Negra no estadounidense | Letras Libres
artículo no publicado

Negra no estadounidense

Chimamanda Ngozi Adichie

Americanah

Traducción de Carlos Milla Soler

Barcelona, Literatura Random House, 2014, 606 pp.

Americananah, la tercera novela de Chimamanda Ngozi Adiche (Nigeria, 1977), que también ha publicado un libro de relatos, es la historia de amor de Ifemelu y de Obinze, de su encuentro, su separación y su reencuentro. Pero es también un tratado sobre los problemas de la raza, sobre lo que supone ser negro en África y en Estados Unidos, sobre la inmigración y sobre los prejuicios.

Ifemelu y Obinze se conocen en el instituto en los años noventa en Lagos, Nigeria, y se enamoran apasionadamente: hablan de libros, intercambian lecturas, se besan, ven películas y comparten sueños de futuro. Son el amor de la vida del otro. Ifemelu consigue una beca para estudiar en Filadelfia, se convierte en una negra no estadounidense, y Obinze se queda en Nigeria esperando un visado que nunca llega. Trece años después, Ifemelu decide volver a Lagos: deja su exitoso blog, rompe con su novio, un brillante profesor de Yale, vende su casa, acepta un trabajo en su ciudad natal, escribe a Obinze y se trenza el pelo antes de regresar. En esos años, Obinze se ha hecho rico con la especulación inmobiliaria, se ha casado con una hermosa mujer que aspira a ser la esposa perfecta, ha tenido una hija y gracias a su dinero puede obtener un visado para viajar a Estados Unidos siempre que quiera. La novela empieza en la peluquería y, mientras una negra no estadounidense trenza el pelo de Ifemelu, se reconstruye la historia pasada de Ifemelu y Obinze, sin seguir un orden cronológico.

Ifemelu y Obinze se ganan el afecto del lector en su primera aparición: el descaro de Ifemelu y la bondad de Obinze y las aristas de su carácter los hacen tremendamente humanos y cautivadores.

Adichie retrata un país, Nigeria, a través de las opiniones y comentarios de sus personajes: “Ese es el único principio en el que se basa este país, el principio fundamental: nadie conoce el mañana”, dice el jefe de Obinze; “Valoras a la baja las propiedades y procuras dar la impresión de que sigues el procedimiento debido. Adquieres la propiedad, vendes la mitad para pagar el precio de compra, y ya estás metido en el negocio”, le dice Nneoma a Obinze, explicándole el principio de la especulación. Y, un poco más adelante, Ifemelu escucha a su tía Uju: “Verás, vivimos en una economía basada en lamer culos. El mayor problema de este país no es la corrupción. El problema es que hay mucha gente cualificada que no está donde tendría que estar porque no le lame el culo a nadie, o no sabe qué culo lamer, o ni siquiera sabe lamer un culo.”

Americanah es también un estudio sobre la inmigración: Ifemelu y Obinze y el resto de personajes más o menos secundarios que los acompañan (la tía Uju, amante de un general miembro del gobierno de la dictadura militar, que huye del país a la muerte de este y se prepara para el examen que le permita convalidar sus estudios y ejercer la medicina en Estados Unidos, y su hijo Dike, por ejemplo, o los compañeros de instituto de los protagonistas) son otro tipo de inmigrantes: tienen una formación, no huyen de su país a causa de una guerra, simplemente se van a probar fortuna. Empezar la vida en otro lugar ofrece “entera libertad para reinventarse a sí misma, para ser quienquiera que deseara ser”. Adichie cubre un amplio espectro de tipos de inmigrantes: los que tienen que aprenderse el nombre del dueño del número de la seguridad social que les permita trabajar, los que pagan para arreglar un matrimonio que les ayude a obtener la residencia, los que han conseguido medrar o los que no han podido acudir al entierro de su padre en su país natal para no tener problemas con el visado. Da igual de dónde vengan, cuál sea el punto de partida; una vez fuera, se igualan. Como se afirma en un momento del libro: “El problema es que aquí en Londres estamos todos dentro del mismo saco.”

Uno de los temas centrales de la novela es el asunto de la raza. Ifemelu se enzarza en una discusión sobre las parejas interraciales: “La única razón por la que dices que la raza no fue causa de conflictos es porque desearías que no lo hubiera sido. Es de lo que deseamos todos. Pero es mentira. Yo vengo de un país donde la raza no era motivo de conflicto; no pensaba en mí como negra, y me convertí en negra precisamente cuando llegué a Estados Unidos. Cuando eres negro en Estados Unidos y te enamoras de una persona blanca, la raza no importa mientras estáis los dos juntos y a solas, porque estáis únicamente vosotros y vuestro amor. Pero en cuanto salís a la calle, la raza sí importa.” El blog de Ifemelu le brinda a Adichie la oportunidad de abordar el racismo desde un punto de vista personal y con un tono fresco y desenfadado. Ifemelu escribe: “En Estados Unidos existe el racismo pero han desaparecido todos los racistas. […] He aquí la cuestión: la manifestación del racismo ha cambiado pero el lenguaje no. […] Alguien debe poder decir que los racistas no son monstruos.” Los posts a veces responden a un enfado, a una observación banal o a una rabieta, y otras subrayan evidencias ocultas tras la cotidianeidad: “Sí, es una mierda ser pobre y blanco pero prueba a ser pobre y no blanco.” Ifemelu cuenta una anécdota en su blog: al comentarle a una amiga blanca sus dudas sobre si Michelle Obama lleva postizo, su amiga responde: “¿Quieres decir que el pelo no crece así?”. Esa pregunta le lleva a una reflexión: “O sea: ¿Soy yo o he ahí la metáfora perfecta de la raza en Estados Unidos? El pelo.” Quizá porque es una metáfora de la raza, Ifemelu le dedica mucho tiempo y las dudas sobre cómo domarlo desencadenan una crisis de identidad con depresión incluida. La asesora vocacional que le asignan en la universidad –afroamericana– solo da un consejo a Ifemelu ante su primera entrevista de trabajo: “Alísate el pelo.”

Con un gran sentido del humor, la novela disecciona y desmonta tópicos y prejuicios, señala la condescendencia, mientras cuenta el reencuentro de dos enamorados a través de tres países. No deja de lado la actualidad e identifica con inteligencia e ironía algunos de los problemas del mundo en que vivimos que la vida cotidiana oculta. Americanah es una novela que pretende abarcar muchas cosas y, contrariamente a lo que dice el refrán, aprieta mucho. ~