La UNAM en la historia | Letras Libres
artículo no publicado

La UNAM en la historia

Recibí atenta invitación del Departamento de Información y Medios de la Coordinación de Humanidades para asistir a la inauguración del simposio “La UNAM en la historia de México”.

De ahora a noviembre habrá decenas de ponencias, diálogos y conferencias sobre la etapa moderna de la UNAM: sus coyunturas históricas, sus rectorados, los aspectos teóricos o jurídicos de su carácter. Inició el miércoles con la ponencia “La fundación de la Escuela Nacional Preparatoria” y terminará en noviembre, cuando habrá –entre otras– una mesa dedicada a estudiar al fértil Consejo Estudiantil Universitario (CEU) que se convierte así, de manera oficial, en uno de los “principales sucesos de la historia de México y del mundo en el desarrollo de la Universidad” (según reza la descripción oficial de los objetivos del simposio). Aún no se anuncia quién participará en esa sesión, aunque me atrevo a augurar que habrá entre ellos algunos actores de ese deplorable episodio, ahora transmutados en académicos y funcionarios.

Tampoco se anuncian, todavía, los participantes en la dedicada a analizar el rectorado del Dr. Ignacio Chávez. Me dará gusto estar entre el público, como estudioso que fui de su persona y de su rectorado, gracias a que Guillermo Soberón y Jaime Martuscelli me invitaron a ser co-responsable de la edición crítica del Epistolario selecto (1929-1979) del famoso cardiólogo y rector, tomazo que publicó El Colegio Nacional en 1997. Me incomoda que la mesa en cuestión vaya a titularse “Movimientos sociales y estudiantiles. La caída del Dr. Ignacio Chávez”. El Dr. Chávez estuvo lejos de caer, como cualquier dictadorzuelo. Para el caso, debería haber mesas tituladas “La caída de Pablo González Casanova” o “La caída de Francisco Barnés” o... El Dr. Chávez no cayó, fue aventado de la rectoría, físicamente, con lujo de violencia y vesania, por otro “movimiento estudiantil” aberrante.

Lo bueno es que habrá una mesa llamada “El periodo entre leyes (sic). 1934-1945” en la que quizás haya tiempo para analizar el conflicto entre el rector Manuel Gómez Morín –que también fue caído– y Narciso Bassols, así como el posterior debate entre Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano, y otras vicisitudes de las postrimerías del maximato que marcaron a la UNAM mucho más que otros temas que merecieron mesas especiales. Estaré también entre el público.

En fin, un sano simposio sobre la UNAM que, al estudiar la historia de sus problemas, supongo que habrá de reflexionar sobre sus actuales problemas (pues de eso se trata hacer historia), cosa que me parece encomiable.

El programa es nutrido e imposible de glosar. Los detalles pueden leerse en la página web.

Por cierto, el anuncio de esos “Siete coloquios sobre el papel de la UNAM en la construcción del México” (sic) describe su objetivo de esta manera:

El objetivo del Simposio La UNAM en la Historia de México es reflexionar, desde distintas perspectivas, el rol y el significado de la UNAM dentro (sic) de la Historia de México, y analizar la repercusión de los principales sucesos de la historia de México (sic) y del mundo en el desarrollo de la Universidad; así como discutir el impacto de la educación superior humanista, científica y laica en la construcción del México moderno.

Una línea temática común de estos coloquios será la del impacto de la educación superior laica, científica y humanista en la construcción del México moderno. Es por ello que el evento se remontará a la creación de la Escuela Nacional Preparatoria, origen del proyecto educativo del Estado liberal.

Estos estudios comprenderán una gama de campos como la historia política, la historia económica, la historia social, la historia intelectual y la historia de las ideas.

Diríase que ni “la educación superior humanista, científica y laica” ni “la educación superior laica, científica y humanista” incluyen el aprendizaje de algunas elementales reglas de la expresión escrita. Es una pena que un simposio de tal importancia sobre el “impacto de la educación” incluya impactar a la lengua castellana con esa redacción y con expresiones como “gama de campos”.

Aunque, claro, quizás no se trate de visible ineptitud para escribir en castellano, sino de un inaudito, e invisible, estilo de expresión...

El Dr. Ignacio Chávez