La punta del iceberg | Letras Libres
artículo no publicado

La punta del iceberg

Durante esta primera hojeada a los diarios de Salvador Elizondo hemos recorrido cuarenta años, paseando desde su niñez hasta su madurez como escritor.

El constante diálogo con sus cuadernos y su crónica personal de la vida diaria habrán de continuar por veinte años más. Pero lo dejamos ahora suspendido, congelado, como una fotografía, con 53 años a cuestas y en plenitud como escritor.

En estos años (1983-1985) publica los libros Camera lucida, Antología personal y sus traducciones de Los caracteres de la escritura china como medio poético, de Ernest Fenollosa y Ezra Pound; Historias rotas, de Paul Valéry, y La rebelión de los tártaros, de Thomas de Quincey, entre otros. Comienza también la escritura de Elsinore y de Teoría del infierno.

Hemos visto solamente la punta del iceberg. Un bloque enorme de más de 91 cuadernos manuscritos permanece inmerso en un mar de escritura que aguarda a ser descubierto algún día no muy lejano.~

– Paulina Lavista

 

 

 

1983

Sábado 1º enero. 3 p.m. Hoy ha hecho un día “como de Liverpool...”. Parece que va a nevar. Anoche llovió. Aquí pongo la primera foto del rollo uno de este año. Durante el resto del día trataré de hacer la crónica de la fiesta de anoche. Una fiesta singular por todos motivos. Ahora ponen ¡Oklahoma...!

 

Enero 17. Lunes. En la mañana fui a dar mi clase. Nada mayormente interesante. Ya no hay guaruras en el rumbo. El nuevo presidente disolvió a la policía secreta. Ahora todos los ex agentes son asaltantes.

Hoy compró Paulina un ajolote muy bonito, verde con manchas doradas y las branquias con la parte interior roja. Ayer aboné todo el jardín. Debería haberlo hecho desde noviembre. [...]

 

Domingo 24 IV 83. Un día casi perfecto. En la tarde conseguimos jugar un poco de pelota y plantar unas estacas de la glicinea de la Güera Córdova que ha invadido nuestro jardín y ya lo recortamos. Mañana voy a la universidad. Pienso en los muertos, como todos los domingos desde que era chico. Pero ahora los vivos y los por nacer como que dominan todo. SOTO LE DARA EL GORDO. Hoy di dos buenos batazos. Uno pegó en la linterna de la casa de junto y el otro le dio al “pitcher”, Paulina, en la rodilla. Le dolió pero no le hizo mucho daño. Paró otro rebote. Se me olvidó poner aquí que ayer cuando estaba Pablito en el jardín vino un tabor de águilas que hicieron un vuelo ritual o imperial arriba de la casa. Hay foto.

 

Martes 17 V 83. Compré tres ejemplares de Cuaderno de escritura que tenían en un puesto. A 80 pesos c/u. Estaban los libros que hicimos para la Universidad de Guanajuato. Me interrumpen la escritura, con simplezas. La escritura mental. ¿En dónde empieza la historia de Elsinore? Puede empezar en Ejido 43, en Pershing Sq., en la zona de los gallineros de ENMS, en una tienda de Riverside. Tengo que acordarme cómo se llamaba el cine de Hollywood en el que fuimos a ver The Outlaw. ¿Signet? [...]

 

Martes 31 V 83. Huelga en la UNAM. Asueto general. Ayer todo el día estuve leyendo acerca de las experiencias de Mendel sobre la herencia. Estuve hablando de él y de Hunt Morgan con Paulina casi todo el día. Luego hablé de esto con una periodista que me habló de ello a propósito de los enanos. Hoy Helen trajo un ramo de flores de chícharo. Fui a decirles lo anterior. Pero no entendieron cabalmente porque no saben a ciencia cierta qué son las flores de los guisantes. Ahora estoy leyendo El escarabajo pelotero sagrado de Fabre. Toda una alegoría, parece ser.

