Tengo ganas de un voto | Letras Libres
artículo no publicado

Tengo ganas de un voto

…te lo vengo a pedir,

aunque después del voto

me tenga que morir.

Me tenga que morir,

después del voto;

después del voto,

me tenga que morir.

– El intelectual Sergio Aguayo preside un movimiento “pro anulación del voto”.

Pues yo soy anti-pro-anulación del voto. Y voto.

– La líder de hombres del PRI Beatriz Paredes dice que “Desacreditar el valor de una institución democrática como es el ejercicio del voto, parecería que una consecuencia no meditada puede ser favorecer (sic) el autoritarismo.”

Pues mi consecuencia meditada, madame, es que no le daré gusto: no voto.

– La intelectual Denisse Dresser dice que “anular el voto también es votar”.

Pues ahora voto, que es también una forma de anular.

– El líder de hombres Gerardo Fernández Noroña convoca a votar (por él).

¿Todavía existe el tipo? Pues ahora me digo: DI NO AL VOTO.

– La ex líder nacional del PRI Dulce María Sauri dice que “El voto blanco va dirigido a impulsar la democracia y a cambiar el régimen político del país que tiene descontentos a los ciudadanos”.

Ira, ira, ira: pues ahora voto.

– En aquel tiempo dijo el Licenciado López Obrador: “En verdad, en verdad os digo de que votaréis”.

Ps mkai de k nobot, pt, sea.

– El intelectual Lorenzo Meyer es pro anti anti pro anulación del voto.

Pues ahora soy anti pro anti anti pro anulación del voto.

– El cardenal Norberto Rivera pide a la feligresía que vote.

¡Ya! ¡Ora sí! ¡Decidido! ¡ANULO!

– La ex senadora del PRD Rosalbina Garavito pide que nadie vote.

¿En serio? Pues fíjese que sí voto. ¿Y? ¿Y?

– Jesús Ortega, líder de hombres del PRD, dijo que “Si se mandan al diablo a las instituciones democráticas como es el IFE, como son los partidos políticos, como es la Cámara de Diputados, como es la democracia, pues entonces la única salida, dicen éstos, es el sistema autoritario, autocrático, del que afortunadamente estamos saliendo”.

Sí, Chucha. Pues anulo, en caso de que seas institución democrática.

– Martín Faz Mora, líder de la Organización Propuesta Cívica, llamó a votar por la candidata ficticia “Esperanza Marchita”.

Lo siento. No conozco a Marchita, sólo a Deshecha. Voto.

– El coordinador del PRI en la cámara de diputados, diputado y licenciado Emilio Gamboa, convoca a votar.

Gracias. Gracias por cubrirme con sus finezas, licenciado. No podría perdonarme hacer algo que a usted le parezca bien. Gracias. Chas gracias. NO VOTO.

– Jacobo Zabludovsky dice que no, que es mejor abstenerse de votar.

No, nunca. A votar se ha dicho.

– Martita Sahagún de Fox dijo que thi eth nethethario votar.

Ya. Ya. Ahora sí. OK. Decidido. YA. Por fin: NO VOTO.

¿Y si…?

¡Ay!

¿Votar, no votar, anular, no anular?... He ahí el dilema…

¡Oh, incertidumbre, madre de todas las virtudes!

¿Qué hacer?

¡En la duda, ataca!, como dijo el Cisne de Avon.

Sí, pero ¿a quién ataco?

¡Oh, Montaigne, ilumíname! ¡Oh, Descartes, aconséjame! ¡Oh, Mencken, dame una señal chiquita! ¡Oh, Netzahualcoyotl, dime si tloque o si mejor nahuaque?

¿Qué hacer?

Ya sé. Esperar y ver qué decide Cuauhtémoc Blanco.