Las de abajo | Letras Libres
artículo no publicado

Las de abajo

2 DE JUNIO

Una nueva corriente perredista llamada Movimiento Nacional Los de Abajo acaba de debutar en las calles de México. Se suma a las otras 129,387 corrientes perredistas que buscan los mismos fines. La nueva agrupación, que combate a favor de que haya más “programas de vivienda y alimentación”, se estrenó este pasado martes 29 de mayo en la glorieta del Ángel con todos sus militantes presentes: un diputado del PRD y mil cien muñecas Barbie completamente encueradas.

Entre los pequeños cuerpos desnudos de las Barbies que estaban tirados en el suelo, se contoneaba también una veintena de señoritas y caballeros, de los vulgarmente llamados fisicoculturistas, que fueron contratados por “Los de abajo” para poner en evidencia el dramático carácter de la lucha de las barbis. En estrevistas con la prensa, los modelos dijeron haber cobrado la suma de diez mil pesos por sus servicios.

El grupo Los de abajo forma parte del “Frente Auténticamente de Izquierda ¾ Radical ¼ Moderado Noroñista Incluyente No Clientelista Pro-Unidad de la Auténtica Izquierda Nacional” (FAI¾R¼MNNINCPUAI). En entrevista, el líder del movimiento declaró que estaba muy satisfecho del debut. “Luego de muchos meses de hacer cola, por fin Padierna y Bejarano nos otorgaron esta franquicia para reclamar justicia social para nuestras agremiadas. Ahora sí todo México se enterará de la lucha de las pobres barbis encueradas.” El diputado dijo que el hecho de que él gana 1,640,528 pesos anuales no le impide ser del “Movimiento Los de Abajo”.

Por su parte, Erika Jessika Suastika Barrientos, portavoz de las barbies, declaró que continuarán sus movilizaciones y que piensan apoyar la lucha “contra el ISSSTE” (sic) y contra “las casetas de cobro” y contra “lo que nos vaya diciendo el diputado”. “Es a lo que nos orilla la situación –agregó—y no vamos a parar hasta que no haya una sola barbie sin ropita, casita, comidita y licenciaturita”. En efecto, las barbis están esperando órdenes para ir a sumarse espontáneamente y completamente encueradas al movimiento de los rechazados a la Máxima Casa de Estudios (UNAM). “Que estemos chiquitas y andemos encueradas no quiere decir que no tengamos derecho a una educación de calidad, laica y gratuita”, declaró.