Tres años de Letras Libres | Letras Libres
artículo no publicado

Tres años de Letras Libres

Letras Libres cumple tres años. Caray, parece que fue ayer cuando en un acto de audacia, más digno de Faetón que de Mammón, decidimos fundar una edición española de nuestra revista mexicana. ¿Lo habríamos hecho de conocer las duras condiciones del mercado español para las revistas culturales, fagocitadas por los suplementos de los diarios y rebasadas por la velocidad de la industria editorial? No lo sé. Lo cierto es que el esfuerzo ha valido la pena: somos una revista consolidada y en crecimiento, que mes a mes capta nuevos lectores y suscriptores. Somos un espacio de reflexión crítica y un foro de creación literaria, entre la prisa de los diarios y la pausa de los libros, a ambas orillas del Atlántico, amparados en el prodigio de una lengua que nos une.
     La vocación de Octavio Paz en Vuelta, revista y talante críticos de los que algún día nos queremos poder postular como herederos, fue siempre la de establecer un diálogo entre México y España, entre Latinoamérica y la "madre patria". Y aunque el caudal de primeras voces españolas que se daban cita en Vuelta era extraordinario, la verdad es que la presencia física de la revista en suelo peninsular no dejaba de ser algo anecdótico. Hoy, gracias, entre otras cosas, al mercado abierto y las nuevas tecnologías, hemos podido hacer realidad ese viejo anhelo: una misma revista, con dos ediciones, que es la misma y son otras, editadas en paralelo en los dos países.
     Nuestras revistas comparten el tema de portada, los columnistas (dos españoles y dos mexicanos), los poemas y cuentos, muchos de los ensayos principales y algunos de los textos menores. Al mismo tiempo, cada una tiene la responsabilidad intelectual (y moral) de hacer la crítica de los usos y costumbres culturales y políticos de la sociedad concreta en que se editan. Me emociona dirigir un diálogo cotidiano entre las dos redacciones (hecho de cientos de correos electrónicos y llamadas telefónicas, con nuestros ordenadores conectados en red), y asistir a las discusiones, a veces apasionadas, siempre enriquecedoras, de textos, autores, voces, en una dialéctica que enfrenta pertinencia y novedad. El resultado ha sido la revista española más latinoamericana del mercado español (y la revista mexicana con mayor presencia española del mercado mexicano).
     En estos tres años hemos publicado a cerca de quinientos autores, de los que un 35% son españoles, frente a un 40% de latinoamericanos (casi la mitad de ellos mexicanos). El resto proviene de otras latitudes y lenguas. Es un equilibrio buscado. Letras Libres, para añadirle complejidad al proceso, se diseña en México pero se ilustra con un grupo también plural y multinacional de ilustradores y artistas gráficos.
     A quienes hacemos Letras Libres nos anima la convicción de que el mundo enfrenta graves retos, ante los cuales es necesario mantener la dignidad crítica y la libertad creativa. La responsabilidad intelectual tiene su precio, como supieron en su momento Orwell, Camus o Gide, pero estamos dispuestos a asumir ese riesgo con tal de seguir siendo un instrumento confiable de pensamiento contra la retórica de lo políticamente correcto, contra la enajenación ideológica y las verdades de conveniencia.
     Seguiremos con nuestro empeño intelectual de construir un genuino diálogo trasatlántico, demostrando número a número que las fronteras no existen para el pensamiento crítico y la literatura de calidad.
     Quiero dar las gracias a todos aquellos que han hecho posible esta revista. A nuestros anunciantes y patrocinadores, a nuestros lectores y suscriptores, a nuestros autores y amigos. Muchas gracias por su contribución a este diálogo plural pero selectivo, a este orfeón abierto a muchas voces e ideas, pero unido bajo un mínimo común denominador: la pasión por la libertad.
     A la redacción, repartida en ambos lados del Atlántico, que ha hecho un esfuerzo verdaderamente grande en todo este tiempo, sé que sólo puedo animarla con estas palabras: a trabajar.