Hoy estuve tirando un poco pero sin gran entusiasmo y sin grandes resultados prácticos. Dado un buen rifle, la distancia de veinte a cincuenta metros no tiene grandes secretos para mí con ese modesto rifle. Si lo tuviera a mano en el momento preciso podría matar por lo menos diez espléndidos ejemplares diarios. Vienen las grandes urracas a regodearse con mi imposibilidad de matarlas. Los diábolos no les entran.

Hoy no fui a trabajar. Soy huelguista. Esta es la primera vez que me siento un protagonista de la crisis. Por lo demás, me da un poco de risa.

Hoy Pablito estuvo muy bonito en la tarde. Le gustan mucho las mujeres bonitas.

Yo creo que lo mejor será irse a la cama y adoptar una actitud fosilizada.

Sábado 11 VI 83. Hoy en la mañana leí el Ten O’Clock de Whistler en la traducción de Mallarmé. Documento formidable. Me gustaría leerlo en inglés y traducirlo para el Vuelta.

Hace mucho que no les doy nada. Quién sabe dónde pueda conseguirlo.

 

Domingo 17 VII 83. [...] Por la tarde. Mañana zarpa el Cuauhtémoc en un viaje de cuatro meses por el mundo. Yo quería ser el redactor de la bitácora literaria, pero ni modo. Si me lo hubieran dado seguramente no lo hubiera aceptado. Ahora no puedo ya separarme de mi Pablito.

 

Martes 11 X 83. Murió Ralph Richardson, actor inolvidable. Mi favorito desde la infancia cuando lo vi por primera vez en The Four Feathers, hace el oficial ciego. Lo de Richardson me afecta más de la cuenta. Era mi ideal de actor característico. Recordé otras películas, especialmente El paria de las islas, en que hace el papel de capitán Lingard.

 

Lunes 28 XI 83. Murieron Ibargüengoitia, Marta Traba, Ángel Rama y Manuel Scorza. Una gran pérdida para las letras de América. Tito Schipa está cantando “Vivere”.

Al caer la tarde. Este ha sido un día amargo. Me hablaron de Televisa para salir hoy en la noche en un programa sobre Ibargüengoitia. Les dije que no. Luego me habló la Mta. Capella para escribir un obituario en la gaceta universitaria de hoy a mañana. Le dije que no. La televisión es el vicio del alma moderna. Un arte mefistofélico del alma. Lo que se ve es una abstracción eléctrica de lo que es. Ahora tocan la última sonata (o la penúltima) de Beethoven. La última, opus 111, no. 32.

I am very tired of my life as a professional man of letters. I would much rather be just a minor rentista.

 

Sábado 31 XII 83. Se acabó el año. Hoy y mañana los voy a dedicar a resembrar el pasto que falta. Ya mandé aflojar la tierra. Hoy leí el recuento literario del Excélsior y del 1+1. En ambos se menciona Camera lucida. Tuve algunas sorpresas. A pesar de que ha habido tantos muertos este año no he pensado en ellos tan intensamente como en los últimos ocho años, desde que murió mi mamá. Desde entonces han muerto muchos de los personajes fantasmales de mi Spoon River. Me habló un alumno que nunca va a clase, pero que fue a todas mis conferencias de ECN sobre Joyce, para felicitarme de año nuevo. Es el único. Pablito es una alegría absoluta. [...] Parece que fueron ayer las olimpiadas en Moscú, en Montreal, en Múnich y en México, y ahora serán en Los Ángeles dentro de seis meses o algo así. En todas las estaciones tocan la novena sinfonía de Beethoven. Ahora ya terminó y ponen el Bolero de Ravel. Son como las 10:30, falta una hora y pico para que termine este año. En la página de enfrente ya es 1984. Ahora quisiera leer solamente novelas policiacas. Ese es uno de mis propósitos de año nuevo, igual que el de escribir una cuartilla a máquina todos los días del año que entra, como hice cuando escribí Miscast, sólo que ahora algo por el estilo en forma de thriller metafísico. La aniquilación del alma. ¿Por qué pondrán el Bolero a estas horas en such a night as this? Hace bastante tiempo que ya no ha habido esos deliciosos ostiones. Todos dicen que vamos saliendo de la “crisis”. Yo no lo creo. Se agrava el descontento de los plebeyos y la decadencia de los patricios.

