La Undécima o la costumbre de ganar | Letras Libres
artículo no publicado

La Undécima o la costumbre de ganar

A pesar de pasar por momentos muy difíciles durante el año, el Real Madrid ganó su undécima copa de campeones de Europa. 

Es el equipo que hace un año despidió a uno de los mejores entrenadores del mundo; el mismo que los había conducido a ganar la Décima y al que echaron pese a contar con el respaldo mayoritario de su afición y unánime en su plantilla. El equipo que eligió para reemplazarlo a un técnico del que prácticamente todo mundo esperaba un fracaso rotundo.

El equipo que comenzó la temporada echando por la puerta de atrás al mejor portero y uno de los mayores iconos de su historia. Y semanas después hizo el ridículo al ver frustrado su fichaje estrella por tomar demasiado tiempo en enviar un fax.

El que dio tumbos durante toda la primera mitad de la Liga hasta acabar avergonzado por 0-4 en casa ante su máximo rival. El equipo que más tarde se llevó una peor humillación en la Copa al quedar eliminado en la mesa por alinear indebidamente a un jugador suspendido.

El equipo que gastó 30 millones de euros en un lateral brasileño que recibió más abucheos que aplausos a lo largo del año. Y el que recuperó a otro brasileño, un centrocampista al que descartó un año antes y quien este año se convirtió en la pieza clave que le dio equilibrio a un equipo sin balance.

El equipo que salió pitado de su propio campo tras ganar un partido por 10-2.

El que dejó vacante un banquillo acostumbrado a sólo dar oportunidad a la élite: Fabio Capello, José Mourinho, Carlo Ancelotti. Y ante la desesperación lo entregó a un técnico sin más curriculum que temporada y media dirigiendo al filial en la Segunda División B sin mucho éxito.

El equipo que dio la Liga por perdida en marzo.

El equipo que llegó a Milán tras dejar en el camino a los rivales más asequibles que la fortuna le pudo ofrecer. Y que en la lotería de los penales derrotó al club que dejó fuera al Barcelona y el Bayern Múnich.

Es el equipo que parecía destinado a tener su peor temporada. El que mostró en muchos partidos su versión más gris. El que la mitad del tiempo depende del empuje de Cristiano Ronaldo  y la otra mitad de los reflejos de Keylor Navas. El que carece de un proyecto más allá de fichar al jugador que venda más camisetas.

Y todo eso poco importa, porque es el equipo que tiene la costumbre de ganar, esa costumbre que le ha dado al Real Madrid la Undécima copa de la Champions League.