La lucha por la rectoría | Letras Libres
artículo no publicado

La lucha por la rectoría

Un combativo cuanto objetivo diario, caracterizado por su amor a las más legítimas cuanto entrañables causas populares, ingresa ipsofacto a la brega por la sucesión en la rectoría en la UNAM: en el mismo número (el del sábado 13 de octubre) en el que es encomiada la candidata y funcionaria universitaria de persuasión perredista Dra. Rosaura Ruiz, es sumariamente descalificado el Dr. José Antonio de la Peña.

En ese diario –sobre todo en lo relacionado con la UNAM, donde se hospeda por cierto su página de internet, quién sabe por qué– suele ocurrir un fenómeno retórico llamado “metonimia” que consiste sumariamente en tomar la parte por el todo. De este modo, cuado sus titulares dicen “ACADÉMICOS DENUNCIAN”, puede estarse seguro de que se trata de un solo académico. (Cuando son dos, el encabezado dice “MULTITUDES DENUNCIAN”).

En el número citado, la cabeza dice “CRITICAN ESCUELAS INTERDISCIPLINARIAS LAS DECLARACIONES DE DE LA PEÑA” y la nota reduce todas esas escuelas a un profesor de asignatura de nombre Zorrilla que se declara “injuriado” por las “expresiones de de la Peña” (estas expresiones consistieron en proponer la necesidad de que el nivel académico de la UNAM sea tan elevado en las dependencias periféricas como en el campus central).

Pero, obviamente, no se necesitan “injurias”, ni reales ni imaginarias, para que alguno de los muchos PRD se movilice ante la sucesión en la rectoría. Por lo pronto, se trata de descalificar adversarios y tirar línea. Dice el mismo diario:

Un grupo de estudiantes y maestros de la Facultad de Economía tuvieron un acto (sic con condón) en el auditorio Ho Chi Min (sic sing sing) para comenzar el análisis del proceso de cambio de rector. De manera abierta, los activistas rechazaron tanto al exdirector del Instituto de Matemáticas como al ingeniero Gerardo Ferrando Bravo.

Bueno, no deja de reconfortar que la proverbialmente inteligente cuanto analítica Facultad de Economía resulte a tal grado perita en cosa de análisis, que ni siquiera necesite practicarlo a los candidatos y a sus ideas para rechazarlos de manera no sólo “abierta”, sino además expedita. ¿Cómo así? Es fácil: como es de todos sabido, el pueblo siempre sabe más (y como el pueblo es solo uno…).