La España de Santiago | Letras Libres
artículo no publicado

La España de Santiago

El gobierno de España estuvo presidido entre 1996 y 2004 por José María Aznar. Este político madrileño, nacido en 1953, comenzó su carrera política en Alianza Popular de Logroño, en 1979. Fue diputado al Congreso por Ávila entre 1982 y 1987, año en el que se convirtió en presidente de la comunidad de Castilla y León. En enero de 1989 Alianza Popular se convirtió en el Partido Popular y Aznar fue investido como candidato para presidir el gobierno. Aunque Felipe González consiguió una nueva mayoría, Aznar obtuvo unos aceptables resultados. En el X Congreso del PP (1990) fue elegido presidente del partido. Su principal tarea consistió en unificarlo y disciplinarlo internamente. Reclamó para el PP el centro político, una inequívoca legitimidad democrática y un encuadre europeo. En las elecciones generales de junio de 1993, Aznar se enfrentó nuevamente a González, que perdió la mayoría absoluta. Tres años después, el PP ganó las elecciones presentándose como una opción de centro-derecha liberal y democrática, ofreciendo una imagen de partido unido y un liderazgo fuerte. Para poder formar gobierno, sin embargo, Aznar se vio en la obligación de pactar con los nacionalistas. En marzo de 2000 el PP se hizo con la mayoría absoluta. Esta segunda etapa de gobierno resultó agitada, especialmente como consecuencia de la guerra de Iraq. Aznar, que tenía decidido desde hacía tiempo no presentarse de nuevo, dejó el gobierno en 2004, tras ocho años, al mismo tiempo que su partido, con Mariano Rajoy al frente, resultaba derrotado en las mediatizadas elecciones del 14 de marzo.

José María Aznar es autor de varios libros. Antes de acceder al gobierno de España, en 1996, había dado ya un par a la imprenta: España. La segunda transición (Madrid, Espasa Calpe, 1994) y La España en que yo creo. Discursos políticos (1990-1995) (Madrid, Noesis, 1995). El segundo reunía algunos de los principales parlamentos del flamante líder del PP en la primera mitad de la última década del siglo. Destacaba, en este sentido, el primero de los textos, que corresponde al discurso pronunciado por Aznar en Sevilla en la clausura del X Congreso del PP, que le eligió como presidente. El programa político del partido en 1993, en 1996 y en 2000 estaba ya claramente esbozado en esta intervención pública. La otra obra, España. La segunda transición, tiene características formales algo distintas. Cinco capítulos, introducción y epílogo al margen, lo articulaban: la recuperación del centro; España, una nación plural; la revitalización democrática; el bienestar de los españoles, y España en el mundo. Cada uno de los apartados empezaba con una o más citas. La lista de los autores aludidos resulta altamente ilustrativa: Quevedo, Azorín, Cambó, Popper, Ortega y Gasset, Aron, Jovellanos y Thatcher. Liberalismo y España constituían los dos grandes ejes de la propuesta aznariana. La coherencia de los discursos y escritos de estos años es muy destacable, fruto del mantenimiento de un eficiente núcleo de colaboradores, agrupado en FAES. 

Tras su retirada del primer plano de la vida política española, en 2004, José María Aznar ha publicado otros tres libros, todos en Editorial Planeta. El primero salió a la venta el mismo año 2004 con el título Ocho años de gobierno. Una visión personal de España. Conformaban el volumen un conjunto de reflexiones y notas sobre aspectos fundamentales de su etapa de gobierno. Aznar se definía como liberal conservador y hacía apología del liberalismo y del liderazgo, mostraba la evolución de su partido hasta situarse en posición de pelear por el centro político, explicaba su acción de gobierno, apostaba por una España que fuese un país de primera fila, defendía la Constitución y la lucha sin tregua contra el terrorismo y, en lugar preeminente, mostraba que el patriotismo era la clave para entender sus políticas.

Terminaba, como no podía ser de otra manera, con unos comentarios a vuelapluma sobre el atentado del 11 de marzo y sus efectos. Un año después, en 2005, apareció Retratos y perfiles. De Fraga a Bush, una colección de retratos de personajes españoles y extranjeros (más algunos capítulos dedicados a lugares de la política, como la sede popular de la calle Génova o el despacho de la Moncloa, o fechas y acontecimientos emblemáticos). Las bases político-ideológicas y la acción de gobierno del autor –con especial atención, aquí, a la política exterior, desde Perejil a las Azores– impregnaban todas las páginas.

En el tercero de los libros, Cartas a un joven español –un título que nos recuerda la obra de un autor que Aznar cita en bastantes ocasiones, esto es, las Cartas de un joven español (1891-1908), de José Ortega y Gasset, editadas en 1991 por la recientemente desaparecida Soledad Ortega–, publicado en 2007, José María Aznar adopta la fórmula epistolar. Diecisiete cartas dirigidas a un joven español llamado Santiago, inquieto, politizado y alter-ego del autor, componen el volumen. Los temas principales abordados en las epístolas identifican los distintos capítulos: la libertad, la acción política, el liderazgo, la continuidad, la nación española, el relativismo, el fundamentalismo, la familia, la educación, la libertad económica, el terrorismo y la seguridad, los derechos y los deberes. Aznar defiende el liberalismo frente al tradicionalismo y el progresismo, asegura que la expansión de la libertad en democracia es la razón última de la acción política y critica duramente el relativismo, el fundamentalismo y el pensamiento único. Aboga por una acción política responsable y vocacional y reivindica el liderazgo. Se rebela contra la supuesta excepcionalidad histórica de España, ensalza la nación española –“España no es el problema, es la solución”, escribe en la p. 75– y contrapone el patriotismo a los nacionalismos. Defiende la familia convencional, critica el sesentayochismo y reclama respeto y contenidos en el terreno educativo. Coloca la libertad económica y el mercado como bases de la prosperidad, al tiempo que exige menos Estado. Apuesta, finalmente, por una batalla total contra el terrorismo y se opone a la tolerancia con los intolerantes. 

En Cartas a un joven español podemos encontrar una buena síntesis del pensamiento político de Aznar. No estamos ante un libro que pretenda ser un sesudo ensayo político dirigido a politólogos, filósofos o sociólogos. Leerlo como tal  conduciría a la más ridícula de las incomprensiones. El autor se dirige al llamado ciudadano medio y a sus antiguos votantes para explicarles en un lenguaje claro y didáctico las bases de su pensamiento y –no debe olvidarse, ya que constituyen algunas de las páginas más conseguidas– la razón de algunas de sus actuaciones. José María Aznar, ayudado como en los dos libros anteriores por José María Marco, se presenta sin hacer concesiones a la corrección política y a las medias tintas. La obra seducirá a los seguidores y admiradores del ex presidente e irritará a sus detractores. La indiferencia, a fin de cuentas, no parece posible. ~