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Todos pierden en Gaza

Seis puntos para entender mejor qué pasa en esta segunda parte del conflicto en Medio Oriente.

El primer intento de alto al fuego en la guerra aérea entre Israel y Gaza ha sido un fracaso. Hamás en Gaza dijo que nadie le había consultado las condiciones y siguió lanzando cohetes. Israel aguantó seis horas sin apretar el gatillo y volvió a sus ataques selectivos contra la Franja.

¿Qué pasará en esta segunda parte del conflicto? Aquí hay seis puntos para entenderlo mejor.

 

1. Habrá más violencia.Van hasta el miércoles más de 200 palestinos muertos y 1 israelí. Israel ha atacado 1,603 objetivos en Gaza y Hamás ha lanzado 1,147 cohetes a Israel.

Tras el intento fallido de alto al fuego, Israel deberá escoger nuevos objetivos, más difíciles, con más peligro para civiles y por tanto con más críticas de la comunidad internacional. Tras avisar la noche antes, un helicóptero israelí lanzó un misil la madrugada del miércoles contra la tercera planta del centro de rehabilitación Wafa. Según el ejército, era un lugar utilizado por líderes de Hamás para reunirse y planear. El aviso permitió trasladar a los pacientes a la planta baja. Murieron también tres personas que iban en un taxi. El riesgo de error –humano o técnico- crece.

 

2. La repetición no funciona.El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, esperaba que la operación “Margen Protector” de 2014 repitiera el camino de “Pilar de Defensa”, de noviembre de 2012: mucho ataque aéreo selectivo, amenaza de una invasión terrestre con la llamada a filas de 75 mil reservistas, Egipto de mediador y una solución de medio pelo aceptable para todos.

Las condiciones en 2012 eran “calma por calma” junto a la relajación del bloqueo, que se cumplió en parte y mal. Al final Israel ofreció “calma por asedio” y los cohetes volvieron. Ahora, en cambio, han cambiado dos cosas importantes: en Egipto ya no manda un miembro de los Hermanos Musulmanes y ahora es una organización prohibida (Hamás es la rama palestina de los Hermanos) y Hamás en Gaza tiene objetivos distintos que la dirección política en el extranjero. La vida de Hamás es por tanto más compleja.

 

3. Hamás está más desesperado.El bloqueo israelí y la destrucción de los túneles que unían Gaza con Egipto por parte del nuevo gobierno de al Sisi han hecho que Hamás se viera sin recursos. Hace unas semanas anunció un gobierno de unidad nacional con Fatah (la facción que gobierna en Ramala y controla la Autoridad Palestina) para paliar su situación. El secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes complicó ese acuerdo, que aún se mantiene.

Israel aprovechó para volver a detener a docenas de miembros de Hamás que habían sido liberados a cambio del soldado Gilad Shalit en 2011. La tensión posterior llevó a nuevos cohetes y a una nueva operación israelí.

Hamás pide ahora el fin del bloqueo, la apertura de frontera con Egipto y la liberación de esos presos. Israel no concederá todo. Así que por ahora solo queda seguir atacándose.

 

4. Israel también tiene pocas alternativas. Netanyahu puede escalar la acción militar de tres maneras: más ataques aéreos -con más riesgo para civiles palestinos-, comandos militares para acciones puntuales e invasión terrestre. Las dos últimas suponen peligro para vidas israelíes.

De momento ha optado por la primera y la tercera, aunque aún no se sabe el alcance del ataque terrestre. Israel ha dicho que "no es una invasión, sino una incursión" para acabar con los túneles. Es algo así como un peligro controlado. Pero peligro al fin y al cabo. Las redes de túneles que recorren Gaza las conocen muy bien en Hamás y muy mal en Israel.

 

5. ¿Y ahora qué?Hamás y los otros grupos islamistas de Gaza tienen pocas salidas y han tenido escasos éxitos militares: el mayor ha sido demostrar que pueden alcanzar todo el territorio de Israel, pero se ha encontrado con el sistema de intercepción Cúpula de Hierro. Han mandado drones y hombres rana sin éxito.

Pero tienen el recurso de la resistencia, de demostrar que a pesar de todos los ataques puede seguir lanzando docenas de cohetes diarios, impedir que Israel viva tranquilo, complicar su economía y temporada turística. Si hubiera invasión terrestre, tendrían más opciones de golpear.

Israel puede en cambio pensar con calma gracias a la protección de la Cúpula de Hierro e intentar esperar que en Gaza se queden sin cohetes. El ejército israelí calcula que les queda la mitad del arsenal. Si fuera verdad, solo podrían seguir este ritmo una semana más. Es difícil de creer. Hay que prepararse para más días de guerra.

 

6. El problema de fondo.Israel y Hamás tienen problemas más graves de fondo. En Gaza, la población no puede más: “Cada vez tenemos un alto al fuego, pero luego todo vuelve atrás: el asedio, los cierres [de fronteras]. Y bombardeos de nuevo”, dice una palestina de Gaza al New York Times. Para los palestinos, la culpa final es de Israel, pero Hamás no es capaz de ofrecer soluciones.

El problema de Israel es que los palestinos que plantean menos retos de seguridad -los gobernados por la Autoridad Palestina en Cisjordania- tampoco reciben recompensas. No tienen mayores expectativas de futuro. En lugar de hacerles la vida más fácil, es más probable que Israel anuncie nuevos asentamientos. El incentivo de los palestinos para aceptar la ley del más fuerte es por tanto escaso. Si Israel sigue apretando, algo nuevo puede estallar.