 

 

1984

Sábado 21 de enero. No hay grandes novedades, más que murió Johnny Weissmüller, el “Tarzán” de mi infancia. Lo siento igual que todos los demás de ese tiempo.

 

Lunes 13 II 84. Hoy anuncia el periódico las muertes de Julio Cortázar y de Hugo La Torre Cabal. Ambos fueron amigos, así que lo siento mucho. Ahora me voy al dentista.

Fui al dentista, ya me hizo la operación.

 

Lunes 18 VI 84. Cumpleaños de Paulina. Nos comienza a afectar la crisis y andamos mal de dinero. Hay que suprimir muchos gastos e ir pensando en hacer negocios o cerrar negocios o suprimir negocios o retirarse de los negocios. Las cosas y las casas son incosteables. Trataremos de sortear la tempestad. Paulina me va a ayudar y por el bien de nuestro hijo tenemos que salir adelante. [...]

Hoy hice este dibujo que es una de mis ideas obsesivas. Hacía mucho tiempo que no lo hacía. En mis cuadernos desde hacía unos quince años aparece la imagen de esa esfera. No tiene caso pintar otra cosa. Están tocando una sinfonía de Furtwängler.

 

Domingo 29 VIII. Ayer fuimos a la comida de Víctor [Flores Olea]. Fue del más alto nivel.

Estaban el joven canciller y el secretario de la agricultura que es primo de Víctor, Alejandro Rossi, Wiemer, León Davidoff, todos con sus mujeres. Y la estrella Carlos Fuentes, con el que estuve recordando viejos tiempos; me atribuye anécdotas fantásticas pero lamentablemente se quedan cortas o son increíbles. Recordamos a nuestras abuelas que fueron amigas desde la juventud. En los años cuarenta se asociaron para poner una casa de huéspedes que estaba en la calle San Luis Potosí casi llegando a la Calzada de la Piedad. Las dos se acababan de jubilar. Doña Emilia de la SEP y mi abuela del Well-Fargo. Habían tenido un destino bastante similar o paralelo. En su pensión nunca tuvieron un solo huésped.

 

Martes 23 X 84. [...] Es inevitable hacer ciertas reflexiones de orden político. Cada día que pasa es más evidente que el país está en descomposición por culpa de los estúpidos políticos. Yo creo que no va a pasar el año de 1985 sin que se produzca algo fuerte y en serio. Ya está demostrado que la “Revolución” y el “PRI” no sirvieron para nada.

 

Lunes 12 XI 84. Mi primera conferencia de este ciclo. Creo que salió suficientemente bien. Fueron muchos jóvenes. Eso es lo que más me gusta. Entre los asistentes conspicuos, Mariano y creo que, de incógnito, Verónica Volkov. Es maravilloso revelarles a los jóvenes algunas cosas que ellos creen que son un secreto.

 

Martes 13 XI 84. Hoy fue mi segunda conferencia. Sobre Poe. Creo que salió bastante bien. Cada vez hay más público, de jóvenes principalmente. [...] Cada vez que voy, me gusta más la vieja ciudad. Mañana me toca la conferencia más rica en particularidades. Hoy había un desconocido muy afable y familiar. No supe quién era hasta hoy en la tarde: Héctor Xavier. Es una de mis más antiguas amistades artísticas. Frecuentaba la galería de Caracalla hace treinta años, cuando hice mi exposición.

