La virgen de Chingadalupe | Letras Libres
artículo no publicado

La virgen de Chingadalupe

En la calzada de los Misterios de la ciudad de México, casi esquina con la calle Talismán, apareció pegado a la pared un extraño collage. Fue fotografiado por un periodista el 12 diciembre del 2007. Lo reproduzco aquí porque me parece que tiene relación con lo que he llamado, en mi libro La jaula de la melancolía, el mito de la Chingadalupe: “una imagen ideal que el macho mexicano debe formarse de su compañera, la cual debe fornicar con desenfreno gozoso y al mismo tiempo debe ser virginal y consoladora”. No dudo que algún Juan Diego trasnochado decidió realizar el collage para proyectar sus paradojas eróticas, en las que mezcló lo divino con lo carnal. Lleno de fervor, unió su atracción por las pelirrojas con su pasión por la virgen de Guadalupe. Es una curiosa incorporación de la muñeca Barbie en la tilma sagrada. Habría que apresurarse a rescatar esta obra, antes de que sea destruida por las furias fundamentalistas.