Pilones académicos | Letras Libres
artículo no publicado

Pilones académicos

Un colectivo llamado “Los Piloncillos” me pide con inauditos buenos modales reproducir escritos míos sobre los sistemas de estímulos y recompensas en este blog dedicado al tema.

Dice su “Invitación”:

Se nos ha ocurrido a un grupo de colegas crear este blog para discutir en él cualquier asunto relacionado con los "pilones" que los académicos recibimos por parte de nuestras instituciones de adscripción (como el PRIDE en la UNAM) o del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT.

La apuesta es que pueda servir como un instrumento de crítica y de autocrítica para mejorar, hasta donde sea posible, la forma de funcionar de estos procedimientos que, para muchos de nosotros, al día de hoy, significan un porcentaje cada vez más elevado de nuestros ingresos como académicos.

Creemos que es justo que el principio que rige estos mecanismos parta de la idea de que a mayor esfuerzo debe corresponder un mayor ingreso. Pero también creemos que hay aspectos de la instrumentación de esos programas que a veces deja mucho que desear. Una cosa extraña es que las frecuentes e intensas discusiones sobre dichos programas en general se llevan a cabo en privado, en lugar de ventilarse públicamente, por lo que parecería prudencia o hasta miedo.

Por lo mismo, este blog se deberá interesar en recopilar y reproducir las discusiones públicas que se den a conocer, o ya se hayan dado a conocer, en los medios públicos, y después en propiciar su discusión entre los que se supone que formamos parte de la comunidad académica mexicana.

Esperamos ir reuniendo información relacionada con los "pilones" y que haya una reacción positiva en la comunidad académica. Una reacción que, esperamos, sea constructiva y positiva.

Apenas comienza, pero ya hay material interesante de Roberto Rodríguez Gómez, Jaime Durazo y otros (yo).

Me parece buena idea que se discuta en público algo que –como ellos sostienen, y con razón- suele decirse sólo (y por tanto, callarse) en los corredores y los mentideros académicos.

Habría que colaborar.

Yo, por lo pronto, les deseo buena suerte y éxito en su empresa.