 

Miércoles 14. Hoy fue la tercera conferencia. Salió bastante bien. Cada día va más gente. Hoy tuvieron que poner sillas adicionales y había muchos sentados en el suelo. Por lo menos las conferencias han sido un éxito hasta ahora. Mañana en la tarde, de Mallarmé. [...]

 

Jueves 15. Hoy salió bien mi conferencia sobre Mallarmé, pero ya estoy bastante abatido por la bronquitis. No voy a ir a lo de la traducción hoy en la tarde. Ya avisé que estaba enfermo. Reservo todas las energías para mañana, que es la última.

 

Viernes 16. Última conferencia. Todo salió bien. Fue Pablito. A mí se me ha acumulado la fatiga de toda la semana. Afortunadamente todo salió bien y el ciclo de conferencias tuvo bastante éxito. Fue Pablito pero hubo que llevárselo a pasear a que viera la Catedral y la iglesia de la Enseñanza. Las ruinas del Templo Mayor le parecieron como a todo el mundo “muy feas”. Paulina quiere que hagamos un picnic mañana. A ver. Odio salir de mi casa. Ahora todo es peligroso afuera. Además hace mucho frío y todos estamos enfermos de gripe. [...]

 

Sábado 17. Un picnic divino. Fuimos al Ajusco. Se veían los volcanes. Hacía un tiempo frío –crispy como el de Mr. Timperley. Había un rebaño que pastaba y un viento frío que revivía en mi mente muchas imágenes de la poesía de la que estuve hablando toda la semana.

 

 

1985

Domingo 16 VI 85. Bloomsday. Día del padre. Pablito me hizo una señal de libro y me regaló tres libros: el Complete Sherlock Holmes, Something about myself de Kipling y Youth de Conrad. Estuve muy bien agasajado para la que se ha convertido en una de mis pasiones de la última edad: la lectura. Anoche estuve leyendo hasta muy tarde Ulysses. Formidable, con ningún libro me he reído ni gozado tanto como con este y en esta lectura. Yo creo que es la quinta en mi vida. Sin contar las que he hecho de estudio. Just for the pleasure of it. Mañana empezaré a escribir mi tercer artículo a máquina. Mañana es el cumpleaños III de Pablito. [...] Hoy salió un artículo de David Huerta en el suplemento cultural de Novedades sobre Ezra Pound en el que habla bastante elogiosamente de mí y cita un artículo de El Rehilete de hace quién sabe cuántos años, lo menos unos veinte. Yo fui de los primeros (o de los segundos) admiradores de Ezra Pound que hubo en México. Empecé a conocer y a saber de él cuando estaba en la Universidad de Ottawa, en un who’s who de literatura contemporánea de antes de la guerra.

Obligaba a los editores de estos directorios a incluir con su biografía algún ensayo político o sobre economía. Todo lo que sé de Irlanda y lo que ignoro (yo creo que es poco) lo tengo de Joyce. [...]

Comparativa o relativamente soy muy feliz en la realidad. La felicidad es una mezcla bien proporcionada de todas las sensaciones y de todos los sentimientos. Tocan en el radio “I’ll be seeing you”. Ya se van a cumplir ocho años de que vinimos a esta casa. Je n’ai jamais regretté le Parque México. I don’t know how happy I was there. Very much, I suppose, but I am not altogether conscious of it! I feel happy since Pablito was born. Hoy fue un día feliz, a pesar de todo.

 

Lunes 17 VI 85. [...] ¿Por qué, a la quinta lectura, el Ulysses me parece tan diferente? Mucho más rica que las anteriores. Más espléndida y radiosa, produce un goce como no lo había sentido antes. Tenemos una historia común de casi cuarenta años, la edad que cumple mañana Paulina. [...] No tengo por qué quejarme de no poder ver la TV mientras dure el encanto del Ulysses. Mi alegría intelectual o literaria. Ya no tengo ambiciones en el orden popular. La política me da risa.

 

Jueves 19 IX 85. Temblor tremendo, 7.5 grados.

