Naturaleza muerta con jícamas | Letras Libres
artículo no publicado

Naturaleza muerta con jícamas

(Sobre la exposición Already Alive, de Paola de Anda,

en Alterna y Corriente)

Tal vez nuestro primer encuentro con una naturaleza muerta sea ese frijol que, entre dos algodones húmedos, crece en un frasco de Gerber membretado junto a la ventana del salón de clases. Ese ejercicio es también uno de los primeros descubrimientos infantiles que hacen del aula un centro de experimentación. La premisa de la pieza Already Alive, de Paola de Anda, en la galería Alterna y Corriente (www.alternaycorriente.com), es muy parecida: a través de un correo electrónico y Facebook, la artista pidió a todos sus amigos, parientes, colegas y conocidos un plato hondo –el típico plato que se queda huérfano de su vajilla– para incubar jícamas en agua y convertir el espacio de la galería en un vivero.

La naturaleza muerta es un estilo milenario, uno de los pocos géneros o tal vez el único que ha sobrevivido a todas las épocas y que incluso ha logrado adaptarse a los soportes del arte contemporáneo. Sus imágenes conciben el tiempo con elementos comunes, básicamente comida y utensilios de cocina. Probablemente exista desde el inicio de la agricultura, el hombre sedentario fue aquel que pudo ser testigo consciente de cómo pasa el tiempo al contemplar su alrededor. Y precisamente de eso trata la naturaleza muerta: un cosmos miniatura del que podemos observar una transformación en paralelo a la del mundo, una imagen que nos hace testigos de la temporalidad irrevocable de las cosas.

El trabajo de Paola de Anda es una observación minuciosa de la naturaleza en su interacción cotidiana. Sus piezas se convierten en una especie de plaga que puede ocupar una recámara, una sala de exposición o una ciudad y casi siempre recurren a dinámicas colectivas para lograrlo. En su obra son visibles al menos dos estrategias que se combinan. La primera es una apropiación de los sistemas o ciclos naturales para expandir las posibilidades poéticas de lo cotidiano. Eso ocurre por ejemplo en Sauna (2004), un cuarto infestado de humedad al que la artista convirtió en un sauna sellando las salidas e hirviendo agua en varias ollas para generar vapor; en Sistema de reproducción por azar I (2005), acción en la que la artista soltó, durante algunas caminatas en el centro histórico de la ciudad de México, globos inflados que contenían semillas y esporas. Eventualmente, estos reventarían azarosamente y generarían la posibilidad de que creciera un hongo o una planta justo en el lugar donde cayeran; o en Heliotropismo (2008), una instalación en la que un foco gira alrededor de un helecho aludiendo al movimiento de traslación del sol. La segunda estrategia incluye piezas que son resultado de un ejercicio de contemplación de la naturaleza: Expulsión (2005), video en el que un hongo (cultivado por ella misma) despide sus esporas, o Exploraciones orgánicas (2006), serie de dibujos en la que se combinan recortes de monografías de plantas con estudios de esporas y elementos orgánicos trazados con estilógrafo negro.

Already Alive (ya con vida) es una alteración de la concepción conocida como still life (todavía vivo o naturaleza muerta en inglés) y también un gesto al ready made (lo ya hecho) duchampiano. Mientras la naturaleza muerta es una imagen inanimada en la que aquello que estuvo vivo se suspende entre el pasado y el presente, Already Alive es un desplazamiento de lo “ya con vida” al espacio de exhibición para atestiguar el proceso en que se transforma el presente. La pieza parte de un ejercicio empírico de la artista, quien espía y se entromete en la vida de un tubérculo durante un periodo de tiempo. Después de ponerles agua, acercarlas al sol y cuidarlas, de las jícamas brotaron raíces y enredaderas, algunas terminaron por pudrirse y llenarse de moscas y otras tantas no sufrieron trasformación alguna. La instalación sucede en ese tiempo que no vemos en la pintura: la cantidad de días y horas que pasaron frente a un lienzo las flores en el florero, las uvas y ajos en el frutero, el vino en la copa o la leche en la tarja. No se trata de una pintura inmutable sino del modelo en modificación perpetua que está detrás del cuadro.

- Verónica Gerber Bicecci

http://www.youtube.com/watch?v=VOF6HOulczs