Sobre las imposibilidades del presupuesto base cero | Letras Libres
artículo no publicado

Sobre las imposibilidades del presupuesto base cero

Un presupuesto base cero necesita algo más que buena voluntad. Para lograrlo, primero deben transformarse los procedimientos y procesos administrativos, de lo contrario es muy difícil reducir significativamente los costos.  

Elaborar un presupuesto Base Cero (PBC) quiere decir revaluar cada uno de los programas y gastos, partiendo desde cero; esto es que, cada proyecto tiene que ser repensado desde el comienzo y luego justificar su gasto. Esta metodología presupuestaria “trata a todas las demandas sobre los recursos financieros como si fueran nuevas solicitudes de proyectos totalmente nuevos”.

En los setenta, Peter Pyhrr, gerente de Texas Instruments, demostró que la idea del presupuesto base cero era factible en una empresa o corporativo, quizá porque ahí el Director o Consejo de administración tienen cierta libertad para llevar a cabo esa reingeniería de procesos. Pero, en el caso del sector público mexicano, las numerosas obligaciones legales, procedimientos administrativos, reglas políticas no escritas y la enorme complejidad de las estructuras burocráticas y los grupos de interés no pueden transformarse ni desaparecer en el corto o mediano plazo.

No obstante, el 30 de enero de este año, en una conferencia de prensa, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, afirmó que el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2016 se haría bajo este esquema. Para con ello, supuestamente, romper la tendencia de presupuestar inercialmente (que se sobrescribe cada año el presupuesto anterior haciendo incrementos), y pasar a una nueva era en la que cada peso que se gaste tendrá que estar justificado.

La realidad es que, ni el próximo año ni en los posteriores será factible un PBC. Enumero algunas de las condiciones que lo impedirán:

1. Deuda pública

Una parte muy importante del gasto público es lo que se presupuesta como “gasto no programable”. Esto se refiere al pago de deuda. El monto equivale a poco más de la quinta parte del total del gasto neto. Podría decirse que este pago no es prioritario y que por encima de esta obligación está el gasto en educación, salud, vivienda y creación de empleos; pero, siendo realistas, el pago de la deuda es más que un tabú. Ni siquiera Grecia pudo resistirse a esta obligación.

2. Servicios personales

Cerca del 30%, más de un billón de pesos, del gasto programable (todo lo demás que no es pago de deuda) es para lo que en las finanzas públicas se denomina: servicios personales (las percepciones salariales y las prestaciones de los servidores y funcionarios públicos). Esto implica el pago de la nómina de trabajadores de la educación, de los servicios de salud, de las fuerzas armadas y del personal de las corporaciones policiacas. Ni con reducción de mandos altos y recortes a sus salarios dejará de crecer este gasto. De hecho, en el Proyecto PEF 2016 (anexos 7 y 24) se asignan cerca de 1,547 millones para creación de plazas.

3. Gasto federalizado

Otra tercera parte del gasto programable se transfiere a los estados y a los municipios. Pero mientras la Secretaría de Hacienda tiene control sobre las erogaciones del gobierno federal, le queda mucho por saber e informar qué se hace, cómo se hace y con qué resultados se ejerce el dinero a nivel local. ¿Cómo habría de condicionar Hacienda estas transferencias?

4. Padrones de beneficiarios

Otro gasto es el que corresponde a subsidios que se transfieren como ingresos de familias o individuos, sea a través de depósito bancarias o entrega de cheques personales. En este rubro se encuentran los 6 millones 100 mil familias del programa Prospera, a las que se destinan más de 75 mil millones de pesos. Pero no es el único padrón. Varias secretarías y gobiernos de los estados tienen los propios (todo político requiere su propia base de pobres a la cual ayudar indefinidamente). El asunto es ¿por qué hay cada vez hay más beneficiarios de programas sociales, si el objetivo debe ser que haya menos?

5. Ramos autónomos

Si bien Hacienda ha solicitado tanto a los organismos autónomos como a los poderes Legislativo y Judicial, que adopten el enfoque PBC, en los hechos se mandan solos y piden lo que se les dé la gana y tampoco creo que las Cámaras legislativas vayan a pasar cuchillo a su propio gasto. El Judicial prevé un incremento del 27.6, por ejemplo (véase Exposición de motivos del Proyecto PEF 2016, p. 226).

6. Gestoría de diputados

Al menos desde hace una década, gracias al montón de anexos presupuestales del Presupuesto de Egresos, algunos diputados etiquetan o asignan erogaciones (lo que la prensa ha documentado bajo el epíteto de moches) para hacer obras en sus distritos, ciudades o estados. El Ejecutivo propone y el Legislativo dispone, decía Fox. De modo que la última palabra no la tiene Hacienda.

7. Procedimientos administrativos

La administración pública federal no va a cambiar sus procedimientos a partir del primero de enero de 2016. Si no cambian los procedimientos y procesos administrativos es muy difícil reducir los costos significativamente. ¿Qué se va a hacer, por ejemplo, para la provisión de medicamentos en las clínicas y centros de salud del país, de modo que no haya desabasto y no cueste más?

8. El "gasto moral"

A lo anterior añádase la jerga política que promueve el gasto con imperativo moral en conceptos en ni siquiera se puede medir los resultados manera objetiva, como: “Recursos para la Adaptación y Mitigación del Cambio Climático” o “Erogaciones para el Desarrollo de los Jóvenes” ¿Cómo se puede evaluar ese gasto en cuanto a su eficacia y eficiencia?  Pero, ¿cómo abandonar financieramente tan loables propósitos?

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De acuerdo con el comunicado de prensa del 30 de junio, el enfoque PBC de Hacienda resultó en una reforma de la estructura programática: 261 programas se fusionaron en 99, se “re-sectorizaron” 7, se eliminaron 56 y se crearon 4 nuevos, así como en algunas medidas de austeridad en gastos de operación.¿Con esto nos costará menos el gobierno? Poco, pero sí. En el Proyecto PEF 2016 (pp. 229 y 217) el gobierno federal prevé un recorte del 9.9% en el gasto de sus ramos y un gasto neto total menor en 1.9% en términos reales respecto al año anterior. ¿El gobierno dará más y mejores resultados? No hay datos que nos permitan suponer que así será,puesto que no está previsto que se modifiquen los procesos.