Movimiento sonidero | Letras Libres
artículo no publicado

Movimiento sonidero

De acuerdo con un objetivo cuanto pujante diario, los sonideros del DF, organizadores de “tardeadas” o “tocadas” en barrios y colonias populares denunciaron que son victimas de las autoridades delegacionales que otorgan los permisos “según el criterio del funcionario en turno o atendiendo esquemas políticos electorales”. Estos sonideros, de acuerdo a esa fuente, se caracterizan por desplegar “toneladas de equipo de sonido, con amplios bafles y monitores que retumban a lo largo y ancho de las calles”.

En el DF es ilegal hacer ruido. De acuerdo a nuestras investigaciones, quien hace ruido comete un ilícito contemplado por el Código Penal del DF (Título Vigésimo Quinto, art. 414-3, VIII) y por la Fiscalía Especial para la Atención de los Delitos Ambientales (art 346, IV) que sanciona con dos a seis años de prisión y de mil a 5 mil “días multa” a quien genere emisiones de energía térmica o lumínica, olores, ruidos o vibraciones que dañen la salud pública, provenientes de fuentes fijas ubicadas en el Distrito Federal o de fuentes móviles que circulan en el Distrito Federal.

Pero los sonideros (cinco mil empresas) declaran ser la “única opción de diversión para los jóvenes de escasos recursos”. (Los sonideros, por su parte, no son de escasos recursos pues les cobran a los jóvenes de escasos recursos entre 20 y 100 pesos por asistir a una tardeada.) Como ya se dijeron las palabras mágicas “escasos recursos”, algo intrínsecamente conmovedor, los sonideros exigen que su gremio quede exento de las leyes citadas y se les permita hacer todo el ruido que se les pegue la gana.

Aunque el problema para los sonideros no es tanto hacer el ruido que se les pegue la gana para los jóvenes de escasos recursos (y los demás que vivan en los alrededores, sean o no de escasos recursos), sino que están hartos de las autoridades delegacionales que otorgan los permisos para violar la ley a cambio de servicios políticos. Según los sonideros, cada vez que van normalmente como cualquier ciudadano a pedir permiso para romper la ley, las autoridades les preguntan “¿de qué grupo eres, con quién andas o con cuántos eventos me vas a apoyar?”. Según sus respuestas, se les concede o no permiso para violar la ley.

Los sonideros están tan molestos que han decidido protestar. El próximo domingo 9 de noviembre, “para sensibilizar a las autoridades capitalinas”, realizarán una “megatardeada” en el Zócalo en la que piensan instalar 10 toneladas de equipo de sonido para solaz y esparcimiento de la capital. La megatardeada servirá también para celebrar 45 años del “movimiento sonidero” (¡este decibel sí se ve!) y, por tanto, 45 años de jóvenes de escasos recursos.

“¡El Zócalo se va a mover, el Zócalo va a temblar!”, declararon.

La actitud de los sonideros es inevitablemente parecida a la de todos los grupos con intereses particulares que operan en México: vamos a violar la ley hasta que se nos otorgue permiso de violar la ley.

Hasta el momento se ignora si el Gobierno del DF acatará o no sus propias leyes, aunque el pronóstico, claro, es promisorio.