Un punto azul pálido | Letras Libres
artículo no publicado

Un punto azul pálido

En 1990 el Voyager 1 –lanzado en 1977– tomó desde un lindero del Sistema Solar, a pedido del científico Carl Sagan, la famosa fotografía de la Tierra que aquí se reproduce, titulada en inglés “Pale blue dot” (“Punto azul pálido”). Unos años después, Sagan reflexionó sobre esta imagen (traduzco al vuelo):

Desde esta distancia, la Tierra puede no parecer particularmente interesante. Pero para nosotros es diferente. Considérese de nuevo ese punto. Es aquí, nuestro hogar, somos nosotros. En él viven o han vivido todos nuestros seres queridos, todos nuestros conocidos, todos de quienes hemos oído hablar, todo ser humano que ha existido. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas convincentes, cazadores y recolectores, héroes y cobardes, creadores y destructores de la civilización, reyes y campesinos, toda joven pareja de enamorados, toda madre y todo padre, todo hijo prometedor, inventores y exploradores, maestros de moral, políticos corruptos, toda “superestrella” y todo “líder supremo”, todos los santos y pecadores en la historia de nuestra especie vivieron aquí, en ese grano de polvo suspendido en un rayo de sol.

La Tierra es un diminuto escenario en una vasta arena cósmica. Piénsese en los ríos de sangre derramados por generales y emperadores para, gloriosa y triunfalmente, volverse por un momento dueños y señores de una fracción de ese punto. Piénsese en las interminables crueldades ejercidas por los habitantes de un rincón de este pixel sobre los casi indistinguibles habitantes de algún otro rincón, cuán frecuentes sus malentendidos, cuán dispuestos a matarse unos a otros, cuán fervientes sus odios.

Nuestras posturas, nuestra propia importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos un sitio privilegiado en el Universo, se ven desafiados por este pálido punto luminoso. Nuestro planeta es una manchita solitaria en la gran noche cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay señal de que de alguna parte vaya a llegar ayuda alguna para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo que alberga vida conocido hasta ahora. No hay ningún otro sitio, por lo menos no en el futuro cercano, adonde nuestra especie pueda migrar; hacer una visita, tal vez, pero aún no para establecerse. Nos guste o no, por ahora la Tierra es el lugar en que estamos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia humillante y formadora de carácter. Quizá no existe una mejor demostración de la desmesura de las presunciones humanas que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos entre nosotros con mayor bondad, y de preservar y apreciar este pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido.

No hay mucho que agregar. Hoy que se celebra el Día de la Tierra me pregunto: ¿Habrá algún modo de que ese punto azul se vuelva con el tiempo un poco menos pálido o, digamos, un poco más azul, pues yo lo veo terriblemente amarillo?

– Emmanuel Noyola