Liberté-Divorcé-Fraternité | Letras Libres
artículo no publicado

Liberté-Divorcé-Fraternité

Un poema no se abandona,

se termina.

Nada a la deriva hasta llegar allá,

al fin de lo imprevisto, al café en que se rompe,

al teléfono muerto en la esquina

donde llama, al divorcio del poema

por mutua decisión

(¿pero mutuo es terminar o abandonarse?).

Que el poema te diga que lo dejas

no significa nada: así Nerón miró quemarse a Roma;

qué si lo hiciste y lo dejaste vivo: eso no se disculpa.

Un poema cabalga y se pierde

entre la urdimbre. Nadie lo busque: nadie lo ensilló.

Que tu poema diga que no está terminado

y que quiere más zafra,

más de esas noches tórridas mirándose:

no hace falta que falte, no hace falta que importe.

Somos esto que somos. No abandonamos nada en el camino.

Es el camino el que acaba cuando quiere. ~