La nada | Letras Libres
artículo no publicado

La nada


Se extiende del silencio hacia el silencio,
destejiendo el horizonte.
Se hace insoportable en las cenizas del otoño,
cuando las horas pesan como siglos.

Se descuelga del vacío y hace suyo el salón,
donde solía tocar melodías al calor del fuego.
Sobre el piano, deja siempre un destello de dolor,
el nombre que aprendí a sepultar junto a mi vida.

Como ya no respiro,
dejo que el humo de la pipa
entre y salga.
Me asomo al exterior de mis sentidos,
quedan atrás.

En un desgarro miserable de silencio,
me ha impuesto con sigilo,
con lentitud de años,
el eco de la oscuridad y del tiempo.

No me deja componer.
No quiere irse. ~


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