Muchas poesías | Letras Libres
artículo no publicado

Muchas poesías

Cinco reflexiones a propósito de Poesía en Voz Alta 2010.

1.

Los poetas están siempre seguros de quiénes son los poetas. Se ven en la misma cafetería y saben cuáles son las editoriales de los poetas, las palabras (“desasosiego”, “azogue”, “esquirla”) de los poetas, los juicios de moda entre los poetas (“esquirla es el nuevo azogue”, por ejemplo).

2.

Nos quejamos de que, en México, la idea de la poesía es monolítica, conservadora e inobjetable. Y sí, pero parece que ya solo entre los poetas. Más allá de esa extraña tribu existe una idea de la poesía mucho más plural y arriesgada, y está en donde menos creímos que estuviera: en el público.

3.

Sí, el público: ese que no va a las lecturas de Poesía (con mayúscula: la poesía de los poetas que se reconocen mutuamente), pero sí va, y con entusiasmo, a las lecturas de “poesía en voz alta”, que involucran manifestaciones tan diversas como la declamación con interludio chistoso, la videopoesía, el canto cardenche, el “vodevil posmo”, el spoken word, el hip-hop, el slam poetry, los decimeros jarochos, cierto cabaret, la electropoesía, etc., etc., etc.

4.

En su cafetería, los poetas se quejan de que su “experimentalismo formal” es incomprendido: su “puesta en escena del blanco de la página”, su subversión de la sintaxis, sus coqueterías tipográficas. Al público, dicen, le gusta lo anticuado: la sonetería ramplona, el engole modernista, la moraleja.

Noticia de última hora: hay público llenando salas, bares y carpas para ver y escuchar cosas que se hacen llamar, por ejemplo, “dub poetry”.

5.

Es cierto: hay mucho gesto y mucha faramalla. Pero también hay talento, hay burla, hay espíritu lúdico, hay inteligencia, hay vanguardia. Hay paja entre la paja y, entre la paja, agujas. ¿Puede decirse lo mismo de la poesía que se lee sobre manteles de paño rojo, con su jarrita de agua? Sí, probablemente, puede decirse exactamente lo mismo.

-Daniel Saldaña París