Telehit: señales desde la caja de Pandora | Letras Libres
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Telehit: señales desde la caja de Pandora

La grave crisis que sufre la televisión privada en México, desde hace muchos años, tocó fondo en días pasados con el escándalo protagonizado por TV Azteca y Canal 40. En este penoso contexto, donde la mentalidad —y realidad— tercermundista adquieren tintes siniestros, la televisión por cable se ha convertido en el refugio del talento genuino que tanta falta le hace a los medios de comunicación en nuestro país.
     Un ejemplo concreto es Telehit, que nació hace ocho años siendo un simple canal de videos, consagrado a promocionar los éxitos del momento (de ahí su nombre) y a las estrellas de su empresa madre, Televisa, pero que ha experimentando recientemente un insólito cambio de la mano de su productor general, Eduardo Marrón Estrabeau. Comenzando por la programación musical que, sin dejar de lado la necesaria veta pop en español, ha explorado en las nuevas tendencias mundiales con mucho más visión que su canal modelo, el ahora descafeinado MTV.
     Pero lo que más llama la atención en Telehit es su vocación para romper las convenciones y transgredir las fronteras de lo políticamente correcto, utilizando una audacia y una inteligencia poco vistas en la televisión abierta. Telehit es un extraño coctel de videos musicales, comedia, sátira política, sexología y, en general, una visión profundamente irreverente de las cosas (sus promocionales decembrinos mostraban a Santa Claus vomitando u orinando sobre el árbol de Navidad). Mención aparte merece el personaje de "Martita Según" —caracterizado por Raquel Pankowsky—, quien hace una despiadada crítica a la Primera Dama (y que ahora sale de gira al interior del país con su espectáculo), sátira fraguada en el programa Desde gayola, el más irreverente de cuantos hay en la televisión mexicana, cuyo artífice es el polémico Horacio Villalobos.
     Dicho espacio le ha dado cabida también a una serie de travestis talentosos y divertidos como Francis, "La Supermana", "La Tesorito" y Darío T. Pie, los cuales difícilmente hubieran encontrado apoyo en otro canal. Los resultados de esta inusual apuesta son muy interesantes. Por ejemplo T. Pie, con su ya famoso personaje de "La Roña", ha conseguido momentos auténticamente gozosos, como la vez que entrevistó a OV7 y transformó una promoción de rutina en un festín de albures y carcajadas (incluso contagió al anodino grupo pop con algo de su chispa).
     La oferta de Telehit incluye más aciertos: Blanco y negro, el programa del cómico Omar Chaparro, de quien ya se rumora que pronto pasará a la televisión abierta. Chaparro tiene un amplio repertorio de personajes graciosos y un estilo propio bien trabajado, armas suficientes para iniciar su aventura en las grandes ligas. También está el espacio dentro de Válvula de escape dedicado a orientar a los adolescentes sobre sus inquietudes sexuales. Los espectadores envían preguntas que son respondidas por invitados expertos en el tema, quienes hablan sin tapujos y hasta con humor, que es lo que hace falta para romper los tabúes que aquejan a la sociedad mexicana.
     Telehit ha sido también una especie de escuela para diversos personajes que ahora son populares en la televisión abierta. Adal Ramones, Facundo y Yolanda Andrade y Montserrat Olivier (las "hijas de la madre Tierra") son algunos de los conductores que hicieron sus pinitos en dicha señal y que gracias a ella llamaron la atención de público y productores.
     Actualmente Telehit cuenta con una audiencia de cinco millones de espectadores en América Latina y Europa. La buena racha es evidente pero ¿cuánto se prolongará? Al ver lo que hace "Martita Según" o alguno de los travestis, no es exagerado temer que en cualquier momento los aplaste la censura. Lo cierto es que Telehit dejó de ser una copia de MTV y ahora es sinónimo de vanguardia en la televisión nacional. Dure lo que dure, ya brindó una lección: la "caja idiota" bien puede transformarse en una necesaria caja de Pandora. ~

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