Madrid rico, Madrid pobre | Letras Libres
artículo no publicado

Madrid rico, Madrid pobre

Varias escenas de riqueza y pobreza en Madrid, una de las ciudades con mayor desigualdad económica de Europa. 

 

  1. En uno de los muros de la calle hay un grafiti que dice “El paro mata”. Hay muchos comercios cerrados, y muchos bajos comerciales están rehabilitados como viviendas. En la puerta de una tienda de alimentación, sentado en el bordillo, un vagabundo habla solo. Lleva auriculares y cree que participa en la tertulia de la radio que escucha. Cada día se sienta a la misma hora, en el mismo sitio, para hacer siempre lo mismo. A veces se le une otro hombre y los dos participan en el debate. En la tienda entran niños en uniforme escolar a comprar la merienda. En el barrio de Puerta del Ángel, al oeste de Madrid, hay muchos colegios religiosos. Buena parte de estos alumnos son de otros barrios. Los coches en los que se suben tras coger la merienda demuestran que más ricos.

 

  1. En Tetuán, al norte de Madrid, una señora se tropieza en las escaleras y se golpea la cabeza contra la puerta de la vecina, que al escucharla sale a socorrerla. El piso es antiguo, los escalones son muy altos. Ya en la cama, con hielo en la frente, en su piso de no más de 20 metros cuadrados, todo en una misma habitación salvo el baño, rodeada de fotos de sus hijos, que están casados y viven en Extremadura, llora desconsolada. Vive sola, y llora más por eso que por el golpe. Le da vergüenza que llamemos a la poca familia que tiene en Madrid. No quiere que se enteren de que se ha caído. Al final llamamos a la ambulancia.

 

  1. La puerta la abre una criada con delantal. Saluda con un hilo de voz y desaparece. El hijo de los dueños nos lleva a la terraza, donde hay preparada una mesa para el cumpleaños. Un border collie me ofrece una y otra vez un peluche babeado. Al fondo del jardín hay una piscina que recibe agua de una fuente rocosa, y junto a ella hay una cabaña con una batería acústica. “Antes de meterme al máster necesito ganar experiencia”. Acaba de terminar la carrera y dice que va a trabajar cuatro años en un hotel de estilo francés en Dubai. Suena kitsch y probablemente lo sea. Todas las familias desdichadas lo son a su manera, pero esta lo es de una manera muy común: “Creo que en mis 21 años de vida he visto a mi padre 10 años en total”. Es dueño de un gran restaurante y no está nunca en casa. Cuando llegan los demás invitados a la fiesta, casi todos también de La Moraleja, el hijo de los dueños tiene que descorchar más botellas de vino para preparar sangría. La urbanización de la Moraleja es la responsable de que Alcobendas, la ciudad madrileña a la que pertenece, sea el municipio de más de 50.000 habitantes con mayor desigualdad de renta de España.

 

  1. España es el país de la OCDE en el que más ha aumentado la desigualdad durante la crisis. Y Madrid, la capital europea con mayor segregación económica. Un reciente estudio analiza la desigualdad basándose en la distribución entre directivos y desempleados en trece capitales europeas. Si en Madrid en 2001 estaban mezclados, entre 2007 y 2010 los directivos y desempleados se separaron abruptamente: en 2011, los primeros se encontraban concentrados en el norte de Madrid, con tasas de desempleo entre 10 y 15 puntos porcentuales menos que en el sur, que tiene un desempleo que supera en ocasiones el 30%. Entre el barrio de Retiro, en el centro de Madrid, y el de Villaverde, en el sur, hay una diferencia de más de 10.000 euros de renta media anual. Lo mismo ocurre con el desempleo: el primero tiene diez puntos porcentuales menos que el segundo.

 

  1. Cuando el canal británico Channel 4 emitió en 2014 la serie de documentales Benefits Street, sobre la supuesta cultura de la asistencia social en Gran Bretaña, muchos la consideraron poverty porn (“porno de pobreza”: la explotación comercial o demagógica de la pobreza). Otros criticaron esta actitud como una excusa para no aceptar la realidad. Detrás de los números hay personas, y detrás de las personas hay números. El lado humano de la pobreza es siempre particular y único. No hay dos pobres iguales, porque no hay dos personas iguales. Pero sin las estadísticas que miden la pobreza para intentar solucionarla se corre el riesgo de caer en el trazo grueso y considerar que el pobre de la esquina es el pobre de España entera.