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artículo no publicado

Lo que Clinton no tenía tan chupado

La detención de Ratko Mladic es una gran noticia. Aunque los ha protegido durante mucho tiempo, Serbia está dispuesta a entregar a sus criminales de guerra porque quiere integrarse en la Unión Europea.

 Lo que Bill Clinton no tenía tan chupado era la resolución de la guerra de los Balcanes, el espanto que sucedió en Europa a comienzos de los años 90 y que todavía hace que se me caiga la cara de vergüenza, sin manchar repentinamente su recién estrenada figura de presidente demócrata, y pacifista, tras los años inútilmente belicosos de Bush padre.
Los antiguos yugoslavos se mataron sin contemplaciones: los serbios aprovecharon la parsimonia internacional (quiero decir, la lentitud de la OTAN) y arrasaron a sus enemigos, con una lancinante impunidad.
Tras el conflicto, la Serbia independiente protegió a sus criminales de guerra, asesinos de miles de personas como Radovan Karadzic o como Ratko Mladic, que hasta bien entrado este siglo XXI se paseaban tranquilamente por las calles, gozando del estatuto de héroes y disfrutando de una generosa pensión.
Seguramente esta protección habría continuado si Serbia no hubiera deseado entrar en la Unión Europea: una decisión singular, ahora que tantos verdaderos finlandeses, verdaderos catalanes (los 66000 que votaron a Plataforma per Catalunya en las recientes elecciones municipales), verdaderos islandeses y verdaderos franceses desean largarse por patas. Pero, gracias, entre otras, a la acción de Holanda, Serbia ha tenido que acabar con la tranquila vida de sus asesinos si quería cumplir sus trámites de ingreso.
Se detuvo a Karadzic, que se dedicaba a la hechicería, y ahora se ha detenido a Mladic, que vivía apaciblemente en un pueblecillo, sin que los vecinos se hubieran percatado de su presencia, tan discreto como Bin Laden en su chalecito de Pakistán. Por cierto, y a diferencia de Bin Laden, que fue baleado sin contemplaciones, Mladic disfrutará de un juicio justo en La Haya por: genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra (fue el responsable de la muerte de 8000 musulmanes desarmados en Srebrenica), ataques indiscriminados de francotiradores contra la población civil de Sarajevo y de Bosnia Herzegovina...
Me alegra la detención de Mladic, aunque se haya hecho esperar tanto, y espero que le dé tiempo a cumplir unos cuantos años de condena. Me alegra que Serbia haya por fin decidido librarse de su carga criminal, y quiera convertirse en una democracia europea, con lo que ello significa de defensa cerrada de todas las libertades. Me gustaría que Turquía, otro país a la espera, también acelerara el tempo con el que cumple las premisas de la Unión Europea, entre las que está el final de las agresiones a los kurdos: una desigual pelea étnica que se parece bastante a la que provocó la locura balcánica de los años 90.