Un desastre significativo. He pensado mucho en el mal. Douglas y su teoría. El terremoto, según él, aliviará la crisis. 4:30 p.m. Ya comienza la rapiña y el saqueo. En el hospital de Xoco están recibiendo donación de sangre, pero no saben clasificarla. Se han caído solamente los edificios construidos por usura. With usura hath no man a house of good stone, each block cut smooth and well fitting. No han declarado el estado de emergencia. Acabo de ver cómo cogieron a un saqueador. Se acabó el Hotel Regis. Hay una mujer atrapada que solamente la pueden salvar si le amputan la pierna in situ. Cuando vino Frank Lloyd Wright hace treinta años preguntó por qué construían aquí para arriba.

 

Viernes 20 IX 85. Paulina está histérica con los posibles after-effects sépticos del terremoto. Hay miles de cadáveres enterrados en los escombros que van a empezar a corromperse ya. Hoy ya falta el agua en casa y a nadie se le ocurre prender la bomba de la cisterna. No hay nadie que hasta ahora haya usado las palabras indemne e incólume. La crónica del periódico La Jornada –la guardaré en este cuaderno por las fotos–, escrita por una ex becaria del Centro de Escritores, no tiene límites de estilo pésimo; es un índice de la organización general del salvamento. ¡Qué lección de urbanismo y construcción ha sido esta catástrofe! Aquí en Coyoacán como si no hubiera pasado nada. En el Centro Médico murieron 700 médicos y todos los aparatos se destruyeron. Pobre doctor Soberón, debe de estar pasándola bastante mal en estos momentos. Ya empezó a salir el dinero, según la teoría de Douglas. Quinientos millones del DDF. Me vuelven a salir perrillas de tanto ver la televisión ayer. Además han puesto la ley seca y mañana quería ir a la cantina con Mariano, pero creo que no va a ser posible. Solamente se cayeron los edificios feos. Es el momento de que surja un gran arquitecto mexicano. Un arquitecto culto. Los mexicanos promedio no entienden la diferencia entre lo concreto y lo abstracto. Está muy claro en este caso –no tienen ni la más remota idea en este sentido acerca del terremoto. Creen que “terremoto” es una cosa japonesa. ¡Anoche en las noticias interrumpían para anunciar, con un jingle, curitas! I’m listening to the casualty list. Muy copiosa. Tembló... 7:45... Otro temblor. Muy fuerte. En el radio todavía no lo han registrado.

Hoy no ha hecho frío –estoy en el corredor hasta las 10 más o menos– y no ha soplado el viento.

Por estas épocas siempre sopla el viento y hace frío. El viento es lo más raro de todo.

22 hrs. Empieza a venir dinero de todas partes. (¡Oh, Douglas!)

Ninguna vez he podido oír de qué grado fue el temblor de esta tarde. Mañana cambian las estaciones. Comenzará el otoño. Los escritores que usan máquinas de escribir eléctricas están desde hace varias horas completamente jodidos. Instrumento ideal de la escritura. Me gustaría que fuera un poco más líquida y grácil pero para la penumbra basta. Hasta ahora –en términos de arquitectura– el terremoto puede considerarse como meteoro crítico (6.6º Richter; 5-6 Mercalli).

 

Sábado 21 IX 85.

Equinoccio. Comienza el otoño.

 

