Nuevos porcentajes de damas madreadas | Letras Libres
artículo no publicado

Nuevos porcentajes de damas madreadas

La situación en las entidades del país con más violencia en contra de mujeres. 

En 2007 reproduje una noticia del diario Reforma del 6 de junio:

Dos de cada tres mujeres mayores de 15 años en México han sido víctimas de algún tipo de violencia, reveló la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones de los Hogares 2006 (Endireh), dada a conocer ayer. En la investigación, realizada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), se indica que las entidades con mayor violencia contra las mujeres son Jalisco, con 78.5 por ciento; el Estado de México, con 78.2 por ciento, y el Distrito Federal, con 76.8 por ciento.?

Así pues, casi el ochenta por ciento de las mujeres que viven en las risueñas cuanto progresistas poblaciones de México y Guadalajara han sido sujetas a una forma u otra de madriza.

Lo asombroso, desde luego, es que no haya sido el 100%, si se parte de que madrear mujeres es uso y costumbre de este pueblo nuestro, tan bravío, lamentablemente educado a madrazos, bañado de alcohol, sobresaturado de galanas canciones escritas por ebrios patéticos dados a berrear todo el estúpido día que “Yo soy el rey”, etcétera.

En 2011 se publicaron nuevos resultados de ENDIREH levantada “en 128 mil viviendas con representatividad nacional, rural-urbana y por entidad federativa”.

El resumen es este:

Violencia perpetrada por la pareja.

Del total de mujeres de 15 años y más, 46.1% sufrieron algún incidente de violencia de pareja a lo largo de su actual o última relación conyugal. El porcentaje fluctúa entre 56.9% en el Estado de México y 29.8% en Chiapas. 

El 42.4% de las mujeres de 15 años y más, declaró haber recibido agresiones emocionales en algún momento de su actual o última relación que afectan su salud mental y psicológica; 24.5% recibió algún tipo de agresión para controlar sus ingresos y el flujo de los recursos monetarios del hogar, así como cuestionamientos con respecto a la forma en que dicho ingreso se gasta.

 El 13.5% de estas mujeres de 15 años y más, confesó haber sufrido algún tipo de violencia física que les provocaron daños permanentes o temporales. Los contrastes por entidad federativa son: el Estado de México con 15.5%, mientras que en Sinaloa alcanzó el 9.7 por ciento. 

Las mujeres de 15 años y más, víctimas de violencia sexual cometida por sus propias parejas, representan el 7.3%; ellas declararon haber sufrido diversas formas de intimidación o dominación para tener relaciones sexuales sin su consentimiento.



Violencia contra las mujeres en el ámbito laboral



En este ámbito se captaron las situaciones de discriminación laboral enfrentadas por las mujeres en su lugar de trabajo, durante el último año, como las siguientes: a pesar de tener el mismo nivel y puesto que un hombre le pagaron menos, tuvo menos oportunidad para ascender o menos prestaciones; le bajaron el salario, la despidieron o no la contrataron debido a su situación conyugal; o en su lugar de trabajo le solicitaron la prueba de embarazo. 

En el nivel nacional, el porcentaje de mujeres ocupadas de 15 años y más, que señalaron haber tenido algún incidente como los descritos, ascendió a 20.6 por ciento.


Roles sociales y violencia



En un acercamiento a las raíces culturales de la violencia, la Encuesta indagó sobre el acuerdo o desacuerdo de las mujeres, frente a ciertos “roles socialmente esperados”: Se encontró que entre las mujeres de 15 años y más, que en el último año han sufrido violencia por parte de su pareja:



•    29.0%  dijo estar de acuerdo en que “si hay golpes o maltrato en casa es un asunto de familia y ahí debe quedar” ;


•    16.8%  también estuvo de acuerdo en que “una esposa debe obedecer a su esposo o pareja en todo lo que él ordene”; 


•    14.7% igualmente expresó acuerdo con “es obligación de la mujer tener relaciones sexuales con su esposo o pareja”.

Parecería, pues, que en algo disminuye la violencia contra las mujeres… Ojalá. ¿O leí mal?