Carmen Balcells (1930-2015) | Letras Libres
artículo no publicado

Carmen Balcells (1930-2015)

Generosa, implacable, sentimental, pragmática, intensa, voluntariosa, llorona: todos estos y otros adjetivos caben en el mejor de los retratos escritos de Carmen Balcells que se hayan publicado.

Carmen Balcells Sagalà, la gran agente literaria de la lengua castellana, se entroncó con su vocación a los 26 años de manera fortuita. Había nacido en Santa Fe de la Segarra, minúscula aldea de la provincia española de Lérida, en 1930, hija de un propietario rural y de una mujer instruida que le heredó el interés por la cultura. Aun cuando su infancia estuvo signada por la guerra civil, decía tener un recuerdo grato de ella por la compañía de los muchos primos refugiados en su casa.

A los 12 años se mudó con su familia a Barcelona para ingresar como interna en un colegio de monjas. No estudió el bachillerato sino una carrera técnica que después culminará en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles. La ruina de sus padres cuando ella tenía 24 años la marcaría para siempre. Al respecto ha dicho a Xavi Ayén en una entrevista: "Nunca lo he escondido: el sueño de mi vida ha sido ser rica. Ha sido una obsesión: tener suficiente dinero para no tener que pensar más en él".

Antes de que el sueño se le cumpla viajará a Italia auspiciada por la beca de una amiga suya, de la que fungirá como acompañante. De vuelta en Barcelona, trabaja como secretaria para el gremio de fabricantes de maquinaria textil antes del encuentro definitorio con el editor Joaquim Sabrià, quien desde la editorial Miracle se dedicaba a la importación de libros. Cuando Sabrià la invita a ser agente literaria, Balcells ni siquiera sabe en qué consiste ese oficio, pero acepta dada la simpatía y admiración que el editor le inspira.

Comienza, pues, a laborar como delegada en Barcelona de la agencia A. C. E. R., del escritor rumano Vintila Horia. Cuando, en 1960, Horia gana el Premio Goncourt y decide mudarse a París, la futura Mamá Grande hace una apuesta audaz: abrir su propia agencia literaria. Dos años después ya representa a dos de sus principales clientes, protagonistas del inminente "boom" de la narrativa hispanoamericana: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Gestionar las traducciones en el extranjero de los autores de Carlos Barral, de la editorial Seix Barral, estuvo entre los primeras encomiendas de Balcells. A raíz de ello se percata de que los contratos que Barral firma con sus autores son muy desventajosos para estos. Según cuenta Vargas Llosa en su artículo "El jubileo por Carmen Balcells", con el que celebró los 70 años de su agente, para un escritor de aquel tiempo, el que un editor publicara su manuscrito era un favor desmedido que había que pagar empeñando la obra en cuestión de por vida: los contratos se firmaban por tiempo indeterminado y el editor se reservaba el derecho de tramitar posibles traducciones, de las cuales se quedaba con la mayor parte de los derechos de autor.

Ante la pregunta de cómo revolucionó el mundo de la edición, ha dicho Balcells: "Cambié las reglas del juego (...) Creé por primera vez dos elementos nuevos en los contratos: límites geográficos y de tiempo. Antes, las novelas se vendían a un editor para toda la vida y en todo el mundo. Fue un hallazgo que me dio seguridad. Hoy es el procedimiento habitual en todo el mundo".

Generosa, implacable, sentimental, pragmática, intensa, voluntariosa, llorona: todos estos y otros adjetivos caben en el mejor de los retratos escritos de Carmen Balcells que se hayan publicado: el capítulo entero que le dedicó Xavi Ayén en su excelente libro periodístico sobre el "boom". Desde la admiración pero lejos de la hagiografía, Ayén presenta una imagen poliédrica de Balcells, fascinada con el dinero y el poder (los propios y los ajenos) y a la vez solícita y leal hasta la hipérbole con sus representados y uno de los actores centrales, a punta de valientes y eficaces gestiones, para el reconocimiento mundial de la literatura en español. No por nada entre sus cientos de clientes contó con seis premios nobeles (Asturias, Aleixandre, Neruda, Cela, García Márquez y Vargas Llosa) y con autores de la dimensión de José Donoso, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti y Juan Marsé, por mencionar apenas un puñado de sus protegidos.

 

 


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