La sabiduría del corazón según el cine mexicano (4) | Letras Libres
artículo no publicado

La sabiduría del corazón según el cine mexicano (4)

-“Mantequilla”, Joaquín Cordero, René Cardona Jr., Julio Alemán y otros en Siempre hay un mañana, 1961

* El hombre es la cabeza de la mujer, y así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las mujeres lo han de estar a sus maridos.

-Arturo Soto Rangel, cura culto (también los hay) citando a San Pablo, en Qué bonito amor, 1959.

* La mayoría de la gente pobre se la pasa toreando marrajos y ni quien los aplauda.

-Teresa Velázquez, meditando acerca de la diaria tauromaquia de los pobres, a Fernando Casanova, torero de marrajos y de lo que le pongan, en El toro negro, 1959.

* No nacieron para ayudar, quieren que el hombre las sirva, no ellas servir al hombre, y quieren brillar en el mundo, no en su hogar.

-Rafael Bertrand, paladín de la vida doméstica, refiriéndose a las muchachas “modernas” y afectas a la mundanidad (pues a quiénes, si no), en Mañana serán hombres, 1960.

* No te enterramos, te sembramos como la semilla que quisiste ser.

-López Tarso en oración fúnebre y aclaratoria (porque luego hay cadáveres que no comprenden que les echen tierra) en honor del tata José Luis Jiménez, en Y Dios la llamó Tierra, 1960.

* Sí, es cierto: es futbol americano, pero espero que lo jueguen ustedes con corazón mexicano.

-Joaquín Cordero como el padre Lambert, cura, educador y entrenador iluminado por Dios, a su equipo de futbol americano (pero de corazones de acá de este lado) en Siempre hay un mañana, 1961.

* No puedes ser mala, llevas el nombre de la Reina del Cielo.

-Emilio Fernández, guerrillero zapatista, a María Félix, en la película también María, pero Mendoza, después de ésta ofrecérsele impúdicamente, en La bandida, 1962.

* El mejor autor dramático es el destino. Lo menciono porque soy escritor.

-Roberto Cañedo, literato (y filósofo) correctamente modesto, en La edad de la inocencia, 1962.

* El amor es una dulce angustia del corazón que nos empuja a alguna persona en forma irresistible.

-Carlos Agosti, con dulce angustia del corazón porque Angélica María, más amarga que dulce, lo desdeña, en Adorada enemiga, 1963.

* México es el país más plástico del mundo.

-Rubén Zepeda Novelo, locutor de televisión, ante el vestido exhaustivamente folclorizonte de Lola Beltrán (que lleva pintado algo así como un mural de Sanborns), en Cucurrucucú paloma, 1964.

* ¿Me dejas remendar la rotura de mi angustia?

-Ron Harper, agujerado por la angustia, a la indiferente Diane McBain, en Temporada salvaje (producción mexicana-norteamericana), 1968.

* ¿Cómo se atreve a besar a mi hija en mi propia casa?

-Libertad Lamarque, indignada porque a su juicio hay sitios más adecuados para los besos interraciales, a Steve Flanagan (actor impostado) en Rosas blancas para mi hermana negra, 1969.

*El silencio es como la ropa que nos cubre. Cuando alguien nos obliga a romperlo nos deja desnudos y desamparados… Todos tenemos un silencio, y ese silencio es el único que realmente es nuestro.

-Susana Hill, súbita filósofa, rompiendo un no muy sólido silencio (pero hay que comprenderla), a Julián Pastor en El juicio de los hijos, 1970.

* Pero no me equivoco sobre tu futro camino en la vida; tú serás como yo: una buena muchacha.

-Guillermo Orea, algo confundido sobre su condición sexual, educando a su hija Ivonne Govea (ella al parecer no tiene duda sobre la condición sexual propia) en Juventud desnuda, 1970.

(Continuará)