Números y letras | Letras Libres
artículo no publicado

Números y letras

1) Números (a la manera de Harper’s Review)

Número de maestros que presentaron el examen para el Concurso Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes 2010-2011: 145 mil 983.

Cantidad de preguntas que incluye dicho examen: 80.

Maestros que acertaron sólo 24 respuestas y por tanto obtuvieron la nota “no aceptable”: 3 mil 746.

Maestros que lograron la nota de “aceptable”: 36 mil 884.

Maestros que no lograron la nota de “aceptable”, pero sí la de “elegible, condicionado a Nivelación Académica”: 105 mil 352.

Porcentaje de estos últimos que ya imparten clase, pero carecen de “plaza de base”: 40%.

Número de maestros que solicitan una plaza de docente para el ciclo 2010-2011: 178 mil 324.

Cantidad de plazas de jornada disponibles: 32 mil 586.

Cantidad de Instituciones de Educación Superior donde se educaron quienes presentaron el examen: más de mil 500.

Porcentaje de aciertos de la persona que obtuvo la mejor nota, la maestra Elvia Carmina Flores Marroquín, del estado de Nuevo León: 93.75%

2) Letras

El maestro Juan García Mora -vocero del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuya presidenta es la maestra Elva Esther Gordillo, co-patrocinador y co-diseñador del Concurso junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP)- declaró que los docentes “ni aprobaron ni reprobaron” pues “se trata sólo de un examen de colocación”.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), adversaria política del SNTE, declaró que los resultados del examen “no reflejan el fracaso del magisterio sino el fracaso de las políticas del gobierno federal”.

Un líder de la CNTE, Pedro Ramírez Vázquez, declaró que esta evaluación “es resultado de un pacto político entre la Secretaría de Educación Pública y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), por lo que no busca mejorar la calidad educativa” sino “acabar con la enseñanza pública”.

Otro líder de la CNTE, José González Figueroa, dijo que el examen “es un mecanismo perverso para intentar desaparecer la seguridad en el empleo y destruir su proceso de profesionalización”.

3) Conclusión

Los concursantes ni aprobaron ni reprobaron.

El gobierno federal ni aprobó ni reprobó.

El SNTE aprobó pero no aprobó, aunque tampoco reprobó.

La CNTE reprobó pero no reprobó, aunque tampoco aprobó.

El mecanismo perverso ni reprobó ni no reprobó, aunque de que no aprobó, no aprobó, pero como tampoco reprobó, lo que se dice reprobó, pues no reprobó.

Y finalmente, a los millones de educandos de México sólo les queda una de dos: o aprobarán o reprobarán, o ni aprobarán ni reprobarán.