(T)Error de principiantes | Letras Libres
artículo no publicado

(T)Error de principiantes

Esta entrevista con el líder del PAN, César Nava, era mentira y El Diario de Juárez se defiende hoy: nos engañaron, y averigüe la autoridad quién nos engañó porque esto es inadmisible.

Lo que revela el caso es mucho más grave que el lapsus de un día: ya sospechábamos que “la autoridad” no está a la altura de las circunstancias, pero al menos confiábamos en esos periódicos que se la juegan en la frontera. Hoy no. Dejo de lado la petición de El Diario de Juárez el domingo en su editorial de pactar con el narco, que demuestra los efectos terroristas más allá de acallar bocas: una desesperación muy peligrosa para ejercer el periodismo. David Randall, en su estupendo El periodista universal, brinda este consejo a los principiantes: “Hay dos tipos de fuentes de las que los reporteros deben desconfiar de inmediato: las que transmiten rumores y habladurías, y las que se ponen en contacto con los periodistas o los diarios sin que nadie se lo haya pedido.”

Se entiende la impotencia de no saber de dónde vienen las balas en un territorio donde el crimen y la impunidad provocan que nada esté claro –el asesinato de Luis Santiago Orozco, fotógrafo del propio Diario de Juárez, no parece tener relación con su profesión–, que todos desconfíen de todos, y es legítimo el reproche público a un gobierno al que parecen faltarle manos (e ideas) para enfrentar los tentáculos del crimen organizado. Pero el sentimiento sobre la razón no cabe en periodismo. Por desgracia, en contra de lo que afirma hoy el editorial de El Diario de Juárez, sí han perdido credibilidad. ¿Para un periódico que no sigue ni las más básicas lecciones del oficio trabajan esos reporteros que se juegan la vida?

- Yaiza Santos