La represión en Cuba | Letras Libres
artículo no publicado

La represión en Cuba

Somos mujeres y hombres de la izquierda democrática, unidos por nuestro compromiso con los derechos humanos, con los gobiernos democráticos y con la justicia social, tanto en nuestras respectivas naciones como en el mundo. En solidaridad con el pueblo de Cuba, condenamos la actual represión por parte del Estado cubano contra los escritores y pensadores independientes, los activistas de los derechos humanos y los demócratas. Por "delitos" tales como ser autores de ensayos críticos respecto del gobierno y reunirse con representantes de líderes políticos extranjeros, unos ochenta disidentes políticos no violentos han sido arrestados, juzgados de manera sumaria en una corte a puertas cerradas y declarados culpables, y han recibido duras y crueles sentencias de décadas de encarcelamiento. Estos hechos representan violaciones de las normas más elementales del proceso legislativo, que recuerdan los juicios de Moscú en la Unión Soviética durante el régimen de Stalin.
     La izquierda democrática de todo el mundo se ha opuesto al embargo estadounidense contra Cuba, por considerarlo contraproducente y más dañino a los intereses del pueblo cubano que benéfico para la democratización política. La actual represión del Estado cubano contra los disidentes políticos no es diferente a colaborar con los sectores más reaccionarios de la administración estadounidense, en sus esfuerzos por mantener las sanciones y por establecer medidas aún más ásperas contra Cuba.
     La única conclusión que podemos extraer de esta represión brutal es que el gobierno cubano no confía en que el pueblo de Cuba puede distinguir la verdad de la falsedad, y los hechos de la desinformación. Un gobierno de izquierda debe contar con el apoyo de la gente, debe garantizar los derechos humanos y privilegiar el espectro democrático más amplio —el cual incluye el derecho a disentir—, así como promover la justicia social. A través de sus acciones, el Estado cubano manifiesta que, aunque alega haber promovido un progreso social en los ámbitos de la educación y la salud social, no es un gobierno de izquierda sino una dictadura más, preocupada por conservar su monopolio del poder por encima de cualquier cosa.
Eric Alterman, Stanley Aronowitz, Marshall Berman, Paul Berman, Mitchell Cohen, Bogdan Denitch, Mel Dubofsky, Gertrude Ezorsky, David Garrow, Peter Gay, Todd Gitlin, Maurice Issermann, Martin Jay, Ira Katznelson, Michael Kazin, Mark Crispin Miller, Erika Munk, Katha Pollitt, Samantha Power, Michael Walzer, Ellen Willis, Elisabeth Young-Bruhel
     Y más de ciento cincuenta firmas más. ~

(Carta publicada en el New York Review of Books
del 4 de diciembre del 2003.)