El discurso del General Cienfuegos | Letras Libres
artículo no publicado

El discurso del General Cienfuegos

El General Salvador Cienfuegos es el primer funcionario del gobierno de Peña Nieto que aplica con efectividad una estrategia de comunicación para situaciones de crisis.

El General Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional de México, dio hace unos días un discurso inédito.Dirigido a miles de soldados y oficiales presentes en el Campo Marte, y transmitido a las instalaciones militares de todo el país, el mensaje fue en realidad una respuesta política, del más alto nivel, al video en el que se observa a dos militares (un hombre y una mujer) y una agente de la Policía Federal torturar a una detenida acusada de secuestro.  

Con este discurso, el secretario Cienfuegos demuestra que es el primer funcionario del gobierno de Peña Nieto que aplica con efectividad una estrategia de comunicación para situaciones de crisis:

Respondió a tiempo, ya que salió a hablar oportunamente y además, de manera expresa y directa, sobre el tema.

“Los he reunido este día, porque es necesario expresar públicamente nuestra indignación, por los hechos lamentables que sucedieron hace casi catorce meses en Ajuchitlán del progreso, estado de Guerrero, difundidos por diversos medios a través de un video en redes sociales, el miércoles pasado, en el que se aprecia que malos integrantes de nuestra institución, empañan la actuación honorable de miles de mujeres y hombres en uniforme militar”

Asumió la responsabilidad de lo ocurrido sin ambigüedades:

 “Desde el cabo hasta el general con mando de tropas, somos responsables de los soldados puestos a nuestras órdenes, y también somos responsables de lo que hagan o dejen de hacer […] desde el cabo hasta el general, les reitero la orden de actuar en todos los niveles con exactitud e inteligencia; con decisión y con prudencia; siempre apegados a la ley; así como, promover, respetar, proteger y garantizar los derechos de las personas.”

Trazó una línea clara entre los valores de la institución y el hecho que provocó la crisis

“Hechos deplorables que no solo nos denigran como soldados; también traicionan la confianza que día a día se ha ganado esta institución ante la sociedad nacional. Quienes actúan como delincuentes, quienes no respetan a las personas, quienes desobedecen, no solo incumplen la ley; no son dignos de pertenecer a las fuerzas armadas.” 

Ofreció una disculpa pública por lo ocurrido, sin intentar minimizarlo.

“En nombre de todos los que integramos esta gran institución nacional, ofrezco una sentida disculpa a toda la sociedad agraviada, por este inadmisible evento.”

Explicó qué se ha hecho al respecto. 

“Se actuó sin dilación, con prontitud y contundencia a partir de conocerse el hecho, llevando ante los tribunales militares a los implicados para que respondan por los delitos del orden militar”

Señaló, aunque de manera general, lo que debe hacerse para que algo así no se vuelva a repetir.

“Que quede claro, no debemos ni podemos enfrentar la ilegalidad con más ilegalidad; la delincuencia se contiene con la ley en la mano […] los invito, los exhorto, los instruyo a que no permitamos estos hechos, estas decisiones individuales irracionales y equivocadas, que nos indignan como personas, como ciudadanos y como soldados”.

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¿Resuelve este discurso la grave crisis de derechos humanos que vive México? Desde luego que no, ni pretende hacerlo. Pero refleja tres cosas importantes:

1.- No todas las instituciones del Estado están cortadas con la misma tijera, y no todos sus liderazgos están dispuestos a consentir –por acción u omisión– la ilegalidad y el abuso.

2.- Todavía hay un músculo ético que funciona en las Fuerzas Armadas y que todavía genera credibilidad. Ahora corresponde fortalecer esa credibilidad con acciones claras para que estos abusos no se repitan.

3.- El alto mando militar respondió políticamente al momento que vivimos. Un momento en el que la indignación por la corrupción y el cinismo que se observa en las altas esferas gubernamentales está arrastrando –peligrosamente– la confianza ciudadana en las instituciones a mínimos históricos.    

En términos de comunicación política, este discurso contiene la crisis de imagen, cambia los términos del debate, permite dar a los aliados argumentos reales para defender a las instituciones, y genera respeto aún entre los críticos. Es un avance saludable y positivo de rendición de cuentas. Es, en suma, lo mínimo que se espera de un secretario de Estado en un país que aspira a ser democrático.

 

 


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