Los cuentos completos de Maupassant | Letras Libres
artículo no publicado

Los cuentos completos de Maupassant

Los temas de los cuentos de Maupassant servirían para hacer el catálogo de la vida cotidiana, la real y la fantástica, del hombre y de las mujeres en el siglo XIX.

La edición y traducción de los Cuentos completos (Páginas de espuma, Madrid, 2011) de Guy de Maupassant, realizada por Mauro Armiño en dos tomos que juntos llegan a las 2,700 páginas, resultará un festín para los amantes del gran cuentista francés y será de utilidad enciclopédica para quien tenga el deseo de ir más lejos. Armiño, quien heredó de Esther Benítez la estafeta de ser el traductor insignia de Maupassant al español, se preocupó no solo de escribir una grata e informativa introducción, sino de agregar índice general de títulos en español y en francés, así como una clasificación temática de más de 300 cuentos.

Armiño también resumió todas las tramas de los cuentos y ofrece en su edición, además de un cuadro cronológico y una guía bibliográfica de los cuentos y relatos de Maupassant (1850-1893), ofreciéndonos un cofre que en ciertos aspectos supera a su fuente, la edición en tres tomos realizada por Louis Forestier para la Biblioteca de la Pléiade en Francia entre 1974 y 1979.

Haciendo no la reseña de Maupassant, lo cual sería imposible por razones de tiempo y espacio, curioseemos en el aparato crítico desplegado por Armiño. En cuanto a la clasificación y tomando en cuenta que a veces no es solo uno, sino dos o tres, el tema de un cuento de Maupassant, enumero a continuación los temas, que a su vez servirían para hacer, por qué no, el catálogo de la vida cotidiana, la real y la fantástica, del hombre y de las mujeres (tan importantes en Maupassant) en el siglo XIX.

A saber: en orden alfabético, Maupassant escribió cuentos sobre adulterio, ahogamiento, amor, animales, arte de amar, asesinato, balnearios, bastardía y orfandad, cadáveres, campesinado, caza, celos, cementerio, diablo, dinero (que incluye avaricia y codicia), Dios, divorcio, doble (solo cuatro cuentos pero entre ellos el más famoso, “El Horla”), embriaguez, enfermedad, estrangulamiento y degollación, familia, lo fantástico, fuego, guerra (todo el ciclo de la guerra franco–prusiana de Maupassant como la de Crimea fue la de Tolstói), herencia, hijos, hombre viejo, impotencia, incesto, infanticidio (siete cuentos), invalidez, joven seducida, justicia, libertinaje (picardía, maltrato, embriaguez), locura, madre/hijos/familia, matrimonio, mujer (subdividido el tema en abandonada, bella desconocida, dominadora, embarazada, parturienta, infiel, mundana, permisiva, seductora, soltera, muchacha, solterona, vieja), muerte, paternidad, pobreza, prostitución, religión, sadismo y violencia, soledad, suicidio, vejez, viaje y violación.

En honor de Armiño cito a continuación tres de sus resúmenes, que resumir también es un oficio digno de encomio. El cuento “Adiós” (1884) se trata de que “Pierre Carlier recuerda una historia de amor: en su juventud se apasionó por una joven; el destino los separó; doce años más tarde vuelve a encontrarla y no la reconoce, convertida en una mujer gorda, una gallina clueca con cuatro hijos; ella se presenta y, tras los saludos, él huye despavorido”.

O veamos de qué va “Después” (hacia 1890): “Tras acostar a sus nietos, la condesa de Saville y el viejo abate Mauduit charlan: este cuenta cómo, sintiéndose incapaz desde la niñez para la vida del mundo, se hizo sacerdote; las pequeñas miserias de la vida cotidiana imprimieron desde esa época, en su sensibilidad enfermiza, un rechazo que le dejó sin pasiones ni ambición; y evitando todo contacto con el mundo ‘decidí sacrificar las posibles alegrías para evitar los seguros dolores’”.

Y finalmente, este es el resumen de la trama de “¿Rabiosa?”, un cuento de Maupassant de 1883 cuando el tema era de mucha actualidad, poco antes de que Louis Pasteur, dos años después, descubriera la vacuna contra la rabia: “Una recién casada escribe a su amiga Geneviève para contarle el viaje de bodas. Ignorante de todo lo relacionado con el sexo, parte tras la boda en compañía de su marido; pero al despedirse del perro, Bijou le ha mordido la nariz. Lo que su marido intenta durante la noche de bodas la hace preguntarse si pretende matarla y sale dando gritos a los pasillos del hotel. A pesar de las explicaciones de su esposo, cree que ha cogido la rabia por el mordisco de Bijou, y que la crisis que sufre al acercarse su marido se deben a eso. Tendrá que llegar cuatro días más tarde el perro para que la joven comprenda que todo era fruto de su imaginación y se burle de su propia ingenuidad”.

Por sus cuentos en conjunto –dándose incluso el lujo de excluir sus poco apreciadas novelas–, Maupassant debería ser considerado –como en el caso de Chéjov desde Rusia– como un verdadero espejo del alma, no solo la del homo dixneuviemis, sino la de todos nosotros. Muchos de sus miedos, de sus temores y de sus ignorancias, ya no nos pertenecen. Tenemos otros, nosotros. Pero tan exacta ha resultado la horma de su zapato, que Maupassant, ha sido una y otra vez adaptado al teatro y al cine. Miro en el listado ofrecido por Mauro Armiño y me encuentro con que dice el traductor y editor que nadie, entre los autores decimonónicos ha sido “más socorrido como suministrador de libretos teatrales y de guiones cinematográficos”, apetencia a la cual sumóse la televisión tan pronto como pudo. Para hablar solo de cine, ya en 1909, David Wark Griffith se servía de "El aderezo" como lo hizo también, apenas en 2007, Claude Chabrol. "Bola de sebo" ha sido adaptado infinidad de veces, por Josef von Stenberg, por ejemplo, en Shangai Express (1932), para no hablar de las dos versiones hechas por Jean-Luc Godard de "La seña" con Une Femme Coquette (1955) y Masculin Femenin (1966). Y, en México, "El puerto" fue adaptado, al menos dos veces, una por Arcady Boytler (La mujer del puerto, 1933) y otra por Arturo Ripstein, con el mismo título, en 1991.