Jueves 26 [de diciembre]. Día neutro. Anoche dormí bien y hoy me quedé en la cama hasta la una de la tarde. Me he sentido un poco mejor que en días pasados. Me hablaron del 1+1 para que “diera mi opinión” sobre el robo en el museo [de Antropología]. Les dije que es un caso típico de Sherlock Holmes. Ahora estoy leyendo The Valley of Fear. Se parece un poco. Debí haber dicho que en el museo, igual que en las otras obras del arquitecto, el diseño es muy defectuoso; solamente está vigilado por fuera y los veladores parece ser que no tienen relojes checadores. Es evidente que la guardia nocturna está coludida. A mí toda la cosa me parece una vulgaridad y se me ocurren varios sospechosos. Por lo visto el robo estuvo mejor diseñado que el museo. Los guardias deben de haber estado celebrando la Navidad. Yo supongo que el ladrón es un compatriota que sabe que el 24 de diciembre en la noche los aztecas no le interesan a nadie, ni siquiera a los policías que cuidan el museo. Además descubrieron el robo a las 9:30 de la mañana, no sé si antes o después del cambio de guardias. Oí las noticias: no hay alarmas y solamente ocho policías desarmados para cuidar el museo. [...] Se me ocurre escribir un artículo sobre el robo del museo que se llamará: “Elementary, my dear Watson!” y que empezará: It was bleak a Christmas morning. Luego, atmósfera londinense. Holmes en bata y Watson leyendo el Times. Robo de piezas autóctonas de los anglos y pictos en el British Museum. El robo del museo denota ante todo mal gusto; es evidente que el que se robó esas cosas quiere tenerlas en la sala de su casa, las grandes, y las pequeñas para que se las ponga su “señora”. En mi opinión estuvo bien diseñado el robo. Millones de coches salían de la ciudad durante el tiempo en que la policía no sabía nada, ni la prensa ni nadie. Imposible inspeccionarlos; aunque lo hicieran. Yo creo que todas las piezas que se robaron caben en dos maletas de mano grandes. Síntoma de descomposición política clásico: saqueo del “cultural heritage”. Desgraciadamente ya no hay en México lapidarios que puedan tallar esas cosas. Después de escarnecido por la Naturaleza, saqueado por los coleccionistas. Es una cuestión de diseño, pero en el sentido de designio. Destino, pero no fatalidad. Hay un cincuenta por ciento de cosas que están perfectamente previstas y otro cincuenta por ciento de cosas fatales. El azar depende de ese equilibrio. [...] Un español que se sacó la lotería el día de Navidad se colgó de una viga del techo de su casa sin que nadie sepa por qué lo hizo.

Es posible que el robo del museo sea un acto de terrorismo. El proceso de descomposición de México. Se trata de una distracción (?).

 

THE MISTERY OF THE MEXICAN MONKEY

by Sir Arthur Conan Doyle

It was a bleak Christmas morning when... No: It was the night before Christmas in Patrimonio Cultural; design: El binomio de Newton y la Piedra del Sol. Ahora es sumamente fácil hacer la vasija del chango en no más de dos horas con Black & Decker. El pectoral y las otras piezas importante valen por el diseño. Nunca me han gustado esas cosas como las que se robaron. Una que otra, de escultura grande. Nada como el cráneo de cristal del British Museum.

 

Martes 31 XII 85. Faltan cuatro horas para que termine el año. Doy gracias por todo, sin excepción. Hubo un cierto equilibrio de penas y alegrías. Pablito compensa todo. [...]

El temblor tuvo para mí muchas contrapartidas interesantes. En mi cuaderno de borradores, he anotado algunas de ellas. Soy feliz, pero no optimista. Todos estamos de acuerdo en estos momentos en que el año que entra las cosas van a ser peores que este, ¿me pregunto en qué orden? Mis buenos propósitos son: escribir un libro, dar cinco conferencias, tomar fotografías de mi hijo, ir a Veracruz, leer novelas de Rider Haggard, de Karl May y de Bret Harte como diversión y en serio On Growth and Form, que es como una novela. Son las 11:25. Paulina me hizo el honor de acompañarme a cenar. Ahora están pasando una retrospectiva del temblor con Zabludovsky. No me late bien el 86. Es la primera vez en mi vida en que no tengo grandes esperanzas. Ponen “Auld Lang Syne” por el radio, con gaitas...

Hay una noche divina. Se perciben todas las constelaciones perfectamente. Hace 45 años que no veía un cielo tan claro y tan perfecto. Gracias. ~