La Barcelona universal | Letras Libres
artículo no publicado

La Barcelona universal

Xavi Ayén

Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo

RBA, Barcelona, 2014, 876 pp.

Estamos ante un libro importante. Un libro que a partir de ahora será citado siempre que se hable del boom, ese amorfo movimiento literario que aunó, tal vez como ningún otro en la historia, éxito comercial y gran literatura. Un libro de referencia que es fruto de muchos años de viajes, entrevistas y lecturas de Xavi Ayén, periodista de La Vanguardia de Barcelona. Ahí tenemos dos de los tres datos fundamentales para entender el éxito del proyecto: solo desde un diario poderoso y en la misma ciudad en que siguen viviendo Carmen Balcells, Luis Goytisolo o Jorge Herralde, y por donde siguen pasando todos los grandes escritores latinoamericanos, es posible enfrentarse a una empresa de esta envergadura. El tercero lo encontramos en la fecha de nacimiento del autor, 1969, porque la distancia generacional constituye un lugar de enunciación y posibilita la crítica. En varios momentos, Ayén deja claro que cuando él era niño ya no vivía aquí ninguno de aquellos escritores tan famosos, dos de los cuales acabaron ganando el Premio Nobel. Él no vivió en la Barcelona del Boccaccio; no trabajó en Tusquets ni en Barral Editores; no es amigo de esos dioses, puede retratarlos como lo que son: seres humanos, con sus miserias y sus logros y sus traiciones y sus causas ganadas y perdidas y sus obras maestras y sus obras menores.

El primer nombre que se menciona, no obstante, no es el de Gabriel García Márquez ni el de Mario Vargas Llosa, José Donoso, Julio Cortázar o Carlos Fuentes, sino el de Elena Poniatowska, quien el 12 de febrero de 1976, frente al Palacio de Bellas Artes de ciudad de México, busca desesperada un filete crudo para ponérselo al autor de Relato de un náufrago en el ojo morado. Más allá del puñetazo más famoso de nuestras letras, que actúa como cliffhanger y cuyas causas son explicadas al final del libro, me interesa esa mención inicial como doble símbolo. Por un lado, la mención a la autora de algunas de las crónicas más importantes que se han escrito en castellano, porque Aquellos años del boom, pese a ser un libro de periodismo clásico, fruto del buceo en archivos de todo tipo y la recolección de testimonios directos, combina la historia literaria con el perfil, el ellos con el nosotros y con el yo, mediante estrategias propias del periodismo narrativo. Por el otro lado, la mención a una escritora en un conjunto fuertemente masculino. En esas páginas encontramos –en mayores o menores dosis de protagonismo– retratos de mujeres fascinantes como Carmen Balcells, Patricia Llosa, Mercedes Barcha, Nélida Piñón, Pilar Donoso, Beatriz de Moura, Cristina Peri Rossi o Marta Traba.

Esa visión de la esfera femenina que se superpone siempre en cualquier escena literaria protagonizada por escritores es solo una de las apuestas de Aquellos años del boom por la complejidad caleidoscópica. Porque junto con los supuestos protagonistas (solo tienen un papel decisivo en el libro los tres autores del boom que vivieron en Barcelona, García Márquez, Vargas Llosa y, en menor medida, Donoso) desfilan por las páginas tanto el resto de escritores latinoamericanos y españoles que participaron de un modo u otro en el fenómeno (como Neruda, Fuentes, Cortázar, Pitol, Mutis, los Goytisolo, Caballero Bonald, Bryce Echenique, Marsé, Cabrera Infante, Collazos y Edwards) como los agentes, editores, periodistas y profesores que también se vieron involucrados (Barral, Castellet, Porrúa, Armas Marcelo, Sagarra, Rama, Ortega, Marco, Martin, Harss, Einaudi, Brandt, Gallimard…). Esas enumeraciones, por supuesto, escapan del ámbito de Barcelona. Ayén podría haber optado por un gran libro sobre la Ciudad Condal como capital del boom; pero dobla la apuesta y, sin perder nunca de vista la centralidad catalana, dedica excelentes capítulos a Buenos Aires, La Habana, ciudad de México, París y Nueva York. Porque se trata de explorar las múltiples raíces del fenómeno, de resumir las biografías de sus principales exponentes, de trazar una cartografía del nomadismo vital que se transforma en nomadismo editorial, a través de ediciones de bolsillo y traducciones y cursos y premios. Los datos de ventas, los problemas y las estafas de la distribución, las discusiones de los jurados de galardones, en fin, la geopolítica literaria (con maestros titiriteros como Paz, Barral, Balcells o Fuentes), son tan importantes o más en esta crónica que los procesos creativos o las relaciones sentimentales. No en vano, el boom no sería estudiado de no ser por su brutal suerte comercial.

Una industria editorial que se convirtió en académica. Tal vez el capítulo menos redondo sea “El boom y sus apóstoles (el aparato crítico)”, porque es mucho más fácil tejer un tapiz de datos y declaraciones, incluso cuando de la internacionalización de literatura hispanoamericana se trata, que ordenar interpretaciones y corrientes de lectura que han generado infinitos congresos y publicaciones académicas. ¿Es un libro perfecto? No, porque ningún libro lo es y porque es muy difícil, tras tantos años de investigación, descartar testimonios o datos o personajes para que el conjunto sea más armónico y fluido, pero menos completo. Tampoco lo son otros retratos de grupo, como Loca sabiduría. Así fue la generación beat (Alba, 2001), de James Campbell, o La banda que escribía torcido. Una historia del Nuevo Periodismo (Libros del KO, 2013), de Mark Weingarten, que se le parecen en la voluntad del retrato generacional, pero sacrifican contexto histórico y profusión informativa en aras de lograr concisión y agilidad. Si existe justicia, la opera magna de Ayén también se traducirá y dialogará con investigaciones como esas, para que se entienda en toda su complejidad el diálogo entre la literatura norteamericana y la iberoamericana, de una fertilidad que es difícil encontrar en otros ámbitos culturales durante el siglo XX.

Aquellos años del boom es un libro profundamente catalán y merece la pena concluir esta reseña con una reflexión sobre su catalanidad. Lo ha escrito un periodista catalán que escribe en castellano para un gran diario catalán. Se centra en figuras clave de nuestra cultura que han conectado Barcelona con el mundo, como Balcells, Castellet, los Goyisolo, Ferraté o Barral; y rastrea a los grandes promotores culturales, editores y libreros, de la talla de Josep Janés, Ramon Vinyes o Tísner, que con su exilio contribuyeron a la creación del público lector que veinticinco años más tarde impulsaría la obra de los autores del boom hacia sus niveles estratosféricos. No contento con trazar un gran panorama de la Barcelona de los años sesenta y setenta, Ayén nos recuerda que en la ciudad ya habían vivido antes grandes figuras como Rubén Darío o Rómulo Gallegos, y que la herencia pervive hasta hoy. Esa es la Barcelona que me interesa: bilingüe si no políglota, cosmopolita, con una potencia editorial con proyección hacia el futuro porque guarda la memoria de su riquísimo pasado. A ningún lector de este muy recomendable Premio Gaziel de Biografías y Memorias 2013 se le escapará que esa Barcelona es, también, la que le interesa al mundo. ~