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artículo no publicado

Mexico debería tener convenciones políticas como Estados Unidos

A pesar de sus bemoles, las convenciones del Partido Republicano y el Partido Demócrata acercaron a los políticos al electorado. En México, donde pocos conocen a la clase política, las convenciones deberían adoptarse.

Hace unos días se celebraron las Convenciones de los Partidos Republicano y Demócrata. Las Convenciones se llevan a cabo cada cuatro años y tienen como objetivo formalizar la nominación de los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de Estados Unidos. Durante dos semanas, además de presentar a sus candidatos, los dos grandes partidos del país exponen ante la nación (y el mundo) la agenda política que defenderán en las elecciones federales. En principio, este parecería un ejercicio estéril. A estas alturas es difícil no conocer a Donald Trump y Hillary Clinton. Sin embargo, los estadounidenses entienden que la mejor manera de tener un sistema democrático sólido es acercando a los políticos a la ciudadanía. En las Convenciones del 2012 aproximadamente 36 millones de personas siguieron por televisión el discurso de aceptación de la nominación de Barack Obama. 30 millones siguieron el discurso del republicano Mitt Romney.

Las Convenciones, junto con los debates y la amplia cobertura electoral en medios de comunicación, facilitan la existencia de un electorado informado. Cualquiera que haya seguido la Convención del Partido Republicano sabe que algunas de sus figuras más importantes decidieron no respaldar la candidatura de Donald Trump[1]. No hace falta ser un experto en política para darse cuenta de la división dentro del Partido Republicano. El mismo espectador reconocerá en la plataforma del Partido una agenda política clara: fortalecer la frontera con México, limitar la entrada al país de inmigrantes de origen musulmán, y renegociar acuerdos de libre comercio vigentes (especialmente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte).

Por otro lado, la Convención del Partido Demócrata dejó en manifiesto el descontento de los seguidores del senador por Vermont, Bernie Sanders, con la dirigencia demócrata. Sin embargo, contrario a lo sucedido con el candidato republicano, Hillary Clinton contó con el respaldo de las figuras más importantes del Partido. La agenda política tampoco deja lugar a dudas: continuar con la lucha a favor de un sistema de salud universal, implementar políticas de igualdad de derechos a favor de las minorías y la comunidad LGBT, e impulsar una reforma migratoria integral. Las Convenciones son la culminación del proceso interno de selección de candidatos. El electorado estadounidense llega al periodo de campaña electoral con información que les permite hallar las diferencias entre cada candidato.

En México, desgraciadamente, estamos muy lejos de alcanzar una apertura de la política similar a la de nuestro vecino. No solo por la inexistencia de debates serios y de formato variadoentre candidatos, sino porque no existe un evento de la naturaleza de la Convenciones estadounidenses en la cual los partidos políticos se acerquen de manera tan clara al electorado. En nuestro país es difícil conocer a fondo las propuestas de los candidatos. La realidad es que tampoco conocemos a nuestros políticos. Según una encuesta realizada por Consulta Mitofsky y publicada por El Economista el político que tiene un mayor reconocimiento entre la población es Andrés Manuel López Obrador con 92.3%. Le siguen Miguel Ángel Osorio Chong y Margarita Zavala con 80.6% y 65.5% respectivamente. En el caso del excandidato presidencial su alto porcentaje de reconocimiento resulta lógico. En el año 2000 asumió la jefatura de gobierno del Distrito Federal y desde entonces no ha dejado la escena política. Los números de Osorio Chong y Zavala parecen altos, sin embargo estamos hablando del segundo hombre más importante dentro de la administración federal y de quien fuera Primera Dama durante el sexenio de Felipe Calderón. Más revelador resulta ver que solo el  49.1% conoce a Manlio Fabio Beltrones, siendo que el sonorense ha sido gobernador de su estado, diputado, senador y dirigente del PRI. El presidente del PAN, Ricardo Anaya, cuenta con un porcentaje de reconocimiento de 39.3% mientras que el secretario de educación pública, Aurelio Nuño, solo es conocido por el 30.7% de la población. José Antonio Meade, miembro del gabinete presidencial desde la administración de Felipe Calderón, y uno de los “presidenciables” para 2018, cuenta con un reconocimiento de 23.7%. En contraste, una encuesta realizada por The Economist y YouGov en marzo de este año, y publicada en el prestigioso sitio de encuestas RealClearPolitcs, arrojó los siguientes datos: al preguntar la opinión del encuestado sobre Hillary Clinton y Donald Trump solo el 3% respondió “no lo sé”. En relación a la primera dama, Michelle Obama, la cifra fue del 7%. El político “menos conocido” fue John Kasich con un 24% de respuestas “no lo sé”[2]. Al contestar la pregunta “¿Esta usted al tanto sobre lo que sucede en el gobierno y los asuntos públicos?”, 47% de los encuestados respondió “la mayor parte del tiempo” mientras que solamente el 1% de los encuestados respondió “no lo sé”.

Probablemente los partidos políticos en México nunca celebren un evento similar a las Convenciones de Estados Unidos. Y es una lástima. Imaginen una serie de foros de los partidos políticos mexicanos en el cual sus figuras más importantes expusieran durante una semana, en cadena nacional y horario estelar, su plataforma electoral. Durante las transmisiones las cadenas de televisión llevarían a los mejores analistas políticos del país para desglosar cada discurso. Todo esto frente a un auditorio repleto de sus simpatizantes dispuestos a mostrar la fuerza del partido, pero con una oposición atenta a debatir con argumentos y datos duros a través de redes sociales y medios de comunicación. Pienso en una Convención del PAN e imagino a Felipe Calderón, Josefina Vázquez Mota, Margarita Zavala, Ricardo Anaya y todas las figuras históricas del partido hablando a favor de su candidato frente a millones de televidentes. O la Convención del PRI, en la que se pondría a prueba la vigencia del poder presidencial en la designación de un candidato. Una convención donde el propio Enrique Peña Nieto diera uno de los discursos principales. O una Convención de los partidos de izquierda, que para 2018 tendrán que decidir entre unirse detrás de un solo candidato o, quizás, perder la elección.

Cualquiera de estos escenarios sería fascinante. Difícil, pero se vale soñar.



[1]Por ejemplo, no acudió a la Convención ningún miembro de la familia Bush, ni los dos últimos candidatos a la presidencia, John McCain y Mitt Romney.

[2]Cabe mencionar que la encuesta realizada por The Economist y YouGov se llevó a cabo durante el periodo de elecciones primarias en Estados Unidos. La encuesta de Consulta Mitofsky se efectúa cuando en México faltan casi dos años para la elección. En ese sentido, es lógico pensar que los número de Consulta Mitofsky variarán conforme nos acerquemos a la elección.