Los muros de la patria mía | Letras Libres
artículo no publicado

Los muros de la patria mía

El nombre de Octavio Paz no será inscrito en “letras de oro” en el “muro de honor” de la “H” cámara de diputados, pues carece de “perfil heroico”, no “ha dejado huella en la historia”, no ha “contribuido a la dignidad de la patria”, ni “forma parte de la generación de hombres que contribuyó al nacimiento y fortalecimiento del Poder Legislativo”.

Lo bueno es que hay otros hombres, como sor Juana, que sí pertenecen a la generación que fortaleció al poder legislativo. Lo mismo que Netzahualcoyotl. Y para el caso, la UNAM y el Politécnico, que no se sabe muy claramente si están ahí por hombres o por héroes o por haber fortalecido al poder legislativo (la Universidad Autónoma Metropolitana está haciendo cola para esa distinción, en serio). En cambio hay personas como Pancho Villa o Vicente Lombardo Toledano que están ahí por hombres, por héroes y por haber fortalebla bla bla. ¿Y el batallón de san Patricio? ¡Extranjeros!

En todo caso, creo que si hay un órgano moralmente autorizado para evaluar con objetividad, serenidad y buen gusto el grado de heroísmo de un mexicano, o su aportación al mejoramiento de la patria o su fortalecimiento del Estado mexicano, ese órgano, faltaba más, señoras y señores, es la cámara de diputados. ¿Quién podría presumir, como los compañeros diputados y diputadas, la cabal posesión de los conocimientos y el discernimiento necesarios para evaluar los méritos de sus compatriotas? Nadie, a fe mía.

Por otro lado me alegra sinceramente que esa iniciativa no haya prosperado. Creo que Paz no habría disfrutado nada con la idea de que pusieran su nombre en ese muro. Se cansó de escribir que los poetas no combinan con el poder y dejó muy en claro que su voz era sólo suya, y que su voz no era la de todos, ni la del pueblo ni, menos aún, la de la Patria.

¿Y el Estado? “El Estado abstracto y sus policías concretos, sus pedagogos, sus carceleros y sus predicadores…”