correspondiente a enero de 1942; cada una de las ocho estrofas iba acompañada de una fotografía de tema invernal. Las imágenes, por este orden, eran las siguientes: una medialuna sobre una colina arbolada con jirones de bruma (de “Brandt”); la silueta de un hombre sobre un lago helado sosteniendo un hacha (a punto de hacer trizas el hielo) (de “Fox”); un oso polar exhalando vapor sobre un risco adornado con carámbanos en el foso de un zoológico (de “Darchan”); tres hombres descendiendo de noche por una ladera envuelta por la niebla (de “Land”); una estatua neoclásica de una figura femenina en un parque, desnuda hasta la cintura y recubierta de hielo (de “Land”); un canal entre edificios industriales con el reflejo de una luz lejana (de “Fox”); tres alpinistas con picos y crampones ascendiendo por un glaciar (de “Brassai”); un hombre provisto de paraguas junto a una calle bulliciosa de Londres, sobre la nieve medio derretida (de “Glass”).

El artículo va precedido de un breve párrafo introductorio que aparece bajo la primera fotografía: “De entre miles de imágenes invernales hemos escogido estas ocho porque nos parecía que tenían una curiosa cualidad onírica. Se las mostramos al joven poeta Dylan Thomas y le propusimos escribir algunos versos de acompañamiento. Aquí están las imágenes y aquí está su poema.” El propio Thomas hizo referencia al trabajo en una carta a John Sommerfield (6 de enero de 1942): “Me alegra que te gustaran mis versos invernales, hechos a toda prisa con mi dócil máquina Swinburne” (Collected letters, p. 557). Hasta donde sé, este poema no ha sido recogido en libro, aunque Ferris explica la referencia en una nota a pie de página.

Como en tantas otras ocasiones, Thomas pecaba de un exceso de modestia. Aunque no es un poema tan densamente elaborado como otros de la misma época, dado su carácter de texto de encargo, “Un sueño invernal” juega imaginativamente con los motivos fotográficos de los que parte sin dejar de ser una obra autónoma con su propia lógica verbal, que anticipa un estilo posterior basado en la repetición. ~

-John Goodby