Un rector en apuros | Letras Libres
artículo no publicado

Un rector en apuros

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) fue fundada en 2001 por decreto del entonces jefe de gobierno, Lic. Andrés Manuel López Obrador. Es una universidad curiosa: practica el “autogobierno” por medio de un consejo formado por estudiantes y profesores en partes iguales. Rechaza ser evaluada por organismo alguno. No exige asistir a clases. No hay exámenes. La UACM no pondera las calificaciones obtenidas en el bachillerato por quienes aspiran a ingresar a ella: ingresa quien gana una rifa que se realiza ante un notario público. ¿Tuvo usted promedio de 6 en la prepa y ganó la rifa? Qué bueno. ¿Tuvo 10 y perdió? Bienvenido a la Ciudad de la Esperanza.

Según su página web, la UACM tiene mil 700 trabajadores académicos y administrativos y 9 mil 200 alumnos en cinco planteles. De acuerdo con sus cifras, hay en la UACM 156 trabajadores académicos y administrativos por cada mil estudiantes, mientras que la UNAM tiene 232. ¿Cómo interpretar esa diferencia? La misma UACM responde: cada estudiante le cuesta 70 mil pesos anuales, mientras que a la UNAM le cuesta 80 mil. La UACM, desde luego, es gratuita.

La UACM ha sido emplazada a huelga por su sindicato (SUTUACM), que exige un aumento salarial de “entre el 6 y el 8%”, mientras que la rectoría ofrece sólo el 3.5%. Esto se debe a que la UACM carece de los suficientes recursos, como lo ha denunciado airadamente su rector desde 2001, Manuel Pérez Rocha, nombrado por el señor AMLO.

Al rector lo incomoda, y con razón, que el gobierno de Jalisco destine “casi el 10% de su presupuesto” a la educación superior, mientras que el de la ciudad de México le destina sólo el 0.62%. Por eso hace una acusación grave: el gobierno del Distrito Federal y su Asamblea de Representantes (ALDF) “han incumplido con las obligaciones que la Ley establece para el financiamiento de la casa de estudios.”

A fines del año pasado, el rector pidió “en tiempo y forma” un presupuesto de 995 millones de pesos que incluye la “operación y puesta en marcha de nuevos programas académicos de gran valor para la ciudad de México”, desde una licenciatura en Ingeniería en Sistemas de Transporte Urbano hasta una Maestria en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. Pero la ALDF le otorgó solamente 655 millones. Una cifra que condena a la UACM a “la imposibilidad de realizar nuestras tareas y de cumplir las obligaciones que tiene con sus trabajadores”. El rector también acusa al gobierno del DF de haber dejado a medias la construcción de dos planteles y de haberle retenido “injustificadamente” 170 millones de pesos desde 2007.

Hasta el momento, ni el PRD, que tiene su poder la jefatura de gobierno y la ALDF, ni los abundantes foros en defensa de la educación pública, ni los miles de batalladores “colectivos”, ni las asambleas, ni la prensa “progresista” han interpretado la retención de ese dinero y la disminución en el presupuesto de la UACM como un atentado contra la educación superior pública y gratuita, laica y científica, popular y humanística.

Nadie ha dicho tampoco que la disminución al presupuesto ni la retención del dinero expresen desdén por parte del gobierno del DF a las instituciones educativas. Nadie ha dicho que el recorte se debe a la implementación de las políticas neoliberales que ya demostraron ser inoperantes y llevan al mundo al desastre. Nadie ha dicho que el gobierno del DF obedezca ciegamente las órdenes de la OCDE y otros organismos neoliberales. Y, desde luego, nadie ha dicho tampoco que lo que pasa es que el gobierno del DF desprecia a la educación porque lo que busca es conservar al pueblo del DF en la ignorancia para, de esa manera, explotarlo mejor y contar con mano de obra barata.