Niño bomba | Letras Libres
artículo no publicado

Niño bomba

El niño se lleva la mano al diente,

duda.

Las bombas

no le han explotado.

Todo su cuerpo

se sacude

y no sabe

si se tiene que quitar

el calzoncillo.

No puede enseñar

su diminuta e inerme

creencia en sí.

No se sabe ante las cámaras,

tampoco lo piensa.

¿Qué

puede pensar el niño?

Volver

a ser un cuerpo mondo,

un temblor,

un gesto mínimo

que la cámara aprieta

como un aceite de paz.

Todos somos

esa gana de vida.

Oración

en un vacío

alrededor del mal.

Un gesto que es de todos,

el pudor infantil,

el cuerpo desnudo

que quiere conservarse

y crecer.

Así,

esa visión del niño

como un aceite lento

nos abarca.

Hay que correr

a protegerlo,

sacarlo de esa escena,

paralizado de horror.

Lo que no pasó.

Ahora el niño

y sus vigilantes

y nosotros

somos ese aceite,

ese calor oleaginoso

y obligatorio. ~


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