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artículo no publicado

UAM: un debate franco

El 2 de diciembre del año pasado tomó posesión como rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) el Dr. Enrique Fernández Fassnacht. Al rendir protesta convocó a su comunidad a dejar atrás “su extrema polarización” y a lograr “un debate franco, civilizado y racional”. Sí, el rector redacta su primer discurso con términos que más parecen propios de una república en guerra civil. Y claro, mientras pronunciaba su discurso, una treintena de estudiantes se manifestaba en contra de su elección, que le pareció resultado de “un método antidemocrático”.

La formación crítica

El 9 de diciembre, el profesor Dr. Hugo Aboites -quien fuera secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM (SITUAM)- respondió el llamado al debate franco juzgando que la “polarización” en la UAM se debe al “autoritarismo” de los rectores. Este autoritarismo, en opinión del Dr. Aboites, ha enfrentado entre sí a los académicos al favorecer a “un sindicato blanco” y empujado “una orientación cada vez más privatizadora en las funciones universitarias”:

De fondo, existe ya una división creciente entre quienes conciben la universidad como un polo de cultura, investigación y formación crítica y amplia para todos, y quienes la ven como una empresa de servicios, aliada a corporaciones y gobiernos, conducida gerencialmente. La apresurada creación de la nueva Unidad Lerma (2009) vino a sumar a la institución al proyecto empresarial de Peña Nieto y reforzó profundamente esa tendencia.

Cierto, la UAM requiere urgentemente de consensos y cambios profundos, pero éstos difícilmente los podrá impulsar quien llega por el apoyo del subsecretario Tuirán y del conservador grupo tecnócrata-empresarial que monopoliza la UAM desde 1989, pero quien tiene poca legitimidad, pues es ajeno a la institución (dejó de ser profesor hace 15 años) y cuya experiencia reciente ha sido la de gerente de una empresa (Negromex SA), funcionario en la SEP y hasta anteayer rector de una universidad tecnológica...

Las largas huelgas

Según el Dr. Aboites, también es por culpa de ese autoritarismo que la UAM ha padecido varias “largas huelgas”. La última, la de 2008, en favor de la cual el Dr. Aboites se mostró singularmente activo, se prolongó durante 64 días. 64 días en los que el autoritarismo no quiso ceder, entre otras cosas, a la exigencia del SITUAM de otorgarle un aumento de salarios del 95%.

El Dr. Aboites, que es experto en temas de educación de la UAM-Xochimilco, lleva muchos, muchos años poniendo sobre aviso a la sociedad sobre el proyecto de privatizar la educación superior que tiene el gobierno mexicano desde hace muchos, muchos años.

La terquedad

También ha sido el Dr. Aboites asesor y consejero de diversos movimientos estudiantiles, y no sólo en su universidad. En los años 1999 y 2000 asesoró al Consejo General de Huelga (CGH) que cerró casi un año a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En opinión del Dr. Aboites, esa huelga se prolongó mucho a causa de “la terquedad de la derecha universitaria”.

Botellazos

De pasada, el Dr. Aboites también acusó al Sindicato del Personal Académico de la UAM (SPAUAM) de ser un “sindicato blanco”.

A nombre de ese sindicato, el Mtro. Telésforo Nava, respondió el 28 de diciembre que lejos de ser un “sindicato blanco”, el SPAUAM surgió como respuesta

a la descomposición que desde hace años vive el que fue nuestro sindicato único, el Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM (SITUAM), el cual sufre de: 1. Burocratización expresada en el control autoritario que sobre él ejercen los activistas, porque la gran mayoría de trabajadores ya no participa en sus actividades; 2. Corrupción evidenciada en la venta de las plazas, el saqueo de los fondos sindicales, incluido el fondo de ahorro, como lo demuestran las diferentes auditorías realizadas; 3. Negación sistemática de las corrientes de activistas a democratizar el sindicato; 4. Permanente ataque contra los académicos, a quienes en la anterior huelga se les negó el registro de la gran mayoría de delegados, se les obstaculizó el uso de la palabra, incluso se les atacó a botellazos para tratar de impedir que se tomarán los resolutivos para concluirla.

El Dr. Aboites respondió unos días después. No hizo mención de las graves acusaciones del SPAUAM sobre el SITUAM, pero consideró en cambio que la denuncia es

un intento por verse bien ante el nuevo rector y seguir recibiendo el trato favorable al que los acostumbró la recién concluida administración. Recuérdese que el pasado secretario de la UAM era miembro de este grupo de académicos (La Jornada, 6/3/09); que el rector Lema se reunió con ellos y concedió que durante la huelga (2008) se les pagara parte del salario; que estos académicos –como ahora– hicieron todo lo posible por descalificar y reventar al SITUAM y a esa justa huelga; que indebidamente la rectoría les entregó los datos personales de todos los profesores a fin de que llevaran a cabo un plebiscito; que la constitución de su organización se realizó en la rectoría de la UAM; que a solicitud del SPA las autoridades procedieron a cancelar cuotas de académicos afiliados al SITUAM y que una y otra vez (Xochimilco) bloquearon las comunicaciones electrónicas de nuestro sindicato y apoyaron las maniobras que hacía su fallida candidata a funcionaria.

Más llamativo aún es el hecho de que no se les conoce algún pronunciamiento crítico respecto de la marcha de la UAM (Lerma) o del país, nada respecto de las agresiones a organizaciones como el SME, y miran con desdén a los trabajadores administrativos y demandan un comedor exclusivo. Un blanco e inmaculado SPA, pero una mayor división entre trabajadores.

En fin. Mas para terminar con una nota optimista, recojamos la promesa del nuevo rector en el sentido de lograr que la UAM se convierta muy pronto en “la mejor institución pública de educación superior del país.”

Irán trayendo; iremos viendo.