Óscar Ruiz, taxista | Letras Libres
artículo no publicado

Óscar Ruiz, taxista

“Esto de la manejada no son enchiladas”

Desde hace más de un año la Secretaría de Transportes y Vialidad del DF encomendó al Centro para el Fomento de la Educación y la Salud de los Operarios del Transporte Público (CENEFES) la tarea de “profesionalizar a los taxistas”. Con esa encomienda el CENEFES desarrolló un Manual para Operarios y una serie de mecanismos adicionales para que los taxistas puedan acreditarse como servidores públicos. La intención es a todas luces de un optimismo casi contagioso, pero llevar a las calles e implementar este programa correctamente resulta todavía complicado. Óscar Ruiz, un taxista de 32 años con “dos años en la manejada” nos cuenta cómo sorteó los requisitos exigidos para sacar su taxi a las calles.

¿Qué requisitos tuviste que cumplir cuando te pidieron renovar tu tarjetón?

El examen médico, el examen psicológico y me hicieron el antidoping. Ya después, ahí en Setravi [Secretaría de Transportes y Vialidad], me hicieron el simulador.

¿Qué pruebas te hicieron en el examen médico?

Examen de la vista, me checaron la presión y el antidoping.

¿Pasaste todo? ¿El antidoping?

¡Claro! Limpiecito un mesecito.

¿Y en el psicológico?

Pues te preguntan si eres violento, si te dan seguido ganas de llorar, si le pegas a tu esposa o a tus hijos.

¿Y si sí lo eres?

Pues no les dices…

¿Qué es eso del “simulador”?

Es como una máquina de juegos, de esas de las maquinitas. Te subes y con eso te hacen la prueba de manejo. Ahí te va apareciendo un niño, un perro, una ambulancia; hay que darle el paso a la patrulla.

¿Y qué pasa si atropellas a ese niño?

Pues te dan tres oportunidades. Si lo atropellas las tres veces, te reprueban…

¡No puedes atropellar tres veces a alguien en la vida real! ¡Qué trampa!

¡No pues no, ya sé! Pero también tú puedes ver el simulador del de adelante y ya sabes por dónde va a salir el niño o la patrulla. Te pones las pilas para aprenderte por dónde viene el golpe.

Me sigue sonando a trampa...

¿Aunque el niño sea de mentis? El simulador igual ya va a dejar de usarse, ahora tienes que llevar tu coche o creo que te prestan ahí uno.

Yo vi el Manual de Cursos de profesionalización para taxistas y me sorprendió mucho que les enseñaran, con fórmulas matemáticas, la distancia que se necesita para detener un coche. ¿Cómo te fue con esa parte del curso?

¡Ay no manches! ¿Cómo crees? Si hay compañeros que apenas saben leer. No, no te enseñan eso.

Pues eso decía el Manual… ¿Qué sí te enseñan?

Pues cosas de mecánica básica, cómo tratar al pasaje. A veces hasta, según ellos, defensa personal.

¿Y qué te dicen de cómo tratar al pasaje?

Pues que hay que ser amables. Saludar: Buenos días, buenas tardes, según. Hacerles plática. Tratar bien a las señoritas, respetarlas, no verles las piernas.

Yo, pensando mal, siempre he sospechado que algunos taxistas acomodan estratégicamente sus espejos retrovisores justamente para verles las piernas a las señoritas. ¿Tú crees que algunos lo hagan?

Pues cada quien. Yo la verdad éste [Señala su espejo retrovisor “estratégico”] lo pongo para que no me vayan a sacar un pico o una pistola.

Es un riesgo, sí.

Sí, sí. Si esto de la manejada no son enchiladas.

— Cynthia Ramírez