Miradas hacia el espacio | Letras Libres
artículo no publicado

Miradas hacia el espacio

Pensar el espacio implica reconocer la existencia de un amplio repertorio de necesidades, planteamientos y enfoques que no necesariamente surgen de la arquitectura.

Pensar el espacio implica reconocer la existencia de un amplio repertorio de necesidades, planteamientos y enfoques que no necesariamente surgen de la arquitectura. Retando el infinito panorama de posibilidades que pueden presentarse al respecto, el 14º Congreso Arquine estará dedicado al espacio. Andrea Griborio, arquitecta a cargo del Congreso, expone algunos detalles sobre el  intercambio de ideas que se realizará los días 11 y 12 de marzo.

 

¿Cuál es la ruta reflexiva que orienta al congreso al dedicarse a un tema que puede resultar muy amplio y bajo qué criterio seleccionan a los expositores?

La línea que nos hace definir de cierta forma el tema es la arquitectura, porque somos un proyecto de construcción de cultura, de generación de contenidos desde la arquitectura. Es un trabajo de selección que estudia qué está haciendo esta persona, qué ha publicado, qué proyectos ha desarrollado en este año. También nos interesa mucho que sean vigentes, que el gran proyecto de determinado arquitecto sea de este año o del año pasado, que sea gente que está actualmente en el escenario público porque eso nos permite hablar de lo mismo que se está hablando en el resto del mundo, como en el caso de David Chipperfield, por ejemplo, él acaba de ser el curador de la Bienal de Venecia, eso lo coloca en un nivel donde sabemos que el aporte que va a dar al congreso es mucho mayor que el de su arquitectura porque  está dentro del escenario global jugando un rol importante.

¿Qué pasaría, por ejemplo, con Denise Scott Brown, reconocida por su trabajo teórico de finales de los setenta. Cómo hacer que su trabajo dialogue con las propuestas actuales?

Es parte del  proceso de curaduría, de saber seleccionar estas personas que quizás son desconocidas o poco vistas, el congreso también nos permite descubrir o exponer. En el caso de Scott Brown, sin duda un paradigma de la posmodernidad y la historia de la arquitectura, es interesante darnos cuenta que está ahí y sigue viva y que tiene muchísimo que contar a sus 82 años. Sin duda, el congreso es el escenario y la oportunidad para rescatar y exponer este tipo de paradigmas capaces de convivir con lo contemporáneo, entender porqué son referentes nos ayuda a entender el hoy.

Si pudieras agrupar a los ponentes en núcleos temáticos ¿cuáles serían?

Hay unos claros, sin duda hablar del espacio urbano, el espacio de la ciudad. Ahí podríamos agrupar a Manuel Delgado, antropólogo y Saskia Sassen, socióloga, quienes nos son arquitectos pero su trabajo ha sido estudiar el espacio, los movimientos sociales, también el rol que la arquitectura ha jugado en el espacio. Marcelo Ebrard estaría en esa lista y Denise Scott Brown que también juega en el ámbito de lo social, de lo político, del espacio urbano y del espacio suburbano.

Hay otro grupo de arquitectura y arte donde podría estar Hans Ulrich Obrist, curador y crítico de arte, yo creo que de los más destacados a nivel mundial y vinculado a la arquitectura, lo que se observa muy de cerca con las entrevistas que le ha hecho a arquitectos como Rem Koolhas. Estaría también dentro de esta rama de arte David Chipperfield e incluso Atelier Bow Wow. Si bien Chipperfield es arquitecto, el hecho de haber estado recientemente como curador de la Bienal de Venecia lo acerca muchísimo a todos estos temas de curaduría y de armar escenarios de exposición y de arquitectura. Por su parte, Atelier Bow Wow tiene un trabajo muy interesante de una arquitectura de módulo, de sistemas que muchas veces está muy cercana a piezas de arte, como el pequeño pabellón que acaban de hacer para la BMW.  Kersten Geers, por ejemplo, hizo el pabellón de Bélgica para la Bienal de Venecia del 2010. Finalmente son arquitectos que hacen arquitectura pero también en algún momento les ha tocado hacer una exposición, trabajar con pequeños pabellones o han visto la arquitectura como pieza.

Un caso que puede ubicarse en varias vertientes es el de Alfredo Brillembourg quien acaba de ganar el León de Oro en la Bienal de Venecia por su montaje de la Torre David-Gran Horizonte, este pabellón que se llamaba Torre de David donde se recrea una venta de arepas de Venezulea en Venecia. El pabellón fue muy exitoso, era el punto de encuentro de toda la Bienal, pero más allá de eso, detrás de esta escenografía montada por Brillembourg está el estudio y la investigación del fenómeno de la Torre de David, un edificio financiero que quedó abandonado en Caracas por  la crisis económica y es ocupado por tres mil personas, un caso curioso de urbanismo en el que un barrio o la comunidad se organiza, se agrupa y 700 familias deciden vivir en un edificio abandonado que además le pertenece al gobierno porque está expropiado; Al margen de la ilegalidad logran construir su propio espacio y su propio hábitat. Este tema estudiado y expuesto por la gente de Urban-Think Tank puede estar en esa frontera difusa entre lo que se expone pero también en el estudio de estas políticas socio urbanas de ocupación del espacio.

¿La permanencia del Congreso se debe en alguna media a la escasez de este tipo de espacios para la  reflexión?

Creo que la necesidad de estos foros actualmente es más latente y no solo en arquitectura, sino en todos los escenarios. Vivimos en un mundo en el que cada día estamos más conectados: el internet, la computadora, el teléfono; vamos a todas partes súper conectados pero eso también de otra manera nos hace estar más aislados a nivel de discusión y de comunidad, entonces, estos escenarios sin duda se constituyen como foros de aceleración de neuronas, de construcción de ideas que cada día son mas necesarios en todas las disciplinas. Mientras más plurales, abiertas e interdisciplinarias sean estas discusiones mejor, porque vivimos en el mismo espacio y tenemos que aprender a dialogar entre nosotros.